Mensaje final del VIII Simposio de Teología India
Del 20 al 25 de abril tuvo lugar en Riobamba, Ecuador el VIII Simposio de Teología India, que reunió a más de 60 representantes indígenas, teólogos, agentes de pastoral, religiosos y obispos de 12 países de América Latina. Este es el mensaje final, que reafirma la vigencia de una teología arraigada en la sabiduría ancestral y el Evangelio y destaca la riqueza de la diversidad cultural que distingue a la Iglesia. (Fotos: ADN CELAM)
VIII SIMPOSIO DE TEOLOGIA INDIA
Iglesia y Pueblos Originarios Riobamba, Ecuador, 20 al 25 de abril de 2026
MENSAJE FINAL
“Hay diversidad de dones, pero el mismo Espíritu. Hay diversos ministerios, pero el mismo Señor. Hay diversas actividades, pero el mismo Dios que hace todas las cosas en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. A uno el Espíritu le da palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento, según el mismo Espíritu.” (1 Cor 12,4-8).
A todo el Pueblo de Dios,
Y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
Los Pueblos Originarios mesoamericanos, andinos, amazónicos, del Cono Sur, laicos y laicas, teólogos y teólogas, vida consagrada, sacerdotes y obispos, movidos por el Espíritu Santo y convocados por el equipo de Asesores de Teología India del CELAM, presididos por el Cardenal Álvaro Ramazzini, al VIII Simposio de Teología India en la Casa Hogar Santa Cruz de Riobamba Ecuador, bendecimos a Dios por la vida, la sorofraternidad latinoamericana, por la variedad y riqueza intercultural, y por la larga historia de personas que han dejado todo para hacerse uno con nuestros pueblos originarios, anunciando la Buena Nueva de Jesucristo y construyendo el Reino de Dios.
Habiendo compartido las realidades sociales y pastorales de nuestros países, escuchando los gritos, clamores de nuestros pueblos y de la Madre Tierra, lamentamos las tragedias y las sistemáticas violaciones a los derechos humanos, derechos colectivos y de la naturaleza. Junto con nuestras hermanas y hermanos indígenas cobramos fuerza en la sabiduría ancestral, en la fe a la luz del Evangelio que nos mantiene en la esperanza activa y fortalece el compromiso de seguir sirviendo al estilo de Jesús “Que no vino a ser servido, sino a servir” (Mt 20,28).
Queremos ser una Iglesia Católica aliada, fiel, servidora, comprometida e incondicional con los pueblos originarios de nuestra querida Abya Yala, “para que en Él tengan vida, y vida en abundancia” (Jn 10,10), reflejada en el Buen Vivir de los pueblos originarios, invitados a ser “Iglesia abogada de la justicia y defensora de los pobres” (DA n. 395)
A lo largo del caminar de la Teología India en todos estos años, hemos experimentado esa búsqueda sincera de la inculturación del Evangelio en nuestras culturas, donde brota la Teología India como expresión de vivir y el sentipensar de Dios presente en la vida de los pueblos y transmitida en la sabiduría de los ancestros.
Como Iglesia reconocemos que la Teología India es un camino legítimo que enriquece la catolicidad con la pluralidad cultural, “hay diversidad de dones y carismas, pero una sola fe” (1 Cor 12,4-11). La Teología India es el Espíritu que sopla en la sabiduría ancestral, en el respeto a la Madre Tierra, en la comunidad como lugar de Dios, lugar teológico, en la palabra de las abuelas y abuelos, en la celebración de la vida como regalo sagrado.

Hoy, como herederos de este proceso, nos exige lo mismo que ayer: descolonizar la mente y el corazón, desaprender para aprender y dejar que el Espíritu nos hable desde abajo, desde la periferia, desde la cruz de los empobrecidos. Porque no hay verdadera liberación si no es liberación integral: del alma, del cuerpo, de la cultura y de la tierra. Este caminar no es un interés personal y sí un don de Dios, una acción del Espíritu y de la Iglesia. Somos servidores e instrumentos de Dios que nos exige una gran responsabilidad para mantener la esperanza entre las luces y sombras de nuestros pueblos.
En este VIII Simposio de Teología India, hemos hecho memoria agradecida del legado del Papa Francisco en los diferentes documentos, que es fuente de inspiración, de forma especial, los cuatro sueños de Querida Amazonia, para seguir construyendo una nueva conciencia ecológica integral y social y una Iglesia con rostro y corazón indígena, sinodal y misionera.
Con los aportes de los diferentes pueblos originarios del Continente, agentes de pastoral y el Magisterio de la Iglesia, hemos profundizado sobre la Iglesia autóctona,
Ministerios y servicios, Ministerios femeninos y nuevas generaciones, que nos han dado muchas luces y desafíos para proseguir el camino de profundización de los contenidos doctrinales de la Teología India, para avanzar en su clarificación a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia, dialogando entre todos, y así construir “Iglesias autóctonas particulares” con rostro y corazón Indígena (cfr. QA 5- 7).
Hemos reflexionado que la Iglesia autóctona es una Iglesia encarnada, con rostro propio, que brota del encuentro entre el Evangelio de Jesucristo y las culturas vivas de los pueblos originarios; es una Iglesia que dialoga y acompaña, que reconoce la riqueza de la diversidad y enriquece a la Iglesia Universal.
La Iglesia autóctona tiene su propia espiritualidad, cosmovisión y cosmovivencia, en profunda relación con la Madre Tierra, con la comunidad y con lo sagrado de la vida.
La Iglesia autóctona hace teología, vive los servicios y ministerios desde su realidad y celebra una liturgia inculturada, que se va fortaleciendo y tejiendo en comunión con el Evangelio, el Magisterio de la Iglesia y la sabiduría ancestral.
Profundizamos que los servicios y ministerios en la Iglesia autóctona son expresiones vivas del Espíritu que actúa en los pueblos originarios. Su ministerialidad es una praxis integral: espiritual, pastoral, política, ecológica y cósmica, enraizada en su vida cotidiana y comunitaria. En la ministerialidad de los pueblos originarios, hemos visto el papel fundamental y protagónico de la mujer indígena, que se vincula inseparablemente con la defensa de la vida, del territorio, como ser vivo y sujeto de derechos; con ternura, cuidado y amor, desde una espiritualidad encarnada y de resistencia en los pueblos.

En este VIII Simposio de Teología India, celebramos y agradecemos la presencia de los jóvenes de los pueblos originarios, que nos interpelan para que la Iglesia se abra a su presencia con acogida, acompañamiento y confiando en su protagonismo, como nuevos agentes de pastoral en la evangelización de los pueblos.
Sabemos que en este proceso surgen varios desafíos que requieren seguir reflexionando, dialogando, discerniendo a la luz del Evangelio, del Magisterio de la Iglesia y de la sabiduría de los Pueblos para ir clarificando el caminar de la Teología India en la Iglesia.
Damos gracias a Dios por la riqueza de este VIII Simposio de Teología India, las contribuciones significativas de todos los participantes presencial y virtualmente, el aporte y acompañamiento del CELAM. También agradecemos la ayuda solidaria de los benefactores y de la Diócesis de Riobamba por su acogida y servicio generoso.
Nos encomendamos a la ternura de Santa María de Guadalupe, Madre de América para que, como ella sigamos diciendo sí al Proyecto de Dios, como lo han hecho nuestros mártires defendiendo la fe, la vida y la Casa Común.
Riobamba a 25 de abril de 2026
