La Agencia Fides publica las estadísticas de la Iglesia Católica

Con motivo de la 100ª Jornada Mundial de las Misiones, que se celebró el domingo 18 de octubre 2026 sobre el tema “Uno en Cristo, unidos en la misión” la Agencia Fides presentó algunas estadísticas recopiladas para ofrecer un cuadro panorámico de la Iglesia misionera en el mundo.

Dosier elaborado por Luca Mainoldi, Agencia Fides

Todos los datos de este dosier, y la elaboración posterior de las tablas han sido extrapolados del último «Anuario Estadístico de la Iglesia» publicado este año (el volumen esta actualizado a fecha del 31 de diciembre de 2024), y se refieren a los miembros de la Iglesia, sus estructuras pastorales, las actividades en el campo sanitario, asistencial y educativo.

Entre paréntesis se indica la variación, aumento (+) o disminución (-) con respecto al año anterior (31 de diciembre de 2023), según la comparación efectuada por la Agencia Fides. Por último, se incluyen las circunscripciones eclesiásticas encomendadas al Dicasterio para la Evangelización, Sección para la primera evangelización y las nuevas Iglesias particulares.

Población mundial

Al 30 de junio del 2024 la población mundial era de 7.995.573.000 personas, con un aumento de 80.990.000 unidades respecto al año anterior. Se confirma la tendencia positiva en todos los continentes. El aumento más consistente se registra en África (+34.659.000), que supera como el año pasado a Asia (+31.370.000). Les siguen América (+13.878.000), Oceanía (+949.000) y por ultimo Europa (+134.000).

Número de católicos y porcentaje

A fecha del 30 de junio del 2023, el número de católicos era de 1.422.144.000 personas, con un aumento total de 16.690.000 católicos respecto al año anterior. Este año, el aumento de católicos también se produce en los cinco continentes, incluida Europa, donde se confirma el incremento ya registrado el año pasado.

Como en años anteriores, el aumento de católicos es mayor en África (+7.580.000), aunque con un aumento inferior a la estadística anterior, y en América (+6.992.000). Le siguen Asia (+968.000), Europa (+911.000) y Oceanía (+239.000).

El porcentaje de católicos dentro de la población mundial permanece sin variación respecto al año precedente, y equivale al 17,8%. En lo que respecta a los distintos continentes, las variaciones de este dato con respecto a la estadística anterior son mínimas.

Habitantes y católicos por sacerdote

El número de habitantes por sacerdote ha aumentado este año también, por un total de 186 unidades alcanzando la cuota de 16.104 (el año anterior era 15.918). La distribución por continentes ve incrementos en Oceanía (+290), América (+102) y Europa (+77), mientras disminuye en Asia (-182) y África (-148), confirmando una tendencia registrada en las mediciones del año anterior. También ha aumentado el número de católicos por sacerdote: 3.491 (+38 unidades más con respecto al año anterior). Los aumentos se registran en América (+50), Europa (+36) y Oceanía (+73); mientras que el número de católicos por sacerdote disminuye en Asia (-17) como el año pasado y en contraste con años anteriores, también disminuye en África (-17).

Circunscripciones eclesiásticas y estaciones misioneras

Por Circunscripciones Eclesiásticas se entienden las Sedes Patriarcales, Metropolitanas, Arzobispales y Episcopales, las Prelaturas Territoriales y Abadías Territoriales, los Exarcados y Ordinariatos, los Ordinariatos Militares, los Vicariatos Apostólicos, las Prefecturas Apostólicas, las Administraciones Apostólicas, las Misiones sui iuris y los Exarcados Patriarcales. En el último año analizado, en total, las circunscripciones eclesiásticas han aumentado de 6 en comparación con el año anterior, alcanzando las 3.047. Se han creado nuevas circunscripciones en África (+3), América (+2) y Asia (+1). Se mantiene sin cambios con respecto al año anterior el dato de Oceanía (81), y de Europa (759).

Según las últimas cifras, en el mundo hay 111.602 estaciones misioneras (el año precedente eran 122.777). Las estaciones misioneras con sacerdote residente son en total 4.187 (+987). El aumento se refiere a África (+181), Asia (+556) América (+183), y a diferencia del año pasado también en Europa (+89), mientras que se registra un descenso en Oceanía (-22).

En la última publicación disponible las estaciones misioneras sin sacerdote residente han disminuido con respecto al año anterior (-12.162 unidades), deteniéndose en el número de 107.415 El descenso se registra en todos los continentes excepto en Europa (+78), que el año pasado también disminuyó. El mayor descenso de estaciones misioneras se registra en Asia (-6.262) seguida de África (-4.337), América (-1.560) y Oceanía (-81). Con respecto al año anterior las disminuciones más fuertes han sido en Asia y África.

Obispos

El número de los Obispos en todo mundo ha aumentado de 95 unidades con respecto al año anterior, llegando a ser en total 5.525. Aumentan los obispos diocesanos (+107) y disminuyen los obispos religiosos (- 12), en línea con la tendencia registrada el año pasado. I Los obispos diocesanos son 4.365, mientras que los religiosos son 1.160. Los obispos diocesanos han aumentado en todos los continentes: en África (+22), en América (+25), en Asia (+36), en Europa (+21) y e Oceanía (+3). Los obispos religiosos han disminuido en todos los continentes excepto en América (+2): África (-2), Asia (-8), Europa (-3) y Oceanía (-1).

Sacerdotes

Por primera vez en cinco años, aumenta el número total de sacerdotes en el mundo. La cifra ha pasado de los 406.996 registrados en el informe anterior a 407.421 en el de este año, lo que supone un incremento de 425 sacerdotes.

Europa vuelve a registrar un descenso (-2.483), al igual que Oceanía (-32). En cambio, como el año pasado, se observan aumentos significativos en África (+1.676) y Asia (+1.065). América invierte la tendencia del año anterior y vuelve a registrar un saldo positivo (+199).

Los sacerdotes diocesanos en el mundo ha disminuido globalmente en 496 unidades, situándose en el número de 279.238. El número de sacerdotes diocesanos ha aumentado en África (+1.778) y Asia (+541) y cambiando la tendencia del año pasado, también en América (+430). Continúa la disminución en Oceanía (-22) y, sobre todo, en Europa (-1631).

También se registra un descenso en los sacerdotes religiosos, que son actualmente 128.183 (-71). El número ha aumentado en África (+498) y en Asia (+524). Mientras que han disminuido en América (-231) Europa (-852) y también en Oceania donde se ha invertido la tendencia (-10).

Diáconos permanentes

Según el último anuario, también este año el número de diáconos permanentes en el mundo sigue aumentando (+669), llegando a alcanzar los 52.102. Se confirma el incremento en América (+424) y ha diferencia del año pasado también en África (+23) y sobre todo en Europa (+236). Disminuyen, aunque levemente en Asia (-13) y Oceanía (-1).

Religiosos (no sacerdotes) y religiosas

Los religiosos no sacerdotes han disminuido de 237 unidades con respecto al año anterior, alcanzando un total de 48.511. Las disminuciones se registran en Europa (-346), en América (-137), y en Oceanía (-59) mientras aumentan en África (+97) y al contrario del año pasado aumentan también en Asia (+208).

En las estadísticas más recientes se confirma la tendencia a la disminución global de las religiosas que ocurre desde hace tiempo: son 580.131 (-9.292). Los aumentos se registran solo en África (+2.190), y las disminuciones también en Asia (-320) que el año pasado era en aumento, en Europa (-6.473),en América (- 4.432) y Oceanía (–257).

Institutos seculares

Los miembros de los Institutos seculares masculinos son en total 600 por lo que permanecen sin variaciones con respecto al año pasado. Disminuyen en África (-11), y al contrario del año pasado aumentan aunque poco en Europa (+6), América (+1) y en Asia (+4). El Oceanía permanecen estables.

Continúa la tendencia a disminuir de los Institutos seculares femeninos: -349 unidades, con un total de 17.917. Aumentan levemente solo en África (+32) y permanecen sin variaciones en Oceanía, mientras que disminuyen en Asia (-32), Europa (-268) y América (-81).

Misioneros laicos y catequistas

El número de Misioneros laicos en el mundo es de 463.079, con un aumento global de 18.473 unidades. N En el detalle por continentes, el aumento se registra en América (+20.492), en Africa (+578) y Oceanía (+60) mientras su número disminuye en Europa (-88) y sobre todo en Asia (-2569), al contrario de la tendencia de la última estadística realizada.

Los Catequistas en el mundo han aumentado con respecto al año anterior de 22.370 unidades, alcanzando los 2.889.336. Las disminuciones se han registrado en África (-206 menos fuerte del año pasado) y en Europa (-7.603). Se confirma la tendencia al alza registrada en el informe anterior, con un fuerte aumento en Asia (+13.616) y América (+16.515), y un incremento más moderado en Oceanía (+48).

Seminaristas mayores

El número de seminaristas mayores, tanto diocesanos como religiosos, también ha disminuido en el último recuento anual realizado: en todo el mundo son 103.604 (el año anterior eran 106.495). Se registra un fuerte aumento sólo en África (+786) mientras disminuyen en América (-227), Asia (-2.733), Europa (-701) y Oceanía (-16).

Los seminaristas mayores diocesanos disminuyen a 63.856 (-207) al igual que los religiosos que son 39.748 (-2.684). Para los seminaristas mayores diocesanos, los aumentos conciernen sólo a África, como el año pasado (+658) y a Oceanía (+6), mientras que hay descensos en América (-316), Europa (-355) y Asia (- 200). En lo que se refiere a los seminaristas mayores religiosos, como el año pasado, han aumentado en África (+128) y en América (+89), mientras que se observa una disminución en Asia (-2.533), Europa (-346) y Oceanía (-22).

Seminaristas menores

El número de seminaristas menores, diocesanos y religiosos, también ha disminuido situándose en 94.041 (-980). En detalle, la tendencia se invierte en África, que pasa del descenso registrado en el informe anual anterior (-90) al aumento reflejado en el último (+132). También Oceanía registra un incremento (+20) con respecto al año pasado. En cambio, se observa un fuerte descenso en Europa (-872), así como en Asia (-182) y América (-78), que invierten la tendencia al alza registrada en el informe anterior.

A escala mundial, el número de seminaristas menores diocesanos desciende a 71.934 (-720), mientras que el de los seminaristas menores religiosos baja a 22.107 (-260). En cuanto a los seminaristas menores diocesanos, se registran descensos en todos los continentes, con la excepción parcial de Asia (+233) y Oceanía (+1). Las cifras disminuyen en Europa (-575), África (-376) y América (-3). Por su parte, los seminaristas menores religiosos aumentan únicamente en África (+508), donde se invierte la tendencia del año pasado, y en Oceanía (+19). En cambio, descienden en Europa (-297), Asia (-415) y América (-75).

Institutos de instrucción y educación

En el campo de la instrucción y la educación la Iglesia administra en el mundo 75.448 escuelas infantiles frecuentadas por 7.480.373 alumnos (obsérvese que, en comparación con el año anterior, las escuelas infantiles gestionadas por la Iglesia han aumentado en 898 unidades, pero este aumento no se ha traducido en un mayor número de alumnos, que, por el contrario, ha disminuido en 158.678). En cuanto a las escuelas primarias, hay 103.666 centros, con un total de 36.314.935 alumnos (el año anterior eran 102.455 centros y 36.199.844 alumnos). Por su parte, las escuelas de educación secundaria, tanto de primer como de segundo grado, ascienden a 51.810, con 20.340.808 alumnos (en el informe anterior eran 52.085 centros, con un total de 20.724.361 estudiantes Además, 2.685.027 estudiantes asisten a centros de educación superior y 4.091.087 a instituciones universitarias vinculadas a la Iglesia católica.

Institutos sanitarios, de beneficencia y asistencia

Los institutos sanitarios de beneficencia y asistencia administrados en el mundo por la Iglesia engloban 101.110 estructuras e incluyen: 5.397 hospitales y 13.646 dispensarios, la mayor parte en África (1.651 hospitales y 4.839 dispensarios) y en América (1.340 hospitales y 3.451 dispensarios); 468 504 leproserías, principalmente en Asia (253) y África (167); 16.263 casas para ancianos, enfermos crónicos y discapacitados la mayor parte en Europa (9.205); 8.138 orfanatos en su mayoría en Asia (2.822) y Europa (2.194); 10.352 escuelas  infantiles; 10.624  consultorios  matrimoniales, en gran parte en Europa (5.221) y América (2.865); 3.194 centros de educación o reeducación social la gran mayoría en América (1.493) y 33.028 instituciones de otros tipos ubicadas sobre todo en América (15.515) y Europa (12.927).

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Concluida en Verona la fase diocesana de la investigación sobre la fama de santidad de Mons. Roveggio

El 10 de octubre de 2026, en la Casa Madre de los Misioneros Combonianos, en Verona, concluyó la fase diocesana de la investigación sobre la persistente fama de santidad y de signos del Siervo de Dios, Mons. Antonio Maria Roveggio.

P. Cosimo De Iaco, mccj
Postulador general

comboni.org

La celebración de la misa, en la solemnidad de san Daniel Comboni, fue presidida por el P. Pietro Ciucculla, superior provincial. Entre los concelebrantes se encontraban el obispo emérito de Goroka, Papúa Nueva Guinea, el misionero del Verbo Divino Mons. Francesco Sarego, natural de Cologna Veneta; Mons. Rino Parrigato, antiguo nuncio apostólico en Portugal; el P. Sindjalim Essognimam Elias, en representación del Consejo General del Instituto, y numerosos cohermanos.

Tras la celebración, se pasó directamente al acto jurídico formal. En su discurso introductorio, el postulador general, P. Cosimo De Iaco, subrayó que este acto no era una mera formalidad prevista por el derecho canónico. Se trataba de un acontecimiento de gracia para la diócesis de Verona, la Familia Comboniana y toda la Iglesia.

Los testimonios y documentos examinados durante esta fase de la investigación han confirmado que la santidad de Mons. Roveggio no se ha desvanecido con el paso de los años, sino que sigue brillando como un faro de esperanza y de entrega total.

El misterio del Corazón traspasado de Jesús, Buen Pastor, que había inflamado el corazón de san Daniel Comboni, encendió también el corazón de Mons. Roveggio con el mismo amor y la misma entrega a los pueblos de África Central.

Nota biográfica

Antonio Maria Roveggio nació en Cologna Veneta (Verona) el 23 de septiembre de 1858. Siendo un joven sacerdote de la diócesis de Vicenza, ingresó en el instituto misionero fundado en Verona por san Daniel Comboni en 1867.

Tras emitir su profesión religiosa, partió hacia Egipto, donde, en diciembre de 1890, se convirtió en director de la Colonia Antiesclavista León XIII, en Gesira, y superior de la comunidad.

En 1895, con tan solo 37 años, fue nombrado vicario apostólico de África Central. Consagrado obispo en Verona el 21 de abril, eligió para su escudo episcopal el lema In Omnibus Caritas (La caridad en todas las cosas).

Cinco años más tarde, en enero de 1900, pudo llegar finalmente a Omdurmán, Sudán. Desde allí organizó dos expediciones misioneras hacia el corazón de África. A bordo del Redemptor, navegando por las aguas del Nilo, visitó numerosos pueblos, entre ellos los shilluk, dinka, anuak, nuer y otros.

Fundó la misión de Lui en 1900 e intentó, sin éxito, llegar a Uganda. Agotado por las enfermedades y las adversidades, se vio obligado a regresar a Jartum. Murió en Berber, el 2 de mayo de 1902, a la edad de tan solo 43 años, mientras viajaba en tren hacia Egipto.

Cinco razones significativas

A la luz de esta vida misionera breve, pero intensa, el postulador señaló cinco razones que hacen que esta causa sea significativa y actual, no solo para los misioneros y las misioneras combonianos, sino también para las comunidades cristianas de Vicenza y Verona, así como para las de Egipto y Sudán, por las que entregó su vida.

Son como los rayos de una estrella que esperamos que pronto pueda brillar en el firmamento de los beatos y santos de la Iglesia, iluminando la vida y la acción evangelizadora de la Iglesia. Estas razones son: la solidaridad humana y cristiana con los pobres y explotados; la primacía de la vida interior y de la oración; la comunión y la corresponsabilidad en la acción misionera; el Corazón de Cristo, fuente de la misión; y, por último, la firme esperanza en el futuro de la misión.

Mons. Roveggio nos enseña que la misión da fruto únicamente cuando se vive como una consagración total de uno mismo a Dios y a los más pobres; cuando se lleva a cabo con caridad y humildad, y cuando se alimenta de la oración y de proyectos audaces.

Durante sus históricos viajes por el río Nilo, a bordo del Redemptor, Mons. Roveggio no buscaba otra cosa que encontrarse con los pueblos lejanos de África Central, movido por la urgencia de anunciarles el Evangelio de Jesucristo.

Aunque breve en el tiempo, su ministerio fue inmenso en caridad, fortaleza de espíritu y obediencia filial a la Iglesia. Supo hacerse «todo para todos», afrontando duras fatigas, enfermedades y aislamiento con la fuerza de la fe y la certeza de que África salvaría a África. Cansado, pero animado por una firme esperanza, expresó esta convicción con las palabras del salmo 126: «Estoy contento de sembrar entre lágrimas para que otros recojan con alegría».

Lectura del acta y agradecimientos

Tras la introducción, y con el fin de fundamentar la validez de una causa iniciada hace ya mucho tiempo, en 1952, se dio lectura al acta de la sesión conclusiva. A continuación, todos los miembros del tribunal diocesano firmaron los documentos y el canciller episcopal selló los sobres que contenían el original y las copias autenticadas. El P. De Iaco, encargado de llevar la documentación al Dicasterio para las Causas de los Santos, prestó y firmó el juramento correspondiente.

Concluido este procedimiento, el postulador expresó su más sincero agradecimiento a Mons. Domenico Pompili, ausente en aquella ocasión, por haber acogido y promovido la reapertura de la causa; al delegado diocesano, Mons. Tiziano Bonomi, por su compromiso generoso, constante y competente; al promotor de justicia, al notario y a todos los oficiales del Tribunal Eclesiástico de Verona por haber puesto su tiempo y sus conocimientos al servicio de la causa de manera totalmente gratuita, trabajando con rigor científico y pasión eclesial.

Extendió asimismo su agradecimiento a los miembros de la comisión histórica y a los censores teológicos por los informes presentados; al profesor Giancarlo Volpato por su biografía de Mons. Antonio Maria Roveggio, reconstruida con gran precisión documental; y al P. Arnaldo Baritussio, su predecesor en el cargo de postulador general de los Misioneros Combonianos.

Al Dicasterio

La causa pasa ahora al Dicasterio para las Causas de los Santos, en Roma, al que se entregará toda la documentación, con la oración de que el Señor quiera glorificar pronto a este siervo fiel suyo, ofreciendo a la Iglesia universal un modelo luminoso de pastor y misionero, capaz de inspirar todavía hoy nuevas vocaciones y de inflamar los corazones para anunciar el Reino.

El P. Ciucculla, superior provincial, tomó entonces la palabra para agradecer al alcalde de Cologna Veneta, a las autoridades civiles y a todos los presentes.

Por último, el P. Sindjalim, consejero general, en nombre de los Misioneros Combonianos y como africano, agradeció a las Iglesias de Vicenza y Verona haber dado a África dos apóstoles ilustres: san Daniel Comboni y el Siervo de Dios, Mons. Antonio Maria Roveggio.

Comboni Connected: la actualidad de la misión comboniana, también en una app

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Comboni Connected ofrece una selección de los contenidos publicados en el sitio web oficial, disponibles en tres idiomas: italiano, inglés y español. Es una herramienta práctica para mantenerse al día sobre las actividades misioneras, conocer las experiencias de las comunidades y descubrir los numerosos lugares donde el carisma de San Daniel Comboni sigue vivo y dando frutos.

Entre las funciones de la aplicación se encuentra también la posibilidad de compartir fácilmente las publicaciones, contribuyendo así a difundir noticias, historias y experiencias misioneras. Además, al activar las notificaciones, se recibe un aviso cada vez que se publica un nuevo contenido, para no perderse las últimas novedades.

Con Comboni Connected, la comunicación misionera se vuelve aún más accesible y cercana a las personas. Es una manera de permanecer en contacto con la familia comboniana, seguir su compromiso en los distintos continentes y sentirse parte de una misión que continúa construyendo puentes de solidaridad, fraternidad y esperanza.

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Oficina de Comunicación

Una religiosa, nueva presidenta de las Obras Misionales Pontificias

El Papa León XIV ha nombrado a la hermana Mary Teresa Barron secretaria adjunta del Dicasterio para la Evangelización y presidenta de las Obras Misionales Pontificias. Actualmente Superiora General de su congregación, las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, asumirá esta nueva responsabilidad el próximo 4 de enero. Es la primera mujer que ocupa el cargo de mayor responsabilidad en la actividad misionera de la Iglesia. En la foto, La Hna. Barron saluda al papa Francisco durante la primera asamblea del Sínodo de 2023 (Foto: Maria Langarica, Vatican Media)

Con información de OMPRESS-Roma

La hermana Barron nació en Donegal, Irlanda, el 7 de noviembre de 1968. Está titulada en Administración de Salud Pública, en el Instituto de Administración Pública de Dublín, y en Desarrollo Internacional, por el Instituto Kimmage de Dublín. Tras sus primeros votos religiosos en 1995, partió a la misión en Tanzania, a zonas rurales del centro del país, comunidades como Mwamapalala y Bugisi, en el acompañamiento diario a familias en condiciones de extrema pobreza, y organizando programas educativos para la infancia y juventud rural.

Su segundo destino misionero fue Nigeria, donde su congregación tiene una fuerte presencia. Una de sus tareas fue la lucha contra el VIH Sida, coordinando programas de salud pública enfocados en la prevención de la enfermedad, así como en la acogida, el cuidado médico y psicológico y el acompañamiento de personas contagiadas y familias estigmatizadas por el virus. Fiel al carisma original del fundador de las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, llevó adelante talleres y proyectos socioeconómicos diseñados para dotar de autonomía económica y social a las mujeres nigerianas. Todo ello mientras colaboraba activamente en la pastoral juvenil y en redes locales intercongregacionales que servían de puente en comunidades afectadas por contextos de violencia o inestabilidad social.

Desde 2018 es Superiora General de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de los Apóstoles. Entre 2022 y 2025, fue presidenta del Servicio de Documentación y Estudio sobre la Misión Global (SEDOS) y, de 2023 a 2025, presidió la Unión Internacional de Superioras Generales en Roma.

En declaraciones a medios irlandeses, como RTE.ie o Donegallive, la hermana Barron reconocía que, “como la primera mujer a quien se le confía esta responsabilidad, recibo este honor con humildad y con la profunda convicción de que trasciende mi persona. Lo veo como un reconocimiento a las innumerables mujeres, religiosas y laicas, que han dedicado sus vidas a proclamar el Evangelio y a servir al pueblo de Dios en todos los rincones del mundo. Este año, mi propia Congregación celebra 150 años de servicio misionero, especialmente en África. Miles de religiosas me precedieron, allanando el camino para nuestro compromiso misionero de generación en generación. Las honro a todas al aceptar este cargo”.

También daba las gracias al Santo Padre por su confianza y que “haya reconocido el valor de la experiencia misionera para este cargo. Los misioneros viven cerca de las realidades, las esperanzas y los desafíos de las iglesias locales, y espero aportar esa perspectiva al servicio de las Obras Misionales Pontificias.” Una experiencia misionera que ha adquirido “a través del carisma de mi Congregación y del testimonio de generaciones de hermanas que han consagrado sus vidas a la misión de Dios. Llevo conmigo su espíritu, su sabiduría y su compromiso a esta nueva responsabilidad”.

Reconoce que como misionera irlandesa es especialmente consciente “de formar parte de una tradición extraordinaria que ha contribuido enormemente a la vida de la Iglesia universal”. Así, “durante generaciones, los misioneros irlandeses dejaron sus hogares y familias para servir a comunidades en África, Asia, Latinoamérica, Oceanía y más allá. Con su dedicación, sacrificio, fe y valentía, llevaron el Evangelio, fundaron escuelas y hospitales, apoyaron a las comunidades locales y ayudaron a construir iglesias locales vibrantes. Me siento profundamente honrada de representar esa herencia misionera y agradecida por el testimonio de quienes nos precedieron. Su legado continúa inspirándonos hoy mientras buscamos nuevas maneras de vivir y compartir el Evangelio en un mundo en constante cambio”.

“Vuelve a casa” – León XIV en Perú

Durante su viaje apostólico por Sudamérica, del 6 al 17 de noviembre, el papa León XIV visitará Perú del 11 al 17. El Hno. Eloy Díaz, misionero comboniano peruano, comparte sus reflexiones sobre el regreso del Papa al país del que también es ciudadano.

Llevo algunos años siguiendo un llamado que me sacó de mi tierra. Allí aprendí algo que muchas veces no se aprende en los libros: que la fe no se predica primero con palabras, sino con la disposición de quedarse, de estar ahí, de «perder el tiempo» con la gente, comer lo mismo que come el pueblo, aprender su idioma, caminar a su ritmo, compartir sus alegrías y sus preocupaciones. Y es así como uno entiende que evangelizar no significa simplemente llevar algo a los demás, sino dejarse transformar, también, por ellos. 

El papa León XIV visita al Perú en el mes de noviembre; el lema que acompaña su regreso es «VUELVE A CASA». Y, en cierto modo, este lema es verdad. Pero también podríamos decir que nunca se fue del todo, porque fue aquí donde vivió como misionero agustino; aquí fue nombrado obispo de Chiclayo y, durante años, caminó por las mismas calles que hoy sigue caminando su gente.

Aquí enterró a muchos de nuestros hermanos peruanos, bautizó a tantos otros y, sin duda, compartió la mesa y la comida sencilla de las familias del norte del país. Y es aquí, en el Perú, que recibió la ciudadanía peruana. Por eso, su regreso no es solamente el de un papa que visita un país: es también el regreso de un pastor a una tierra que forma parte de su propia historia.

La cercanía de León XIV con este país no comenzó el día en que fue elegido papa. Comenzó mucho antes, cuando aprendió a escuchar de cerca al pueblo y a cargar con las preocupaciones de la Iglesia peruana. Por eso, ahora que regresa, no vuelve únicamente como sucesor de Pedro o como jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Vuelve, antes que nada, como alguien que tiene una deuda de gratitud con la gente sencilla que lo ayudó a formarse como pastor.

Una de las metodologías de evangelización de los Misioneros Combonianos es «Salvar África con África». Aplicada a nuestra realidad, podríamos decir: evangelizar el Perú con el Perú. Esto significa que la misión no puede ser una importación ni una propuesta elaborada desde fuera y trasladada a una realidad determinada. Tiene que nacer desde dentro, desde la historia, la cultura, las heridas, la fe y las esperanzas de cada pueblo.

En ese sentido, León XIV encarna de alguna manera esa lógica. Aunque nació en Chicago, se dejó transformar por la realidad peruana; se dejó «peruanizar» por un pueblo con hambre de Dios, pero también con hambre de justicia, dignidad y oportunidades. Y es precisamente desde esa experiencia que ahora ejerce su servicio como pastor de la Iglesia universal.

Sin embargo, el Perú al que regresa no es el mismo país que conoció hace algunos años. En este momento es un país cansado: cansado de presidentes que se suceden unos tras otros; de un Congreso que muchas veces parece legislar de espaldas a las necesidades de la gente; de una economía que puede mostrar cifras de crecimiento, pero que no siempre se traduce en bienestar para quienes viven en condiciones de precariedad; y, sobre todo, cansado por una violencia y una extorsión que, para demasiadas familias, se han convertido en parte del pan de cada día.

Al mismo tiempo, este Perú sigue siendo un país profundamente religioso. Las procesiones multitudinarias, los santuarios, las fiestas patronales, el Señor de los Milagros, San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, las Cruces de Mayo y tantas otras expresiones de fe muestran que la religiosidad popular continúa teniendo una enorme fuerza. Para muchos peruanos, esa fe constituye, todavía, un espacio de esperanza, consuelo y encuentro; un refugio emocional y espiritual en medio de una realidad que muchas veces parece no ofrecer demasiadas certezas.

Me parece muy significativo que el itinerario de la visita incluya Lima, pero también Chiclayo, Cusco y Pucallpa. En este sentido, no se trata solamente de recorrer distintas ciudades.

Es, de alguna manera, una oportunidad para recordar que el Perú es costa, sierra y selva; que es ciudad y campo, modernidad y precariedad; pueblos indígenas, comunidades campesinas, migrantes, trabajadores informales, profesionales, familias, jóvenes y religiosos. Es un país diverso, lleno de riquezas, pero también de heridas que no pueden quedar escondidas detrás de una celebración multitudinaria.

Precisamente por eso, no podemos recibir al papa únicamente con banderas, escenarios y grandes celebraciones. Todo ello forma parte de nuestra religiosidad popular y merece respeto.

Pero una visita papal no puede agotarse en la emoción de unos días. Si la presencia del papa nos conmueve, pero no nos transforma; si nos reúne, pero no nos hace escuchar; si nos emociona, pero no nos compromete, corremos el riesgo de convertir un acontecimiento importante en un simple recuerdo.

La visita debería ayudarnos, entonces, a preguntarnos qué Iglesia queremos ser. Necesitamos una Iglesia en salida, como tantas veces nos recordó el papa Francisco y como también nos invita a vivir hoy León XIV: una Iglesia que visite, que escuche, que acompañe, que camine con la gente y que no tenga miedo de estar allí donde están los pobres, los excluidos y quienes muchas veces no encuentran un lugar dentro de la sociedad.

Además, esta visita tiene una dimensión que va más allá del Perú. Se trata de la primera gran gira del papa León XIV por Sudamérica, un continente que durante muchos años fue considerado principalmente territorio de misión, un lugar al que otros enviaban misioneros.

Hoy, sin embargo, desde este continente sale también una voz que tiene algo que decir a la Iglesia universal.

Con Francisco, argentino, y ahora con León XIV, cuya experiencia pastoral quedó profundamente marcada por el Perú, América Latina aparece no solamente como destinataria de la evangelización, sino también como sujeto de misión.

Ya no somos únicamente quienes reciben la fe; somos también quienes la pensamos, la vivimos, la sufrimos, la celebramos y podemos ofrecerla al mundo desde nuestra propia experiencia. La «Iglesia en salida» de la que tanto se ha hablado adquiere así un rostro profundamente latinoamericano.

No obstante, existe un riesgo que no podemos ignorar: que la visita del papa termine convirtiéndose en un trofeo político. Ya lo hemos visto antes: autoridades calculando cuántos turistas llegarán, midiendo el supuesto «impacto económico» de la fe, mientras algunos políticos que difícilmente pisan una parroquia aparecen de pronto como anfitriones devotos.

Por eso, es fundamental que la Iglesia peruana no permita que la visita sea apropiada por intereses políticos o utilizada para maquillar una realidad que necesita ser transformada.

En pocas palabras, la visita de León XIV puede animarnos, confirmarnos en la fe y ayudarnos a mirar nuestra realidad con otros ojos. Pero después somos nosotros quienes tendremos que seguir caminando. El Perú no puede quedarse esperando que el papa nos diga qué tenemos que hacer. Tampoco podemos delegar en él aquello que corresponde a nuestra propia responsabilidad.

La tarea pertenece a las comunidades, a las parroquias, a los jóvenes, a las familias, a los religiosos y religiosas, a los sacerdotes, a los obispos y, en definitiva, a todos los bautizados. La visita del papa puede ser un impulso, una confirmación y una oportunidad; pero la transformación de nuestra realidad tendrá que comenzar desde nosotros mismos, allí donde vivimos y donde estamos llamados a servir.

Quizá ese sea el mejor fruto que pueda dejarnos la visita de León XIV al Perú; no solamente haber visto al papa, escuchado sus palabras o participado en una gran celebración, sino haber permitido que su presencia nos recuerde quiénes somos, a quiénes estamos llamados a servir, qué Iglesia queremos construir y, en especial, nos haga capaces de volver a lo esencial: a Jesús, a los pobres, a la comunidad y a la misión.

Nuestro pastor «vuelve a casa» pero, cuando vuelva a partir, la pregunta quedará entre nosotros: ¿seremos capaces de continuar caminando?

Hno. Eloy Díaz Beltrán, mccj
comboni.org

P. Rafael Huerta, 50 años de sacerdocio

El pasado 5 de octubre, en la parroquia San Francisco de Asís, del la ciudad de Tepatitlán, Jalisco, zona de Los Altos, el padre Rafael Huerta, misionero comboniano, ofreció su acción de gracias a Dios por llegar a sus 50 años de sacerdocio. Lo acompañaron familiares y una buena asistencia de feligreses de la parroquia. Con el padre Rafa concelebraron padres combonianos de las comunidades de San Francisco del Rincón, Gto; Sahuayo, Mich; Zapopan, Jal; y Xochimilco.

El padre Rafa, durante su homilía, evocó su misión en Etiopía, país del este del África, donde vivió 22 años de trabajo pastoral, que fueron, según contó, los más felices y fecundos de su vida misionera.

Con actitud humilde, al ofrecer su acción de gracias, reconoció como ser humano sus fragilidades, pero que lo poco o mucho que pudo haber hecho fue porque la bondad de Dios ha sido muy grande con él, y lo ha sostenido para seguir adelante en la mision. Por eso, señaló, es muy importante fijarse, no tanto en la persona, sino en el Señor, que por pura gracia suya hace que uno lleve a la práctica lo más que se pueda su voluntad.

Mencionó también que, al inicio de su vocación, lo único que le interesaba era llegar a ser misionero, que eso de ser comboniano y religioso lo vino a descubrir después, pues su primer propósito era salir a anunciar el evangelio en donde más hiciera falta en el mundo. Y para su buena fortuna la providencia de Dios lo llevó como de la mano hasta Etiopía, donde pudo vivir entre la gente y para la gente, no para hacer proselitismo, sino para buscar en todo momento dar testimonio del evangelio de Jesucristo, nuestro Señor, el único capaz de transformar nuestras vidas.

El padre Lauro Betancourt, en representación del Consejo Provincial, agradeció a la parroquia el cariño que han brindado al padre Rafa durante tantos años, y aunque muchos años estuvo en la misión fuera del país, siempre fue bien recibido cada vez que volvía, gesto que a uno como misionero lo alienta más a seguir fiel al Señor.

Posterior a la celebración se ofreció una recepción, donde entre música de mariachis, se compartieron los sagrados alimentos en un ambiente de auténtica alegría y fraternidad.

Texto y fotos: P. Fernando Cortés B. MCCJ