La quema de gas en Ecuador aumenta pese a la sentencia que obliga el cierre de mecheros de los campos petroleros

Las operaciones de los mecheros generan riesgos para la salud de las personas asentadas en las comunidades aledañas a las estructuras. La quema de gas, producto de la extracción de petróleo, ha generado una serie de movilizaciones antes, durante y después del proceso que concluyó con el fallo judicial que obligaba al cierre de más de 400 torres. Hoy se sigue abogando por el cumplimiento del fallo y el respeto de la vida de quienes se ven impactados y por quienes se movilizan en defensa de los pueblos.

Por: Equipo de Comunicaciones de REPAM
Fotos: REPAM Ecuador

Una publicación realizada por Mongabay ha recapitulado la situación de los mecheros que queman gas en la Amazonía ecuatoriana. La nota recoge la base legislativa que ordena el cierre de 424 torres de gas con plazo máximo al año 2030; según Petroecuador, hasta noviembre de 2025 se habían eliminado 170 mecheros en el cumplimiento de la sentencia. Sin embargo, el Banco Mundial ha señalado que la quema de gas habría aumentado desde el año 2021, luego de la emisión del fallo. Además, comunidades como Nueva Esperanza, en la Amazonía ecuatoriana, se ven afectadas por la proximidad de los mecheros a las viviendas (a más o menos 30 metros), un punto que fue considerado en la decisión judicial y que se estaría incumpliendo al no retirar las estructuras.

Entre 2020 y 2021, nueve niñas de las provincias de Orellana y Sucumbíos llevaron al poder judicial una denuncia que exponía las consecuencias ambientales y de salud que generan los mecheros de los campos petroleros. En un primer momento, la Corte Provincial de Sucumbíos falló en favor de las menores y posteriormente la Corte Constitucional del Ecuador avaló la gestión; por ello, el proceso es considerado una sentencia histórica y una gran victoria en la lucha que levantan las comunidades por la defensa del territorio, el medio ambiente y la vida.  

Los mecheros y la salud

Según Mongabay, desde la coordinación jurídica de la Unión de Afectados por Texaco (UDAPT), se explica que “aunque se han eliminado los mecheros se sigue quemando la misma cantidad de gas, porque este es trasladado a mecheros más grandes”. La publicación “The Apaguen los Mecheros campaign: Supporting climate justice in the Amazonian cities of Ecuador by estimating the health risks of gas flaring” recoge una serie de estudios científicos que exponen aspectos fundamentales sobre el impacto en la salud que tiene la quema de gas; los niveles máximos y mínimos de la emisión de óxido de nitrógeno y monóxido de carbono son puntos a considerar en un radio de por lo menos 5 kilómetros, respecto a la instalación de torres para la quema de gas.

Dicha publicación enuncia que “casi la totalidad de los mecheros ponen en riesgo la salud humana (siendo un número reducido las torres que no tienen impacto sustancial)”. También, el análisis científico establece la existencia de 294 mecheros de riesgo moderado, 262 de riesgo alto y 90 de riesgo muy alto; todos llamados a ser clausurados para evitar impactos negativos en la salud de pobladores de comunidades locales. Los excesos de óxidos de nitrógeno, monóxido y dióxido de carbono, metano y dióxido de azufre (generados en el proceso de quema) conllevan a afecciones respiratorias crónicas (bronquitis y asma) y a la reducción de capacidad de la sangre para el transporte de oxígeno. A ello, se suma la emisión de contaminantes altamente tóxicos como el benceno, el etilbenceno y el formaldehído, cuya exposición se vincula al cáncer, la anemia, los daños cerebrales, distintos tipos de malformaciones y trastornos en los procesos reproductivos y de desarrollo.

Apaguen los mecheros

La lucha contra los mecheros ha sido abanderada por la acción de las nueve jóvenes, cuya acción tuvo esa importante victoria en 2021. Pero, es necesario rescatar el accionar de distintos actores comprometidos con la vida y el medio ambiente. En marzo de 2024, habitantes de las comunidades indígenas y activistas ambientales se movilizaron en Quito para exigir el cumplimiento de la sentencia; en dicha acción miembros de las fuerzas armadas retuvieron a una de las jóvenes demandantes, 4 menores más y manifestantes de las comunidades impactadas por las torres. No podemos olvidar la lucha constante de quienes acompañan la campaña “Apaguen los Mecheros”; movilizaciones, plantones, manifestaciones durante audiencias judiciales y actos simbólicos han acompañado el clamor de las comunidades en su lucha.

Es importante preguntarnos ¿vasta una determinación del poder judicial para cambiar la realidad? La respuesta es evidente: estamos lejos de ejecutar en la realidad lo que determinan los documentos judiciales. Alrededor de la extracción de hidrocarburos existen intereses de diversos sectores que, en la mayoría de los casos pasan por encima de la vida y dignidad de los más vulnerables. Actualmente, las cifras de cierre de los mecheros rondan el 40% del total determinado en la sentencia; sin embargo, las amenazas, persecuciones y los daños a la salud humana siguen vigentes en un territorio que en el papel cuenta con garantías y derechos.

REPAM Ecuador

Mensaje del papa León XIV a la Cop30: “Cuidar la Creación para cultivar la Paz”

Mensaje del papa León XIV pronunciado por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, en la trigésima sesión de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Belem, Brasil.

Señor Presidente,
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno,
Señoras y señores,

En nombre del Papa León XIV, saludo cordialmente a todos los participantes en la trigésima sesión de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y les aseguro su cercanía, su apoyo y su aliento.

Si quieres cultivar la paz, cuida la creación. Existe un claro vínculo entre la construcción de la paz y la gestión de la creación: «La búsqueda de la paz por parte de todos los hombres de buena voluntad se verá sin duda facilitada por el reconocimiento común de la relación indisoluble que existe entre Dios, los seres humanos y toda la creación».

Si bien, en estos tiempos difíciles, la atención y la preocupación de la comunidad internacional parecen centrarse principalmente en los conflictos entre naciones, también existe una creciente conciencia de que la paz se ve amenazada por la falta de respeto hacia la creación, el saqueo de los recursos naturales y el progresivo deterioro de la calidad de vida debido al cambio climático.

Dada su naturaleza global, estos retos ponen en peligro la vida de todos en este planeta y, por lo tanto, exigen una cooperación internacional y un multilateralismo cohesionado y capaz de mirar hacia el futuro, que sitúe en el centro la sacralidad de la vida, la dignidad de cada ser humano dada por Dios y el bien común. Lamentablemente, observamos enfoques políticos y comportamientos humanos que van en la dirección opuesta, caracterizados por el egoísmo colectivo, la falta de consideración hacia los demás y la miopía.

«En un mundo que arde, tanto por el calentamiento global como por los conflictos armados», esta Conferencia debe convertirse en un signo de esperanza, a través del respeto mostrado hacia las ideas de los demás en el intento colectivo de buscar un lenguaje común y un consenso, dejando de lado los intereses egoístas y teniendo presente la responsabilidad que tenemos los unos hacia los otros y hacia las generaciones futuras.

Señor Presidente,

Ya en los años noventa del siglo pasado, el Papa San Juan Pablo II subrayó que la crisis ecológica es «un problema moral» y, como tal, «pone de relieve la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad, especialmente en las relaciones entre los países en desarrollo y los países altamente industrializados. Los Estados deben mostrarse cada vez más solidarios y complementarios entre sí en la promoción del desarrollo de un entorno natural y social pacífico y saludable». Trágicamente, los que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad son los primeros en sufrir los efectos devastadores del cambio climático, la deforestación y la contaminación. Cuidar de la creación se convierte, por tanto, en una expresión de humanidad y solidaridad.

Desde este punto de vista, es esencial traducir las palabras y las reflexiones en decisiones y acciones basadas en la responsabilidad, la justicia y la equidad, con el fin de alcanzar una paz duradera cuidando de la creación y de nuestro prójimo.

Además, dado que la crisis climática nos afecta a todos, las medidas correctivas deben involucrar a los gobiernos locales, alcaldes y gobernadores, investigadores, jóvenes, empresarios, organizaciones confesionales y ONG.

Señor Presidente,

Hace una década, la comunidad internacional adoptó el Acuerdo de París, reconociendo la necesidad de una respuesta eficaz y progresiva a la urgente amenaza del cambio climático. Lamentablemente, debemos admitir que el camino hacia la consecución de los objetivos fijados en ese Acuerdo sigue siendo largo y complejo. En este contexto, se insta a los Estados Partes a que aceleren con valentía la aplicación del Acuerdo de París y de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Hace diez años, el Papa Francisco firmó la encíclica Laudato si’, en la que abogaba por una conversión ecológica que incluyera a todos, ya que «el clima es un bien común, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana».

Que todos los participantes en esta COP30, así como aquellos que siguen activamente sus trabajos, se sientan inspirados a abrazar con valentía esta conversión ecológica con el pensamiento y con las acciones, teniendo presente el rostro humano de la crisis climática.

Que esta conversión ecológica inspire el desarrollo de una nueva arquitectura financiera internacional centrada en el ser humano, que garantice que todos los países, especialmente los más pobres y los más vulnerables a los desastres climáticos, puedan alcanzar su pleno potencial y ver respetada la dignidad de sus ciudadanos. Esta arquitectura debe tener en cuenta también el vínculo entre la deuda ecológica y la deuda externa.

Que se promueva una educación sobre la ecología integral que explique por qué las decisiones a nivel personal, familiar, comunitario y político dan forma a nuestro futuro común, sensibilizando al mismo tiempo sobre la crisis climática y fomentando mentalidades y estilos de vida orientados a respetar mejor la creación y a salvaguardar la dignidad de la persona y la inviolabilidad de la vida humana.

Que todos los participantes en esta COP30 se comprometan a proteger y cuidar la creación que Dios nos ha confiado con el fin de construir un mundo pacífico.

Les aseguro las oraciones del Santo Padre mientras en esta COP30 toman decisiones importantes para el bien común y el futuro de la humanidad.

www.vatican.va

Movimiento Laudato Si’. Agenda 2025

El Movimiento Laudato si’ ha dado a conocer su Agenda 2025, que será parte del Jubileo Global al que invitó el Papa Francisco en coincidencia con el 10º aniversario de Laudato Si’ y del propio Movimiento, el 800º aniversario del Cántico de las Criaturas y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2025 (COP 30) que se celebrará en noviembre de 2025 en la ciudad brasileña de Belém. Esta es la agenda prevista y que se puede ver en su web laudatosimovement.org

Durante todo el año

Un espacio en línea patrocinado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral elevará los esfuerzos de protección de la creación de organizaciones católicas de todo el mundo. 

Enero

  • 25: Vigilia de oración por el 10º aniversario de Laudato Si’.  Únete a nosotros en una vigilia en línea para celebrar los 10 años de la encíclica Laudato Si’ y honrar el papel de la contemplación en el cuidado de nuestra casa común.
  • Semana del 27 de enero: Formación sobre la contemplación. Profundiza en tu práctica contemplativa con una formación en línea ofrecida en inglés y en español. 
  • Fecha por determinar: Lanzamiento del tema del Tiempo de Creación. Mantente alerta para la propuesta del tema que guiará nuestra celebración del Tiempo de la Creación a finales de este año. 

 Marzo 

  • 5 de marzo-17 de abril: Cuaresma. Replantéate formas nocivas de vivir con la creación y comprométete a sanar tus relaciones con el Creador y con los demás. 
  • 8-9 de marzo: Jubileo del Mundo del Voluntariado. Mantente al tanto de las publicaciones en las redes sociales para conectar el trabajo esencial de voluntarios como los miembros del Movimiento Laudato Si’ con el cuidado de nuestra casa común. 

 Abril 

  • 20 de abril: Pascua. Celebra la nueva vida en Cristo y la nueva esperanza para nuestra casa común. 
  • Semana del 28 de abril: Comienza la formación de Animadores Laudato Si’. Únete a decenas de miles de defensores de base de todo el mundo inscribiéndote en un curso de formación en línea para convertirte en Animador/a Laudato Si’.  

Mayo

  • 23 de mayo: Asamblea General de TotalEnergies. Apoyar a los líderes y socios del Movimiento Laudato Si’ para que animen a TotalEnergies, el gigante petrolero francés, a retirarse de su desastroso proyecto de oleoducto EACOP en África Oriental. 
  • 24 de mayo: 10º aniversario de Laudato Si’. Celebra el aniversario de la firma del Papa Francisco de Laudato Si’, la encíclica sobre el cambio climático y nuestra casa común que se apoya en milenios de enseñanza católica sobre la creación.
  • 24-31 de mayo: Semana Laudato Si’. Únete a personas de todo el mundo para celebrar la Semana Laudato Si’.    
  • Fecha por determinar: Jornada de reflexión ELSiA. Explora la situación de la acción ecológica en Europa con la Alianza Europea Laudato Si‘, una red de organizaciones católicas que trabajan para dar vida a Laudato Si’. 

Junio

  • 3-7 de junio: Peregrinación a Asís. Únete a los miembros del Movimiento Laudato Si’ en una peregrinación a la casa de San Francisco, celebrando el aniversario del Cántico de las Criaturas y comprometiéndote con la acción transformadora. 
  • 7-8 de junio: Pentecostés. Alégrate en el misterio del Espíritu Santo, que nos conecta con todo. 
  • 7-8 de junio: Jubileo de los Movimientos Eclesiales, Asociaciones y Nuevas Comunidades.  Mantente al tanto de las publicaciones en redes sociales para conectar la vida de movimientos como el nuestro con el cuidado de nuestra casa común. 
  • 20-22 de junio: Jubileo de los Gobernantes. Sigue atentamente las publicaciones en redes sociales para animar a los gobiernos a cuidar nuestra casa común.

Julio

  • 19 de julio: Encuentro Global. Los encuentros locales y nacionales han preparado el camino para un encuentro global, celebrando la historia de nuestro movimiento y vislumbrando lo que podríamos llegar a ser. Da los primeros pasos hacia el futuro del Movimiento Laudato Si’ uniéndote a este evento global en línea.
  • 28 de julio-3 de agosto: Jubileo de los Jóvenes. Sigue las publicaciones en redes sociales para celebrar cómo los jóvenes cuidan de nuestra casa común. 

Septiembre

  • 1 de septiembre: Fiesta de la Creación y oración de apertura del Tiempo de la Creación. Celebra la Fiesta de la Creación y únete a los cristianos de todo el mundo para inaugurar el Tiempo de la Creación
  • 1 de septiembre-4 de octubre: Tiempo de la Creación. Conmemora el Tiempo de la Creación, la celebración anual de oración y acción por nuestra casa común, con una actividad en tu parroquia, escuela o comunidad. 
  • 5 de septiembre: Día de la Amazonía. En vísperas de la cumbre climática de la ONU en Brasil, celebra este día de acción por la Amazonía.
  • 20 de septiembre: Jubileo de los Trabajadores por la Justicia. Sigue las publicaciones en redes sociales para fomentar una mayor justicia para todos los que comparten nuestra casa común. 
  • Fecha por determinar: Cumbre Climática de África. Reza y participa en eventos en línea para promover soluciones climáticas en el continente más joven y de más rápido crecimiento del mundo. 

Octubre

  • 4 de octubre: Fiesta de San Francisco y oración de clausura del Tiempo de la Creación. Honra la vida de San Francisco y recuerda con nosotros un tiempo de crecimiento uniéndote a la oración de clausura del Tiempo de la Creación
  • 5 de octubre: Jubileo de los Migrantes. Sigue las publicaciones en redes sociales para celebrar la fuerza de los migrantes y explorar la migración forzosa en un planeta cambiante.

Noviembre

  • 10-21 de noviembre: COP30. Reza por el trabajo de los líderes del Movimiento Laudato Si’ y sus asociados en la COP30, la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Esta conferencia, que se celebrará en Brasil, el país católico más poblado del mundo, debe tener éxito para que el arco de las emisiones de gases de efecto invernadero se invierta a tiempo para proteger la creación. 
  • 16 de noviembre: Jubileo de los Pobres. Sigue las publicaciones en redes sociales para conectar las vidas de nuestros vecinos más vulnerables con la crisis climática. 
  • 30 de noviembre-24 de diciembre: Adviento. Aguarda con esperanza la venida de Cristo a la creación. 
  • Fecha por determinar: Informe anual de la Plataforma de Acción Laudato Si’. Celebra un año de acciones concretas de instituciones y comunidades católicas en la Plataforma de Acción Laudato Si’

Diciembre

  • 25 de diciembre: Navidad. ¡Alégrate! Cristo ha nacido.

Redes eclesiales territoriales de América Latina conmemoran el Día Internacional de la Tierra con “ciclo de charlas”

 ADN CELAM

El padre Noel Ortiz, secretario ejecutivo de la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (Remam), anunció que este 22 de abril, Día Internacional de la Madre Tierra, realizarán “un ciclo de charlas virtuales” con expertos latinoamericanos – integrantes de las redes eclesiales territoriales – sobre temas de Ecología Integral.

“Les invitamos para poder participar en las diferentes temáticas que tendremos para concientizarnos sobre la necesidad del cuidado de nuestra casa común”, apuntó el sacerdote, quien indicó que este evento se podrá seguir por la plataforma zoom a las 10:00 a.m. de México y Centroamérica, 11:00 a.m de Panamá y Colombia.

Los interesados podrán usar el siguiente enlace:

https://lc.cx/WxW-49
ID de reunión: 846 8139 9478
Código de acceso: 123

Dinámica de la charla

El padre Ortiz explicó que la primera parte de la conferencia estará a cargo de Diego Aguiar de la Red Eclesial Panamazónica (Repam), mientras que en la segunda parte estará el padre David Solano, referente de Ecología Integral para América Latina para Cáritas América Latina.

“Nos acompañará también en un tercer momento Miguel Cruz, secretario ejecutivo de la Red Eclesial Gran Chaco y Acuífero Guaraní (Regchag) hablando sobre las redes territoriales y la importancia de vincularnos como redes eclesiales en todas nuestras plataformas”, indicó.

Finalmente, Margarita Nomh, guardiana de las semillas, “nos compartirá un momento de espiritualidad ecológica desde su cosmovisión Maya”.

La misión de cuidar y cultivar la tierra…

Somos “un pedazo de tierra” en el mundo

Por: Hno. Joel Cruz. ECOPAX

Si abres tu biblia y buscas el capítulo 2 del libro del Génesis y te detienes en el versículo 7, te vas a dar cuenta que el ser humano, o sea tú, eres “tierra” moldeada por los dedos de Dios. Un “territorio” pensado por el Creador como un jardín y no como un desierto sin vida.

Pensarnos como un “pedazo de tierra” al que Dios mismo, con toda su dedicación personal, lo transforma en un cuerpo en el que no solamente infundió su aliento sino que en él plasmó su propia imagen, debería bastarnos para cuidar este “territorio” al que llamamos “YO” de tal manera que nunca deje de ser un jardín lleno de flores y frutos con semillas que producen vida en todas sus formas.

Si lees todo el relato de la creación (Capítulos 1 y 2 del Génesis), te encontrarás con la misión que tiene este ser humano creado por Dios: “LLENAR DE VIDA LA TIERRA”. Es decir, el ser humano recibió el encargo de parte de su Creador de “CULTIVAR Y CUSTODIAR” la vida en esa “tierra”.

En otras palabras, la misión que tenemos es “CUIDAR LA VIDA”
en este “pedazo de tierra” que llamamos YO.
Si caemos en el descuido, la vida que hay en esa tierra
se irá marchitando hasta secarse,
hasta que ese territorio que lleva nuestro nombre se vuelva estéril,
incapaz de generar vida y termine poseído por la muerte.

 Cultivar y custodiar la vida en nuestra persona implica considerar todas las posibilidades para que la muerte no pueda entrar en nuestro pensamiento, en nuestro espíritu, en nuestro cuerpo… que la negatividad no llegue a poseer nuestra conciencia y nuestra visión, no descuidar nuestra salud física, mental y espiritual, porque si lo hacemos, la enfermedad abrirá el camino a la muerte en este “pedazo de tierra” donde Dios quiere que solo haya vida.

Pero ¿Para qué cultivar y custodiar la vida en nosotros? Para COLABORAR CON DIOS, es decir, para TRABAJAR JUNTO CON ÉL PARA QUE HAYA VIDA EN ABUNDANCIA para todos. Es decir, Dios quiere que seamos portadores de vida donde quiera que vayamos, dondequiera que estemos, no quiere que seamos portadores o sembradores de muerte, de esos ya hay muchos.

Dios nos quiere vivos para que podamos infundir vida ahí donde vivimos y convivimos, en ese lugar que llamamos “SOCIEDAD”, que también es un “TERRITORIO”. Cuando la vida es abundante en nuestro territorio que llamamos “YO”, entonces podemos compartirla, darla, donarla… la vitalidad es tanta que por eso somos capaces de ser fraternos, solidarios, comunitarios, participativos… nos convertimos en promotores de espacios de comunión y participación para que otros puedan aportar vida para muchos.

Quien descuida su vida, poco a poco, el desánimo, el desaliento, la desesperanza, la negatividad… comienzan a poseer su cuerpo, su mente y su espíritu. Por eso deja de colaborar, de participar, de solidarizarse con los demás, de unirse a causas comunes que mejoren las condiciones de vida para todos. La debilidad física, mental y espiritual lo derrumba y lo arrincona al sinsentido de la existencia, al lugar del dolor y el sufrimiento, de la tristeza y la soledad.

 Ser conscientes de que somos hechos de tierra debe hacernos tomar conciencia de nuestra fragilidad humana, que en cualquier momento, si no nos cuidamos, nos podemos romper, hacer pedazos… ser conscientes de que somos “vasijas de barro” que contienen el Espíritu de Dios, debería ser suficiente para cuidar esta “vasija” que llamo “cuerpo”. Descuidarla sería PECADO.

 

Dios dice que NO ES BUENO QUE EL SER HUMANO ESTÉ SOLO, porque cuando alguien está contigo, te ayuda a mirar aquello que no ves, a valorar aquello que no valoras, a cuidar aquello que no cuidas… te ayuda a cuidar la vida que hay en ti, a salvarla, a fortalecerla… Por eso, cuidar la vida que hay en nosotros, implica buscar a los demás para acompañarlos o para sentirnos acompañados, eso nos ayuda a vivir, a querer vivir y vivir mejor.

 Nuestra dignidad como seres humanos y nuestra misión recibida de parte de Dios es muy grande. No hace falta mucha ciencia para comprender esto cuando leemos los relatos de la creación en la Biblia.

Es una dignidad y misión grande y exigente
porque tiene que ver con el cultivo
y el cuidado de la vida para luego compartirla con todos
hasta llenar de vida la tierra.
Tierra que comienza en ese pequeño lugar
que lleva mi nombre y apellido,
porque si ahí no se cultiva y no se cuida la vida,
esta misión nunca se realizará.

 A veces, acostumbramos decir que “hacemos con nuestra vida lo que nos dé la gana”, que es “nuestra vida” y por eso nadie debe decirnos cómo vivirla y cómo manejarla, por eso no dejamos que alguien “se meta” en ella. ¿Pero quién nos dijo que la vida es nuestra? Somos testigos que en cualquier momento, en contra de nuestra voluntad, se nos escapa, se nos quita. Experimentamos la impotencia frente a la enfermedad, ante todo aquello que nos quita la vida, ante la muerte… La realidad nos dice que LA VIDA NO ES NUESTRA.

 

Con frecuencia se nos olvida que ese pedazo de tierra moldeado por los dedos de Dios que llamamos CUERPO, no tiene vida propia, la vida que habita en él no es suya. Dios fue quien infundió su vida en esa materia frágil soplando en sus narices de barro. Esta conciencia debería ayudarnos a aceptar que la vida que llevamos en nuestro cuerpo ES DE DIOS, no es nuestra. Se nos fue dada para cultivarla y cuidarla, para hacerla producir frutos y compartirla con muchos.

 Dios nos dio su vida para compartirla no para desperdiciarla o dejarla secar sin producir ningún fruto. Por eso no podemos hacer con ella lo que nos venga en gana, por eso no podemos descuidarla de ninguna manera. Literalmente es “UN TESORO QUE NO ES NUESTRO Y QUE LO LLEVAMOS EN UNA VASIJA DE BARRO” que es nuestra persona. Si esta vasija se deteriora, se puede romper y el tesoro se perderá.

 Si la vasija se rompe y tira el tesoro de Dios (la vida), cuando estemos frente a Él, nos pedirá cuentas de ese tesoro que puso en nosotros. Nos preguntará ¿qué hicimos con la vida que nos dio? ¿Cómo la cultivamos y la cuidamos? ¿Qué frutos produjo? ¿Cómo la compartimos con los demás? Si la descuidamos, si no la valoramos, si la dejamos marchitar y secar… veremos el rostro decepcionado y entristecido de nuestro Padre Dios, así como te desilusionas tú de la persona que más quieres y eso, duele mucho, tú lo sabes.

“¿Cómo desafía Laudate Deum nuestra misión?”

Por: P. José Vieira, desde Etiopía

El Papa Francisco publicó su Exhortación Apostólica Laudate Deum (LD) sobre la crisis climática, dirigida a todas las personas de buena voluntad, en la fiesta de San Francisco de Asís, ocho años después de su innovadora Carta Encíclica Laudato si’ (LS) sobre el cuidado de nuestra casa común. El “ecoPapa” retoma el tema ocho años después, porque nuestro sufrido planeta se está derrumbando al borde del colapso y el cambio climático está causando estragos en todas partes. Así lo explica:

“Han pasado ocho años desde que publiqué la Carta Encíclica Laudato Si’, cuando quise compartir con todos vosotros, mis hermanos y hermanas de nuestro sufrido planeta, mis más sentidas preocupaciones por el cuidado de nuestra casa común. Sin embargo, con el paso del tiempo, me he dado cuenta de que nuestras respuestas no han sido adecuadas, mientras que el mundo en el que vivimos se derrumba y puede estar acercándose al punto de ruptura. Además de esta posibilidad, es indudable que el impacto del cambio climático perjudicará cada vez más la vida y las familias de muchas personas. Sentiremos sus efectos en los ámbitos de la sanidad, las fuentes de empleo, el acceso a los recursos, la vivienda, las migraciones forzosas, etc.”. (LD 2).

PLANETA SUFRIENTE: EL DIAGNÓSTICO

Los síntomas de “nuestro planeta sufriente” debido al cambio climático provocado por el calentamiento global debido a la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera son muchos y evidentes: temperaturas más elevadas, fenómenos meteorológicos extremos, olas de calor frecuentes, grandes sequías e inundaciones, fuertes nevadas. El hielo de los polos y de los glaciares se derrite a un ritmo alarmante mientras que el nivel del mar sube inundando las zonas costeras; las aguas del mar son más cálidas, más ácidas y con menos oxígeno, lo que amenaza la vida marina.

Los pobres, los que sufren el peor impacto de la crisis climática a través de problemas de salud, pérdida de propiedades, desplazamientos, son culpabilizados (LD 9). Sin embargo, los países más ricos son los grandes agentes del cambio climático.

“Si consideramos que las emisiones por individuo en Estados Unidos son aproximadamente dos veces superiores a las de los individuos que viven en China, y unas siete veces superiores a la media de los países más pobres, podemos afirmar que un amplio cambio en el estilo de vida irresponsable ligado al modelo occidental tendría un impacto significativo a largo plazo” (LD 72), subraya el Papa al final de su exhortación.

Una investigación de Oxfam y el Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo que examina las emisiones de carbono revela que el diez por ciento más rico de la población mundial -unos ochocientos millones de personas- es responsable de la mitad de las emisiones globales de CO2, mientras que la mitad más pobre -unos cuatro mil millones de seres- emite sólo el ocho por ciento.

Francisco señala también como otra causa de la crisis climática el creciente paradigma tecnocrático que proclama el credo del crecimiento infinito e ilimitado y del poder humano, obteniendo el máximo beneficio al mínimo coste.

EL PLANETA QUE SUFRE: LA CURA

Para salvar nuestra casa común del colapso, el Papa propone repensar el uso del poder. Para equilibrar el progreso, la humanidad necesita también “un desarrollo de los valores y de la conciencia de la responsabilidad humana” (LD 24).

La ecología integral es otra respuesta clave a la crisis climática. El Papa escribió en Laudato Si’ que hay que “escuchar tanto el grito de la tierra como el grito de los pobres” (LS 49). En Laudate Deum subraya que “el ser humano debe ser reconocido como parte de la naturaleza” (LD 26). “Dejemos, pues, de pensar en el ser humano como autónomo, omnipotente e ilimitado, y empecemos a pensar en nosotros mismos de otra manera, de una manera más humilde pero más fecunda” (LD 68), añade.

Constatando la falta de voluntad de los políticos para cambiar el actual paradigma del desarrollo -que no suelen ir más allá de las frases hechas-, el Papa propone un nuevo multilateralismo para contrarrestar la concentración de poder en manos de una élite que obtiene enormes beneficios de los combustibles fósiles. Potencia la sociedad civil y la relación global-local apostando por soluciones “desde abajo” a la crisis climática.

Francisco hace un repaso crítico de las cumbres climáticas periódicas -COP o Conferencia de las Partes-. Algunas fueron oportunidades perdidas. Los acuerdos para acelerar la transición energética, pasando de los combustibles fósiles a las fuentes renovables, y para compensar a los países más pobres por los daños climáticos tienen que aplicarse plenamente.

El Papa hace también una lista de motivaciones espirituales, entre ellas la contemplación del universo como revelador de la belleza y riqueza de Dios que se mantiene unido al Señor Resucitado hacia su plenitud. “El mundo canta a un Amor infinito: ¿cómo no cuidarlo? (LD 65), se pregunta.

El “ecoPapa” invita a todos a unirse a la “peregrinación de reconciliación” (LD 69) con nuestra casa común a través de pequeños pasos que incluyen cambios culturales, de estilo de vida y de convicciones.

Concluye su reflexión con un pronunciamiento muy fuerte: “Cuando los seres humanos pretenden ocupar el lugar de Dios, se convierten en sus peores enemigos” (LD 73). Por tanto, hay que dejar que Dios sea Dios.

ALGUNAS PROVOCACIONES MISIONERAS

¿Cómo interpela Laudate Deum a nuestra misión en Etiopía? Tomo cinco provocaciones concretas de la Exhortación Apostólica.

1. Lo pequeño es grande: “Los pequeños cambios pueden provocar otros mayores” (LD 17)

Los católicos en Etiopía son una Iglesia muy pequeña, con menos de un millón de fieles (alrededor del 0,8 por ciento de su población). La presencia comboniana también es diminuta: 24 misioneros en ocho comunidades y otros dos en camino. La pequeñez puede crear un complejo de inferioridad, que nos lleve a escondernos en nuestra zona de confort -nuestras misiones- al margen de la sociedad.

Sin embargo, Jesús presenta el Reino de Dios en términos de pequeñez: un grano de mostaza, un poco de levadura. Llama a su pequeño rebaño a ser la luz, la sal y la levadura del mundo, tres cosas que en grandes cantidades significan un desastre seguro.

El Papa llama a la Iglesia católica y a los combonianos en Etiopía a vivir su plena ciudadanía sin miedo. La Iglesia da una gran contribución a la educación y a la sanidad. También debe ser una voz profética líder para los que no tienen voz en tiempos de disturbios a lo largo de las líneas de fractura étnicas a nivel regional y nacional, especialmente en cuestiones de Justicia, Paz e Integridad de la Creación.

2. Humildad

“[Comencemos] a pensar en nosotros mismos de manera diferente, más humilde pero más fructífera” (LD 68). Como combonianos, pasamos por un gran cambio histórico, especialmente en el Vicariato Apostólico de Hawassa: de sus fundadores con una historia misionera muy exitosa, pasamos a ser un grupo muy pequeño entre sus muchos agentes pastorales. Comboni quería a sus misioneros santos y capaces… y humildes (Escritos 6655). Para Comboni, la humildad es una virtud fundamental para servir a la misión, “fundamento de todas las virtudes” (Escritos 2814).

Este proceso de “despotenciación” nos hace partícipes de la propia kénosis de Jesús. La misión no es nuestra. Es missio Dei, la misión de Dios. Somos humildes trabajadores en la viña de Dios. Este proceso kenótico debería afectar también a nuestra relación con las personas a las que servimos y sus culturas, quitándonos las sandalias de nuestro etnocentrismo para descolonizar el servicio misionero.

3. Multilateralismo

“La globalización favorece intercambios culturales espontáneos, mayor conocimiento mutuo y procesos de integración de los pueblos, que acaban provocando un multilateralismo ‘desde abajo’ y no simplemente determinado por las élites de poder” (LD 38). El multilateralismo es para la sociedad civil lo que la ministerialidad es para la Iglesia: un fuerte remedio contra el elitismo y el clericalismo, donde los curas lo saben todo, lo hacen todo y mandan a todos. Debe venir “desde abajo”: al promover una Iglesia ministerial tenemos que escuchar a la comunidad cristiana, empoderándola y permitiéndole establecer su propia hoja de ruta.

4. La transición energética

“La necesaria transición hacia fuentes de energía limpias, como la eólica y la solar, y el abandono de los combustibles fósiles, no avanza a la velocidad necesaria” (LD 55). El carbono es la principal causa de la crisis climática mundial. La transición energética hacia fuentes renovables es la única forma de detenerla y revertirla. Tenemos que reducir nuestra huella de carbono de dos maneras: 1: prefiriendo la energía solar al gasóleo para alimentar nuestras casas; 2: manteniendo y revisando bien nuestros coches, ya que no tenemos dinero para comprar vehículos eléctricos o nuevos. Otras medidas: programar viajes, compartir coche y, cuando sea posible, utilizar medios de transporte locales.

5. Peregrinación de reconciliación

“Pido a todos que acompañemos esta peregrinación de reconciliación con el mundo que es nuestra casa y que ayudemos a hacerlo más bello, porque ese compromiso tiene que ver con nuestra dignidad personal y nuestros valores más elevados” (LD 69). Hay muchas pequeñas opciones que señalan nuestra participación en esta reconciliación global. Por ejemplo:

  • Optar por un estilo de vida sencillo y sostenible ecológica y económicamente para reducir la huella de carbono y contrarrestar el consumismo.
  • Comer menos carne y más proteínas de origen vegetal, ya que las vacas contribuyen al calentamiento global a través del metano.
  • Comprar a granel o en envases más grandes y elegir envases de vidrio, papel o metálicos para frenar la contaminación por plásticos.
  • Reducir los residuos y reciclar.
  • Comprar ropa de segunda mano en los mercados locales para contrarrestar la moda, responsable del diez por ciento de las emisiones de carbono.
  • Utilizar los ordenadores, teléfonos inteligentes y otros artilugios hasta el final de su vida útil, resistiendo a la tentación de lucir el último modelo.
  • Mantener nuestras casas reparadas, sin pérdidas de energía y agua.
  • Reforestar nuestros recintos con especies autóctonas evitando el eucalipto.

“Cada granito de arena ayuda” (LD 70), afirma Francisco. Pongamos nuestros granitos de arena para salvar al planeta y a nosotros mismos del eminente desastre que se cierne sobre nuestra casa común.