Del 5 al 8 de enero, tuvo lugar en la casa provincial de Xochimilco la primera reunión del nuevo consejo provincial de los Misioneros Combonianos de México. En la mañana del primer día estuvieron presentes el superior provincial y los consejeros salientes. El padre Mario Alberto Pacheco hizo su profesión de fe y su juramento como nuevo superior provincial. En la foto, los consejos entrante y saliente, con los dos provinciales al centro.
El nuevo consejo provincial. Por la izquierda, sentados: P. Mario Alberto Pacheco (nuevo superior provincial) y Hno. Juan Carlos Salgado. De pie: P. Luis Enrique Ibarra, P. Víctor Mejía y P. Lauro Betancourt.
El equipo que dirigirá los destinos de los combonianos en México durante los próximos tres años inició su andadura con la primera reunión que tuvo lugar en la sede provincial de Xochimilco. Durante la mañana del primer día estuvieron presentes el anterior provincial, padre Rafael Güitrón, y sus consejeros. Durante ese encuentro los consejeros salientes compartieron sus impresiones y sentimientos al concluir los tres años de servicio a la provincia. Fueron sentimientos de gratitud y también de apoyo hacia quienes tienen la responsabilidad de tomar el relevo para acompañar y guiar los destinos de los Combonianos durante los tres próximos años, periodo que estará marcado fundamentalmente por la reunificación de las provincias de México y Centroamérica en una sola circunscripción comboniana.
El resto de la mañana de ese primer día se dedicó a poner al corriente al nuevo provincial y su consejo sobre los asuntos en curso y las cuestiones pendientes que tendrán que afrontar. También se dedicó un tiempo a informar al nuevo consejo sobre la situación económica y financiera de la provincia, informe realizado por el administrador provincial, que concluyó con la entrega oficial de los balances y estados de cuentas al nuevo consejo provincial.
Al final del día, en el transcurso de la Eucaristía, el nuevo provincial, el padre Mario Alberto Pacheco, hizo su solemne profesión de fe y el juramento como nuevo superior provincial ante el padre Rafael Güitrón, provincial saliente, ante todos los consejeros y ante la comunidad comboniana presente en la celebración. Los días siguientes, el nuevo consejo provincial inició su propio camino como equipo que guiará a los Misioneros Combonianos de México hasta 2028.
El P. Mario Alberto Pacheco, presta juramento como nuevo superior provincial para el período 2026-2028
Ayer, 17 de diciembre, falleció en la Ciudad de México la Hna. Concepción Vallarta Marrón, la primera misionera comboniana originaria de México. Tenía 90 años, de los cuales pasó 25 en Eritrea como misionera. Desde hace unos años residía en la comunidad de las misioneras combonianas en la colonia Lindavista, donde recibía los cuidados necesarios debido a su edad y estado de salud. En su memoria, reproducimos una entrevista que le hizo Esquila Misional el pasado mes de marzo. Descansa en paz, querida Conchita.
Este sábado, 11 de octubre, el comboniano José Manuel Hernández Cruz fue ordenado sacerdote en la parroquia de Santa María Reina del Rosario de Coatzacoalcos, Veracruz, por la imposición de manos de Mons. Rutilo Muñoz Zamora, obispo de Coatzacoalcos. El domingo 12 celebrará su primera misa en la parroquia San Rafael Guízar y Valencia de la misma ciudad.
José Manuel Hernández Cruz, originario de la colonia Teresa Morales en Coatzacoalcos, Veracruz, nació en una familia católica. Hijo de Víctor Hernández León y Aurora Cruz Ventura (ya fallecida), comenzó como monaguillo en la capilla Sagrada Familia y colaboró activamente en su parroquia de origen. En 2007 ingresó al seminario menor de la Diócesis de Coatzacoalcos y en 2010 pasó al Seminario Mayor.
Tras un discernimiento espiritual, comenzó su proceso vocacional con los Misioneros Combonianos en 2015. En 2016 ingresó en el postulantado comboniano de San Francisco del Rincón, Guanajuato, donde vivió dos años de formación y concluyó sus estudios teológicos. En 2018 inició el noviciado en Xochimilco y el 9 de mayo de 2020 hizo su primera profesión religiosa. Fue destinado al escolasticado en Casavatore, Italia, donde obtuvo la Licencia en Teología Bíblica. A finales de 2023 regresó a México y en enero de 2024 comenzó su servicio misionero en Monterrey, donde fue ordenado diácono el 8 de febrero del mismo año.
Durante la homilía de ordenación sacerdotal, Mons. Rutilo afirmó que las lecturas escogidas para la ceremonia son las palabras más hermosas que Dios le puede decir a un ser humano: “Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré profeta para las naciones” (Jr 1,5). Sobre el evangelio, el Obispo invitó a José Manuel a permanecer siempre al lado de Jesús: “Escogió a doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar” (Mc 3,14).
El P. José Manuel, que tuvo un recuerdo muy especial para su mamá, que ya goza en la presencia del Señor, celebrará su primera misa al domingo 12 en la parroquia san Rafael Guízar y Valencia, también de Coatzacoalcos.
Los padres combonianos José de Jesús Nieto, Mateo Téllez y Fernando Cortés, durante una semana realizaron en El Valle, específicamente en Cd. Constitución, BCS, una animación misionera en las parroquias del Santuario de Guadalupe, Nuestra Señora de Lourdes y San Judas Tadeo, con ocasión de los 25 años de vida sacerdotal y misionera del padre Víctor Alejandro Mejía Domínguez, misionero comboniano, que pasó más de 20 años entre Macao y Taiwan, cuya celebración de acción de gracias se llevó a cabo en el Santuario de Guadalupe, el pasado 23 de agosto en La Paz, BCS. La ceremonia estuvo presidida por Mons. Miguel Ángel Espinoza, obispo coadjutor de la diócesis, acompañado por Mons. Jaime Rodríguez, misionero comboniano, obispo emérito de Huánuco, Perú, y por una treintena de sacerdotes diocesanos y combonianos. En la santa misa también se hicieron presentes los papás y familiares del padre Víctor (o “Vicho” como le conocemos), y de una abundante feligresía. Todos a una sola voz agradecieron a Dios el don del sacerdocio y de la vocación misionera que lleva a anunciar el evangelio más allá de nuestras fronteras.
Los padres combonianos José de Jesús, Mateo y Fernando, desde una semana antes de dicha celebración, fueron recibidos calurosamente por el padre Hugo Chavira, párroco del Santuario de Guadalupe, en Cd. Constitución, quien facilitó en todo momento la animación misionera en El Valle. Fue así como los combonianos pudieron celebrar misas, hacer confesiones, visitar grupos y movimientos, acompañar a jóvenes y anunciar su revista de misiones Esquila Misional y Aguiluchos para fomentar la conciencia misionera entre la feligresía. También se pudo tener un encuentro con algunos medios de comunicación para presentar la labor de Misioneros Combonianos en el mundo y un recuento de lo que hicieron en BCS, sin dejar de lado la oportunidad para la promoción vocacional, invitando a los jóvenes a que apuesten por la vocación misionera.
Lugar del accidente mortal del P. Cenghia
Con esta animación misionera, además de promover los 25 años de sacerdocio misionero del padre Vicho y haciendo cordial invitación a todos a participar de su celebración, se buscó mantener viva entre la gente la memoria de la labor evangelizadora de Misioneros Combonianos, provenientes de Italia, quienes en 1948 iniciaron su labor de evangelización en el sur de la península, llegando al Valle de Santo Domingo hacia 1951 y de ahí se expandirían por todo el Estado y después pasarían hacia el centro de México. Por cierto, fue en María Auxiliadora donde, a causa de un accidente de avioneta, fallece en 1955 el primer padre comboniano, Bartolo Cenghia, originario de la extinta Yugoslavia. Se levanta en su memoria una gran cruz blanca justo en el sitio donde perdió la vida con otras tres personas que viajaban con él. Hacia tal lugar nos llevó don José Rivera, pionero agricultor del Valle, que conserva un archivo rico de información de los inicios de la labor agrícola y de la misión de los primeros combonianos, como Elio Sasella y Jorge Canestrari.
Misión de San Javier
Los misioneros tuvieron la oportunidad, siempre bajo la guía del padre Hugo Chavira, de hacer un recorrido por algunas misiones que desde finales del s. XVII levantaron los padres jesuitas: Loreto (1697), primera capital de las californias, y San Javier (1699), considerada joya de las misiones. También se visitó la misión de San Luis Gonzaga (1740). Se trata de misiones construidas en medio de un árido desierto, en condiciones hostiles, que no hacen sino dar testimonio de la fe, del arrojo y la valentía de aquellos primeros misioneros por llevar el evangelio a todos los grupos humanos sin escatimar energías, tiempos ni distancias. Labor que después continuarían los Misioneros Combonianos, levantando iglesias, escuelas, salones y talleres, no pocas veces moviéndose a lomo de mula y a caballo, entre rutas de difícil acceso para llegar a las más remotas localidades soportando las inclemencias del tiempo. Todavía queda en el recuerdo de la gente aquellos primeros misioneros que llegaron a conocer y que les reconocen su dedicada labor en El Valle, como los padres Constante Ferrante, Manuel Gutiérrez, Marcelo Panozzo, Mario Negrini, Tonino Marrochi, José Infante, Pedro Cadé, Renato Mazzon, etc. También recuerdan de modo especial a Mons. Juan Giordani, cuya casa museo se encuentra en la localidad de Las Pocitas, donde pasó sus últimos años viviendo en total austeridad, visitando las rancherías de alrededor. Misionero hasta el último suspiro, sus restos descansan en la capilla del Santísimo, en la catedral de La Paz.
Generalmente los animadores misioneros tienen por objetivo ofrecer algo, animar a la gente. Pero esta vez fueron ellos los que pudieron recibir más de lo que dieron: cultura general de las primeras misiones, aprecio de la labor de los misioneros que les precedieron y la hospitalidad de la gente que con brazos abiertos acogen a los anunciadores de buenas nuevas. A todos infinitas gracias. Dios los colme de bendiciones.
El pasado 16 de agosto, San Juan Atenco (Puebla) fue escenario de la celebración del 25 aniversario sacerdotal del P. Armando Máximo Aquino en compañía de sus seres queridos, amigos y familia comboniana provenientes de distintas partes del país, así como parte de la feligresía de San José Comalapa (Veracruz), parroquia donde realiza su servicio misionero -y donde también celebró el 30 del mismo mes-. Fue un día muy importante para el P. Armando, pues quedó demostrado el cariño y testimonio mutuamente entregado desde que comenzó su misión en Chad y, posteriormente, a través de diversas comunidades de nuestro país, como Ciudad de México, Sahuayo y Comalapa.
El P. Armando Máximo Aquino celebró sus 25 años sacerdotales en San Juan Atenco, Puebla.
Una semana después, concretamente el 23 de agosto, fue el P. Víctor Alejandro Mejía quien celebró su jubileo sacerdotal en el Santuario de Guadalupe, en la ciudad de La Paz, BCS, su ciudad natal. El P. Víctor también estuvo acompañado por su familia, sus amigos, un buen grupo de misioneros y misioneras combonianas y varios sacerdotes diocesanos -incluidos Mons Miguel Ángel Espinoza, obispo coadjutor de La paz, y Mons Jaime Rodríguez, misionero comboniano y obispo emérito de Huánuco, Perú. El obispo titular de La Paz, Mons. Miguel Ángel Alba, no pudo estar presente por su delicada situación de salud.
El P. Víctor Alejandro Mejía celebró sus 25 años sacerdotales en La Paz, Baja California Sur.
La ceremonia, durante la cual el P. Víctor renovó sus promesas sacerdotales, fue seguida a través de las redes sociales por varias comunidades cristianas de Macao y Taiwan, donde el P. Víctor trabajó por más de 20 años y a quienes dirigió unas palabras en chino para agradecer su apoyo y su cercanía. El P. “Vicho”, como todos lo conocen, es el primer comboniano originario de Baja California, lugar al que llegaron los primeros combonianos hace ahora 77 años.
El próximo mes de noviembre será el turno del P. Lauro Betancourt, quien celebrará sus 25 años sacerdotales en Zacatecas, y en diciembre del P. Aldo Sierra, actualmente en Sudáfrica.
Texto: P. Ismael Piñón, mccj Fotos: Hno. Raúl A. Cervantes
Los días 5, 6 y 7 de agosto tuvo lugar en Xochimilco la asamblea provincial de los Misioneros Combonianos de México. Precedida de cinco días de ejercicios espirituales, la asamblea dio la oportunidad a los combonianos de analizar en profundidad los diferentes servicios misioneros que realizan en México.
Durante los cinco días de ejercicios y animados por la Hna. Socorro Becerra, Misionera de la Palabra, los participantes pudieron adentrarse en el amor y la ternura de Dios a través de su Palabra y de su presencia constante, teniendo como eje conductor el Sagrado Corazón de Jesús.
La asamblea propiamente dicha comenzó la mañana del día 5 con un tema de formación permanente en el que la licenciada Velia Rangel ayudó a los participantes a “resignificar las pérdidas”, invitándolos a leer su propia historia y ver los momentos difíciles o de “pérdidas” con una actitud de esperanza. La tarde del día 5 y todo el día 6 estuvieron dedicados a ver y analizar las actividades de los diferentes sectores (animación misionera, evangelización, formación…) dando una especial importancia a la economía, después de la visita realizada por el ecónomo general del Instituto. Ese día concluyó con una eucaristía presidida por Mons. Juan María Huerta, nuevo obispo de Xochimilco.
El último día estuvo dedicado a hacer una reflexión sobre las próximas elecciones, ya que el 31 de diciembre termina el mandato del actual Provincial y de su Consejo. El diálogo fue profundo y sincero, en el que la esperanza, la confianza, la cercanía o la serenidad, entre otros, fueron los deseos y sentimientos que se viven en este momento y que se esperan también del nuevo equipo de gobierno. También se programaron las celebraciones de cuatro combonianos mexicanos que este año cumplen 25 años de ordenación: los padres Víctor Alejandro Mejía, Lauro Betancourt, Armando Máximo y Aldo Sierra.
La asamblea concluyó con una misa muy emotiva y festiva, durante la cual se celebró el envío del escolástico Carlos Lemus, que partirá próximamente para Nairobi, del Hno Joel Cruz, que acaba de iniciar su servicio como coordinador de la pastoral Afromexicana en la Conferencia del Episcopado Mexicano, y del P. José de la Cruz, que lleva ya tres años trabajando en las OMPE, ahora como secretario nacional de la Pontificia Unión Misional.