Vivir la fraternidad con el pueblo afro de Guayaquil

En 1980, los Misioneros Combonianos fundaron el Centro Cultural Afro de Guayaquil, una ciudad en la costa ecuatoriana del Pacífico. El de Guayaquil fue el primer Centro —en toda América Latina— dedicado exclusivamente al acompañamiento pastoral de los afrodescendientes, quienes hasta el día de hoy representan la parte más pobre y discriminada de la población del Ecuador. De hecho, el rechazo, la exclusión y la falta de oportunidades son la experiencia cotidiana de muchos negros que viven en esta ciudad.

Por: Hno. Alberto Degan, mccj
Desde Guayaquil, Ecuador

Con nuestro servicio misionero, queremos impulsar a las Instituciones y también a la Iglesia a valorar a la persona afrodescendiente y su cultura; al mismo tiempo, queremos que los afroecuatorianos crean en su propia belleza y en sus propios talentos.

Yo tuve la gracia de vivir mi vocación misionera en Guayaquil del 2002 al 2010 y del 2020 al 2024. Como Hermano comboniano me siento comprometido, sobre todo, con la Promoción Humana. Sin embargo, cuando hablamos de Promoción Humana, no nos referimos solo al desarrollo técnico-científico, porque un desarrollo técnico desvinculado de una espiritualidad de la fraternidad y de la justicia aumenta —en lugar de disminuir— la deshumanización. Lo vemos también hoy: los horrores de la guerra se centuplican con el desarrollo de tecnologías avanzadas.

Por eso creemos que Promoción Humana significa —antes que nada— promover la humanidad, valorar las riquezas humanas de nuestra gente y formar personas humanas según el proyecto de Dios, que vino al mundo como “primogénito entre muchos hermanos” (Rom 8, 29) para enseñarnos a vivir la fraternidad. Queremos, por lo tanto, valorar las bellezas humanas y espirituales de las personas que la sociedad margina y no toma en cuenta: los afro, los habitantes de las periferias urbanas, los drogadictos, etc.

En el centro de la foto: Hno. Alberto Degan, misionero comboniano italiano, en Guayaquil (Ecuador).

Un triste récord

Lamentablemente, en estos últimos años Guayaquil ha conquistado un récord no muy envidiable: entró en el top-ten de las diez ciudades más violentas del mundo, con una tasa de 80 homicidios por cada 100.000 habitantes (casi 50 veces la tasa de homicidios que hay en Italia).

De hecho, hoy Ecuador es uno de los países con la tasa de violencia más alta, y esto se debe principalmente a los carteles mexicanos del narcotráfico que, a partir de 2017, entraron en nuestro país, el cual se convirtió en una de las principales tierras de comercializaciòn de droga, gracias también a innegables complicidades con las altas esferas políticas. Y así, ahora, casi todos los barrios de nuestra ciudad están en manos de bandas vinculadas a los carteles. Estas bandas imponen una “vacuna” (extorsión) a todos los pequeños comerciantes, incluso a aquellos que ganan apenas lo suficiente para sobrevivir. Y así, muchos renuncian a los pequeños emprendimientos que habían comenzado (por ejemplo, la venta de “almuercitos”), porque con la “vacuna” no obtendrían casi ninguna ganancia.

A veces, además, nacen disputas internas dentro de la misma banda, causando grandes matanzas. El año pasado, por ejemplo, en el barrio periférico de Socio Vivienda, fueron asesinadas 23 personas —en su mayoría jóvenes— en una sola noche. También en otros barrios ocurren balaceras con frecuencia, por lo que a las 7 de la noche la gente decide encerrarse en sus casas.

¿Quién tiene derecho a una vida buena?

Al azote de la violencia se suma el de la injusticia social: en Ecuador las desigualdades siguen creciendo. En la localidad de Samborondón, justo a las afueras de Guayaquil, se han refugiado muchos ricos: a salvo en sus ciudadelas “fortificadas” y protegidas, no se sienten tan amenazados por la violencia que, en cambio, azota a los barrios populares. Quien vive allí tiene todas las comodidades y goza de todos los derechos.

Por ejemplo, en Ecuador sòlo quien puede permitirse pagar un seguro privado, recibe una atenciòn mèdica excelente. Lamentablemente, muchos niños de los barrios populares no tienen un seguro médico, porque sus padres no pueden pagarlo. Benjamín, por ejemplo, un niño del barrio Nigeria, estuvo muy enfermo el año pasado (con problemas de parásitos, gastritis, etc.), pero su papá —padre de seis hijos— no siempre tenía el dinero para llevarlo al médico. Y así, objetivamente, Benjamín no goza de los mismos derechos que un niño que vive en Samborondón.

Pero nuestra sociedad ha hecho las paces con esta injusticia. ¿Quién tiene derecho a una vida buena? Parece que nos hemos resignado a la idea de que no todos tienen derecho a ella, y que la vida de algunos niños vale menos que la de otros.

Vivir una vida buena en un mundo violento

¿Es posible vivir una vida buena cuando se vive en una sociedad injusta? ¿Es posible ofrecerle a mi hijo una vida bella en una ciudad dominada por la violencia? Esta es una pregunta que està presente en el corazón de muchos guayaquileños. Y es conmovedor ver cómo tanta gente lucha por vivir una vida buena incluso en un contexto tan difícil. Yo creo que precisamente en esto consiste la grandeza del ser humano: en no renunciar nunca a buscar la belleza y la bondad, incluso cuando todo parecería empujarte a rendirte.

Y aquí está, entonces, mi respuesta: sí, incluso en una ciudad violenta como Guayaquil es posible vivir una vida bella. ¿Cómo se fundamenta esta afirmación? De manera desarmante, respondería Jon Sobrino: esto es lo que vemos y experimentamos, esto es lo que sucede entre los pobres.

Pequeños maestros

Sabemos que Jesús nació en una sociedad muy cruel, en la que se perpetraban masacres y muchos condenados a muerte vivían la terrible agonía de la crucifixión. Cristo vino a enseñarnos a vivir una vida bella en un mundo violento, y en Ecuador ha encontrado muchos discípulos que, en su sencillez, se transforman en nuestros pequeños maestros.

Mis primeros maestros son las Misioneras y los Misioneros afro, laicos afro – Bernardo, Amèrica, Juan Carlos, Carmen, Dominga, Marcia, etc. – formados en la espiritualidad comboniana de “Salvar a África con África”, que evangelizan a partir de la cultura y la espiritualidad propias del pueblo negro. A pesar de vivir en los barrios más violentos de la ciudad, Gloria, Estela, Tomasa, Palmenia, Yudi, Francisco, Norma y Carlos siguen organizando en sus casas los “palenques” infantiles. No olvidemos que los mafiosos vinculados al narcotráfico intentan reclutar incluso a niños de 6 o 7 años. Estos palenques, por lo tanto, son espacios alternativos en los que esperamos educar a los constructores de un futuro diferente, dándoles una formación cristiana, enraizada en su espiritualidad afro. En otras palabras, queremos salvar a estos niños de la cultura de la violencia para que, cimentados en Jesús, no se dejen tentar por las sirenas del dinero fácil vinculado a la delincuencia del narcotráfico.

Otra de mi maestras es Orfilia. Fui yo, hace 20 años, quien le dio a conocer los barrios periféricos de Guayaquil donde vive la mayoría de la población negra. Al principio era ella quien me seguía a mí, un poco temerosa. Cuando regresé a Guayaquil, diez años después, era ella quien a menudo me acompañaba a barrios periféricos donde pocos se atreven a entrar. Orfilia, que trabaja como contadora, con la colaboración de algunos amigos ha desarrollado desde hace años un programa de becas de estudio para niños y adolescentes afro, y dedica una buena parte de su tiempo a hacer el seguimiento del rendimiento escolar de estos niños, organizando también para ellos espacios de refuerzo escolar.

Otro de mis maestros es Rodrigo, quien me invitó a colaborar con un centro de rehabilitación para drogadictos dirigido por una iglesia evangélica. Es hermosa esta colaboración con los evangélicos. De hecho, una de las cosas que más me entristece es ver que a todos los problemas que estamos viviendo se suma también el de la “rivalidad” entre las diferentes denominaciones religiosas, lo que causa tanta división en medio de nuestra gente, precisamente en un momento en que se necesitaría mayor unidad y fraternidad. Con estos jóvenes que están luchando por dejar el “vicio” de la droga, buscamos el camino que lleve a un cambio fundamental en nuestra vida, un cambio que es imposible llevar adelante solo con nuestras fuerzas, pero que se vuelve posible si nos ponemos en las manos de Dios. Rodrigo, joven padre de familia, dedica gran parte de su tiempo a estos jóvenes.

Otra de mis maestras es Karen, quien vive en Trinipuerto, uno de los barrios más violentos de la ciudad. Ella trabaja y se dedica a sus dos hijos, pero a pesar de esto —fiel y perseverante— también encuentra tiempo para reunirse con los niños del barrio y con los jóvenes de la Pastoral Afro: lee con ellos la Palabra de Dios y ha logrado consolidar un espacio sano y solidario en un contexto tan problemático. Karen quiere salvar a estos jóvenes de la cultura de la violencia y de la resignación, dándoles herramientas para seguir caminando, luchando y esperando.

Un gran futuro para el Ecuador

Para mí ha sido una verdadera gracia ser parte de la vida, de las esperanzas y de los sufrimientos de este pueblo maravilloso. A menudo vuelvo a mirar las fotos tomadas en estos últimos años en Guayaquil y me digo: ¡pero qué belleza en estos encuentros, en esta gente! ¡Qué belleza en estas ganas de seguir luchando y caminando con esperanza en medio de tantas dificultades!

Una vez, unos amigos italianos mi preguntaron: pero ¿hay esperanza para el Ecuador, que parece oprimido por la violencia? Y yo respondo: sí, mientras haya personas como Rodrigo, Orfilia, Carlos, Elìas y Karen, que siguen testimoniando la belleza del Evangelio en un contexto tan difícil, yo veo un gran futuro para este país.

Sentirse amados

Nosotros, los Hermanos combonianos, acompañamos y nos sentimos acompañados por estas personas: frente a una realidad tan dura nos apoyamos los unos a los otros, y en esta fraternidad sentimos amor y consuelo mutuo. De este modo, Dios nos da la fuerza para seguir caminando y esperando.

Como afirma el padre Glenday: “Si vives la misión como amor, experimentas la transformación. Por un lado, el misionero crece como signo visible de la presencia amorosa de Dios. Por el otro, quienes son acompañados se vuelven más conscientes de su propia dignidad como hijos amados de Dios. Se sienten amados. Así, la misión se convierte en algo recíprocamente generador de vida”.

Yo pienso que esto es lo más importante de la misión: que las personas —sobre todo aquellas que generalmente son marginadas y descartadas— se sientan amadas y valoradas en sus riquezas humanas. Esto es lo que he experimentado en Guayaquil. Y por ello le agradezco a Dios infinitamente.

Hno. Alberto Degan, MCCJ

Mons. Tesfaye Tadesse, nuevo arzobispo de Addis Abeba

El misionero comboniano, Mons. Tesfaye Tadesse, ha sido nombrado en el día de hoy, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, como nuevo arzobispo metropolitano de Addis Abeba, en Etiopía. Mons. Tadesse era hasta hoy obispo auxiliar de esta archieparquía etíope.

El papa León XIV nombró esta mañana a Mons. Tesfaye Tadesse, misionero comboniano, arzobispo titular de la archieparquía de Addis Abeba, Etiopía.

Mons Tadesse fue elegido Superior General de los Combonianos en el Capítulo de 2015 y reelegido para un nuevo mandato de seis años en el Capítulo de 2022. De 2017 a 2022 fue Vicepresidente y Presidente de SEDOS y de 2018 a 2021 miembro del Consejo Ejecutivo de la USG (Uniones de Superiores Generales); participó en la primera y segunda sesiones del Sínodo sobre la Sinodalidad (octubre de 2023 y 2024) como delegado electo de la USG.

El 6 de noviembre de 2024 el papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de la Archieparquía de Addis Abeba, Etiopía, asignándole la sede titular de Cleopátide. Este nombramiento hizo que los combonianos tuviesen que elegir un nuevo superior general. El 24 de junio de 2025, el papa León XIV lo nombró miembro del dicasterio vaticano que se encarga de todo lo relacionado con los institutos religiosos y las sociedades de vida apostólica.

En el día de hoy, el Santo Padre aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la Arcieparquía de Addis Abeba (Etiopía) presentada por Su Eminencia el Cardenal Berhaneyesus Demerew Souraphiel, C.M. y nombró Arzobispo Metropolitano a Mons. Tesfaye Tadesse Gebresilasie.

www.press.vatican.va

El padre Diego Dalle Carbonare recibe el Premio Cuore Amico 2026

La Asociación Misionera Cuore Amico Fraternità ETS de Italia ha concedido al padre Diego Dalle Carbonare, Superior Provincial de los Misioneros Combonianos en Egipto-Sudán, el Premio Cuore Amico 2026 (el llamado «Nobel de los Misioneros») en la categoría de Religiosos.

En la comunicación oficial, con fecha del 5 de junio de 2026, la Asociación destaca que el reconocimiento se ha otorgado por su compromiso misionero en Sudán, un contexto marcado por la guerra, el sufrimiento y graves emergencias humanitarias. En particular, se valora la labor de coordinación y apoyo a las comunidades misioneras combonianas que siguen estando presentes junto a la población, a través de actividades pastorales, educativas y caritativas en favor de las personas desplazadas y más vulnerables.

Instituido hace 36 años por don Mario Pasini, sacerdote y periodista de Brescia, el Premio Cuore Amico está considerado uno de los más importantes galardones misioneros italianos y se concede anualmente a sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se distinguen en el servicio a los más pobres.

El premio incluye una dotación de 50 000 euros que se destinará a un proyecto de relevancia social de la Provincia comboniana en Sudán. La ceremonia de entrega tendrá lugar el 17 de octubre de 2026 en la iglesia de San Cristo, en Brescia.

Este reconocimiento representa una muestra de agradecimiento por el compromiso de los misioneros combonianos que, a pesar de las dificultades y la inestabilidad del Sudán, siguen dando testimonio de la cercanía de la Iglesia a las poblaciones más afectadas por la crisis. Este premio es motivo de alegría para toda la familia comboniana y anima a continuar con renovada esperanza el servicio de cercanía, solidaridad y anuncio del Evangelio junto a las poblaciones más castigadas por la guerra y sus consecuencias.

comboni.org

El comboniano P. Manuel Augusto Lopes Ferreira, nombrado director nacional de las OMP de Portugal

El padre Manuel Augusto Lopes Ferreira, misionero comboniano de 76 años, es el nuevo director nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP) en Portugal. Fue el cardenal Luis Antonio G. Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización (Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares), quien lo nombró para un mandato de cinco años (2026-2031), sucediendo al padre José António Mendes Rebelo, también comboniano.

En declaraciones a la Agencia Ecclesia, en Fátima, el padre Manuel Augusto subrayó el riesgo de que «la “Iglesia en salida” se quede solo en palabras», afirmando que «quiere dar un impulso a la misión de las comunidades». Añadió: «Pensé que, a mi edad, ya no me pedirían esto, pero me lo pidieron y acepté, con el simple deseo de estar disponible para contribuir a esta promoción de la comunión entre las Iglesias locales y la Sede Apostólica, para reavivar el espíritu misionero de nuestras comunidades».

El padre Manuel Augusto considera que la función de las OMP es promover la comunión «que conduce a un compromiso misionero», y destaca que, afortunadamente, hoy se vive una Iglesia que se concibe «en salida», citando al papa Francisco. «En verdad –dijo–, corremos el riesgo de quedarnos solo en las buenas palabras. Las Obras Misioneras tienen la tarea de animar y promover iniciativas concretas; esto comienza con la animación de cara a la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra en octubre, pero también incluye muchas otras iniciativas. Esto, precisamente, para mantener vivo el espíritu misionero».

A pesar de que el pasado misionero portugués es «grande», el padre Manuel observa que en la actualidad la realidad es diferente, subrayando que las necesidades están agotando las energías.

«Debemos responder al desafío misionero aquí, pero no podemos olvidar el horizonte universal. Y, por lo tanto, no podemos olvidar la comunión que debemos tener con el Santo Padre en la promoción de la Misión Universal de la Iglesia», ha destacado.

Al ser preguntado sobre el deseo misionero de algunos sacerdotes diocesanos, el nuevo director nacional de las POM afirmó: «Me parece muy bonito y muy positivo que los sacerdotes decidan salir de sus propias iglesias y vivir una experiencia misionera». Añadió: «Debemos hacer lo posible para que esto continúe y para que quienes asumen la misión universal, los institutos misioneros tradicionales, puedan ser percibidos por las comunidades eclesiales como expresión de este compromiso misionero y sean apoyados en este sentido».

El padre Manuel Augusto nació el 20 de enero de 1950 en Arcozelo das Maias, en el municipio de Oliveira de Frades, en la diócesis de Viseu.

Fue director de las revistas misioneras combonianas de Lisboa, Além-Mar y Audácia, y de World Mission, publicada por los misioneros combonianos en Manila, Filipinas.

El padre Manuel Augusto fue misionero en Kenia, como superior del Centro Internacional para los Hermanos en Nairobi (1984-1988), y en Filipinas. También fue superior general de los Misioneros Combonianos (MCCJ) de 1997 a 2003.

Dirigió el Studium Combonianum, la Oficina de Investigación Histórica de los Misioneros Combonianos, de 2015 a 2025 en Italia, primero en Limone sul Garda y luego en Roma.

PR/LJ/OC – Ecclesia

Sudán: nueva plataforma web para aprender la lengua de sordos

El pasado sábado 9 de mayo, en las instalaciones del Comboni College of Science and Technology (CCST) de Port Sudan, tuvo lugar la presentación de la plataforma web para el aprendizaje de la lengua de signos en el dialecto sudanés, destinada a personas sordas. (En la foto: La Dra. Ilham Idriss Gismallah, directora general del Ministerio de Salud y Desarrollo Social —área social— del Estado del Mar Rojo, se dirige al público)

Por: Padre Jorge C. Naranjo Alcaide, mccj,
Comboni College of Science and Technology
Port Sudan

Los asistentes pudieron escuchar las diferentes intervenciones del padre Jorge Naranjo, director del CCST y presidente del Consejo de Administración; de Mohamed Jib Allah Ali Jib Allah, presidente de la Unión Nacional de Personas Sordas de Sudán; y de Amna Abd Al-Qadir, secretaria del Consejo para las Personas con Discapacidad del Estado del Mar Rojo.

De izquierda a derecha: Amna Abd Al-Qadir, secretaria del Consejo para las Personas con Discapacidad del Estado del Mar Rojo; el Dr. Adam Mohamed Adam, director general del Ministerio de Educación General del Estado del Mar Rojo; el general Fath Allah, secretario general del Estado del Mar Rojo; y el padre Jorge Naranjo.

Kinda Gebre Tesfay, responsable de la plataforma, explicó al público la estructura del proyecto. Las lecciones en vídeo se dividen en dos niveles: solo se puede acceder al segundo tras haber superado el examen final del primero. La plataforma facilita, además, el acceso a traductores acreditados para diversas organizaciones, favoreciendo así el empleo, la inclusión social y una mayor disponibilidad de servicios de traducción cualificados.

Tras «navegar» por la plataforma digital, varias autoridades expresaron su reconocimiento por el proyecto que, a pesar de haberse desarrollado en el Estado del Mar Rojo, tiene un alcance nacional: el Dr. Adam Mohamed Adam, director general del Ministerio de Educación General del Estado del Mar Rojo; la Dra. Ilham Idriss Gismallah, directora general del Ministerio de Salud y Desarrollo Social (sector social) del Estado del Mar Rojo; el general Fath Allah, secretario general del Estado del Mar Rojo, en representación del gobernador, el general Mustafa Mohamed Noor.

En el evento también estuvieron presentes representantes de UNICEF, de la Autoridad Federal de Regulación de las Telecomunicaciones, de la Dirección de Educación Especial del Ministerio de Educación General del Estado del Mar Rojo, de diversas organizaciones de personas con discapacidad, de las escuelas combonianas, de la Iglesia católica y de la Iglesia episcopal, así como los equipos de AISPO y del CCST que participan en el proyecto.

Los equipos de CCST, AISPO y SNUD que participan en el proyecto, con San Daniel Comboni al fondo.

El cantante invidente Ameen Omer Hamid concluyó la ceremonia con una canción especial, compuesta para la ocasión.

El proyecto que ha hecho posible esta iniciativa ha sido financiado por la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo –Oficina de Addis Abeba- y ha sido coordinado por AISPO, el CCST y la Unión Nacional Sudanesa de Personas Sordas (SNUD). Esta última cuenta con 38 sedes en el país, a través de las cuales se difundirá el uso de la plataforma. La noticia ha sido difundida en las páginas de Facebook del Ministerio de Salud y Desarrollo Social del Estado del Mar Rojo y de la SNUD.

Fallece el P. Tano Beltrami

Fecha de nacimiento: 04/09/1941
Lugar de nacimiento: Ariano Polesine, d. Adria-Rovigo (I)
Votos temporales: 09/09/1967
Votos perpetuos: 30/05/1970
Fecha de ordenación: 10/10/1970
Llegada a México: 1978
Fecha de fallecimiento: 29/04/2026
Lugar de fallecimiento: Verona/I

Con tristeza recibimos hoy la noticia del fallecimiento del P. Gaetano Beltrami, misionero comboniano italiano que trabajó 17 años en México.

El P. Tano, como era conocido aquí en México, nació en 1941, tenía 84 años de edad, en Ariano Polesine, Italia. Fue ordenado sacerdote en el día de Comboni, el 10 de octubre de 1970, después de haber estudiado en Sunningdale (Inglaterra) y Crema (Italia). Los primeros ocho años de su vida sacerdotal los pasó en Italia. En 1978 fue destinado a México, donde trabajó durante 17 años, casi siempre en casas de Formación. Pasó por las comunidades de Moctezuma, en Ciudad de México, el CAM (también en Ciudad de México), Cuernavaca, San Francisco del Rincón y el postulantado de Xochimilco. En 1984 hizo un paréntesis para hacer un curso de formación permanente en Roma.

En 1995 regresó a Italia y en 2005 fue destinado a Perú, donde permaneció once años. Regresa a Italia en 2016, de donde no se moverá ya hasta el día de su fallecimiento. Pertenecía a la comunidad de Castel d’Azzano.

Damos gracias a Dios por su gran trabajo en la formación de jóvenes seminaristas mexicanos y pedimos a nuestra Madre María de Guadalupe que interceda por él ante su Hijo. DEP.