Una religiosa, nueva presidenta de las Obras Misionales Pontificias

El Papa León XIV ha nombrado a la hermana Mary Teresa Barron secretaria adjunta del Dicasterio para la Evangelización y presidenta de las Obras Misionales Pontificias. Actualmente Superiora General de su congregación, las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, asumirá esta nueva responsabilidad el próximo 4 de enero. Es la primera mujer que ocupa el cargo de mayor responsabilidad en la actividad misionera de la Iglesia. En la foto, La Hna. Barron saluda al papa Francisco durante la primera asamblea del Sínodo de 2023 (Foto: Maria Langarica, Vatican Media)

Con información de OMPRESS-Roma

La hermana Barron nació en Donegal, Irlanda, el 7 de noviembre de 1968. Está titulada en Administración de Salud Pública, en el Instituto de Administración Pública de Dublín, y en Desarrollo Internacional, por el Instituto Kimmage de Dublín. Tras sus primeros votos religiosos en 1995, partió a la misión en Tanzania, a zonas rurales del centro del país, comunidades como Mwamapalala y Bugisi, en el acompañamiento diario a familias en condiciones de extrema pobreza, y organizando programas educativos para la infancia y juventud rural.

Su segundo destino misionero fue Nigeria, donde su congregación tiene una fuerte presencia. Una de sus tareas fue la lucha contra el VIH Sida, coordinando programas de salud pública enfocados en la prevención de la enfermedad, así como en la acogida, el cuidado médico y psicológico y el acompañamiento de personas contagiadas y familias estigmatizadas por el virus. Fiel al carisma original del fundador de las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, llevó adelante talleres y proyectos socioeconómicos diseñados para dotar de autonomía económica y social a las mujeres nigerianas. Todo ello mientras colaboraba activamente en la pastoral juvenil y en redes locales intercongregacionales que servían de puente en comunidades afectadas por contextos de violencia o inestabilidad social.

Desde 2018 es Superiora General de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de los Apóstoles. Entre 2022 y 2025, fue presidenta del Servicio de Documentación y Estudio sobre la Misión Global (SEDOS) y, de 2023 a 2025, presidió la Unión Internacional de Superioras Generales en Roma.

En declaraciones a medios irlandeses, como RTE.ie o Donegallive, la hermana Barron reconocía que, “como la primera mujer a quien se le confía esta responsabilidad, recibo este honor con humildad y con la profunda convicción de que trasciende mi persona. Lo veo como un reconocimiento a las innumerables mujeres, religiosas y laicas, que han dedicado sus vidas a proclamar el Evangelio y a servir al pueblo de Dios en todos los rincones del mundo. Este año, mi propia Congregación celebra 150 años de servicio misionero, especialmente en África. Miles de religiosas me precedieron, allanando el camino para nuestro compromiso misionero de generación en generación. Las honro a todas al aceptar este cargo”.

También daba las gracias al Santo Padre por su confianza y que “haya reconocido el valor de la experiencia misionera para este cargo. Los misioneros viven cerca de las realidades, las esperanzas y los desafíos de las iglesias locales, y espero aportar esa perspectiva al servicio de las Obras Misionales Pontificias.” Una experiencia misionera que ha adquirido “a través del carisma de mi Congregación y del testimonio de generaciones de hermanas que han consagrado sus vidas a la misión de Dios. Llevo conmigo su espíritu, su sabiduría y su compromiso a esta nueva responsabilidad”.

Reconoce que como misionera irlandesa es especialmente consciente “de formar parte de una tradición extraordinaria que ha contribuido enormemente a la vida de la Iglesia universal”. Así, “durante generaciones, los misioneros irlandeses dejaron sus hogares y familias para servir a comunidades en África, Asia, Latinoamérica, Oceanía y más allá. Con su dedicación, sacrificio, fe y valentía, llevaron el Evangelio, fundaron escuelas y hospitales, apoyaron a las comunidades locales y ayudaron a construir iglesias locales vibrantes. Me siento profundamente honrada de representar esa herencia misionera y agradecida por el testimonio de quienes nos precedieron. Su legado continúa inspirándonos hoy mientras buscamos nuevas maneras de vivir y compartir el Evangelio en un mundo en constante cambio”.