Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2024

Las asociaciones Abowani y Okani, que trabajan con el pueblo baka en Camerún, han sido galardonadas con el Premio MUNDO NEGRO a la Fraternidad 2024. El acto de entrega tuvo lugar el pasado 1 de febrero en Madrid. Luc Ndeloua, presidente de la Asociación Abowani, y Timothée Emini, encargado de asuntos jurídicos y políticos de la Asociación Okani, recibieron el galardón durante el XXXVII Encuentro África, en el que se reflexionó sobre el tema «Los primeros. Pueblos indígenas de África hoy».

Abawoni y Okani

La Asociación Abowani fue fundada en 2007 en la localidad de Mintom, en la provincia del Sur gracias al programa «Acción de gestión duradera de los bosques integrando a las poblaciones pigmeas baka (AGEFO-Baka)», financiado por la Unión Europea. Okani nació un año antes en Bertoua, provincia del Este, impulsada por cinco comunidades pigmeas de la zona –Andom, Loussou, Nkolbikon, Mayos y Bonando– y con el apoyo del programa «Asociación por la autopromoción de las poblaciones del este de Camerún (APEC)», impulsado fundamentalmente por misioneros católicos. Además de contribuir a la elaboración de los estatutos y conseguir la legalización por parte del Estado, los programas AGEFO-Baka y APEC, con el apoyo de Inades-Formation Cameroun, organizaron talleres para que líderes bakas de diferentes comunidades se formasen en la gestión de este tipo de asociacionismo étnico. AGEFO-Baka y APEC llegaron a su fin, pero Abawoni y Okani han seguido adelante con sus actividades gracias al empeño de sus dirigentes, aunque condicionados por proyectos y apoyos financieros externos.

Timothée Emini
Luc Ndeloua

XXXVII Encuentro África

La primera jornada, el 1 de febrero, se desarrolló en la Sala de Exposiciones de los Misioneros Combonianos. Después de la presentación del Encuentro, a cargo del director de la revista MUNDO NEGRO, P. Enrique Bayo Mata, tuvo lugar un espacio para la reflexión con la conferencia «Pueblos y comunidades indígenas en África. Realidad y perspectivas de futuro», a cargo de la profesora María del Ángel Iglesias Vázquez, investigadora principal del Grupo de Investigación y Relevancia del Estatus y la Condición de Indígena, de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

A continuación, Chema Caballero, colaborador de MUNDO NEGRO y autor del libro Edjengui se ha dormido: Del victimismo al activismo de los pigmeos bakas, mantuvo un diálogo con los dos galardonados para conocer la realidad del pueblo baka y el trabajo que realizan las asociaciones Abowani y Okani. Como conclusión del acto, el provincial de los Misioneros Combonianos en España, P. Miguel Ángel Llamazares, hizo entrega del Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2024.

El domingo, 2 de febrero, a las 11:30 h tuvo lugar la clausura del Encuentro con la celebración eucarística en la parroquia de la Santísima Trinidad (Martínez Villergas, 8, MADRID), en la que participaron el coro parroquial Satri y el coro Karibu.

Misa de clausura en la parroquia Santísima Trinidad

Puede ver el encuentro completo en el canal de MUNDO NEGRO en YouTube.

«Donde el desierto florece». Campos de refugiados sudaneses en Chad

Texto y foto: Hno. Enrico Gonzales, mccj
Desde Abeché, Chad

Desde hace unos meses, Cáritas del Vicariato Apostólico de Mongo, en el noreste de Chad, interviene en los campos de refugiados sudaneses que han podido llegar al país, huyendo de una guerra fratricida que aún continúa. Desde el comienzo de esta crisis, el gobierno chadiano ha mantenido una política de apertura, de acogida del cerca de medio millón de refugiados que viven en esta zona semidesértica del país. Las razones de esta política de «puertas abiertas» son múltiples: proximidad étnico-religiosa (los sudaneses son todos musulmanes), lazos familiares y económicos (las minas de oro y otros metales preciosos que todos codician).

Estos campos de refugiados se encuentran en el territorio de la parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús, confiada a los Misioneros Combonianos que, entre otras comunidades dispersas por el territorio, se ocupan de las pequeñas comunidades cristianas de dos pueblecitos al norte de la ciudad de Abéché. De una fase inicial de acogida y emergencia (proporcionándoles lo necesario para sobrevivir) -Cáritas y otras ONG internacionales que operan en la zona- se está pasando a otra de autosustento, de autodesarrollo, favoreciendo las intervenciones para mejorar el pastoreo y la agricultura.

En este sentido, nos gustaría informar de lo siguiente. Cáritas, al igual que otros agentes de la zona, ha favorecido un conjunto de iniciativas en las que la población local (a menudo propietarios de las tierras en las que se interviene) y grupos de mujeres sudanesas cultivan juntos, siguen y cosechan en parcelas convertidas en huertos (irrigados gracias a pozos utilizados para este fin así como al consumo de agua potable por parte de la población local y los refugiados) hortalizas, cebollas, tomates y una variedad de otros productos agrícolas destinados al consumo y al mercado tanto local como en la no muy lejana Abéché; especialmente cebollas.

La señora de la foto se llama Khaltouma Gibril. Es una de las animadoras de estos equipos mixtos (mujeres locales – mujeres sudanesas) que, gracias a su trabajo, han transformado estas parcelas, antaño áridas, en huertos verdes y productivos, tanto económicamente como en términos de salvaguarda de la dignidad de las mujeres implicadas en la gestión de los huertos. Khaltouma, como líder de uno de estos grupos, desempeña un papel de «puente»: al conocer la lengua local y las costumbres sociales, le resulta fácil relacionarse con sus hermanas sudanesas.

Es una pequeña historia positiva en una situación humanamente muy difícil (entorno geográfico hostil, escasez de agua, pobreza generalizada de la población local). Es significativo que tanto Cáritas como las ONGs allí presentes favorezcan una serie de intervenciones conjuntas en favor de la población local y de los refugiados. La sinergía así practicada parece ser positiva, favoreciendo la comprensión mutua, la dignidad de las mujeres (a menudo marginadas o peor), un trabajo que literalmente da sus frutos.

¿Hasta cuándo continuará esto? ¿Hasta cuándo permanecerán los refugiados sudaneses en esta zona del Chad? La historia nos dice que hasta que no se den las condiciones para un retorno pacífico al país, estas personas permanecerán donde están.

Un pequeño testimonio personal: en Abéché conocí a hijos y nietos de sudaneses que habían huido como consecuencia de la guerra de los años noventa. Cáritas está comprometida en este proceso de desarrollo y apoyo a la población local sudanesa de refugiados: puede hacerlo gracias a la solidaridad del movimiento internacional de Cáritas; Khaltouma y sus hermanas sudanesas están allí para dar testimonio -trabajando duro- de que es posible hacer florecer el desierto y la esperanza de una vida digna.

P. Manuel Casillas, 50 años de sacerdocio

El pasado 25 de enero el P. Manuel Casillas Hernández, misionero comboniano, celebró en su parroquia del Cristo de la Salud en León, Guanajuato, una misa de acción de gracias por sus 50 años de sacerdote. El P. Manuel estuvo rodeado de sus familiares, amigos, sacerdotes diocesanos y un grupo de misioneros combonianos que quisieron acompañarlo en un día tan especial.

El P. Manuel nació en León el 29 de mayo de 1945. Hizo sus primeros votos como misionero comboniano el 9 de septiembre de 1968 y fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1974. Los primeros siete años de su ministerio misionero los ejerció en México, acompañando a jóvenes seminaristas. En 1981 fue destinado a Sudáfrica, donde pasó cerca de veinte años en diversas etapas. De 1987 a 1991 fue Superior Provincial de los Misioneros Combonianos en México, y de 1991 a 1998 Asistente General del instituto en Roma.

Actualmente trabaja en Irlanda, donde se dedica a la animación misionera. A causa de problemas con sus documentos de migración, no pudo venir en julio del año pasado, por lo que se vio obligado a aplazar la celebración de sus bodas de oro en su tierra natal hasta ahora. Pese a ello, la celebración estuvo marcada por la alegría y la acción de gracias a Dios y a tantas personas que lo apoyaron y colaboraron para que le fiesta fuera un momento de compartir un sentimiento agradecido por tantos dones recibidos durante estos 50 años.

Con sus papeles ya en regla, el P. Manuel disfruta ahora de un merecido descanso y se prepara para regresar a Irlanda, a continuar con su labor de anunciar allí el mensaje del Evangelio y de dar a conocer la labor misionera al pueblo irlandés.

Falleció el Hno. Arsenio Ferrari. Adiós a un gran misionero, pionero de la Baja California

Esta mañana nos llegó la triste noticia de que nuestro querido Hermano Arsenio Ferrari nos ha dejado para irse a la casa de Padre. Acababa de cumplir 103 años y se encontraba en la residencia comboniana del Oasis San Daniel Comboni, en Zapopan, Guadalajara, donde recibió hasta el final todos los cuidados que un veterano misionero como él se merecía. Era el único sobreviviente de los primeros combonianos que llegaron a México en 1948. Con su muerte se cierra una etapa en la historia de nuestro Instituto y, especialmente, una etapa en la historia de los Misioneros Combonianos en México.

El Hno. Arsenio Ferrari nació el 18 de diciembre de 1921 en Grezzana, en la diócesis de Verona, Italia. Ingresó al noviciado de Venegono (Italia) el 1 de agosto de 1941 e hizo sus votos temporales como Hermano comboniano el 13 de junio de 1943. Estuvo en Italia los primeros cuatro años de su vida religiosa (1943-1947) como responsable de mantenimiento de las casas de Rebbio y Thiene. En 1948 su sueño de partir a la misión se hizo realidad. Su destinación no fue África, como sucedía con la mayoría de los combonianos de aquel tiempo, sino México, al Vicariato de la Baja California.

Formó parte del primer grupo de combonianos que partieron de Nápoles el 3 de enero de 1948 rumbo a Baja California Sur. El grupo estaba integrado por los Padres Elio Sassella (superior del grupo), Pedro Vignato, Amadeo Ziller, Antonio Piacentini, Luis Ruggera y Bruno Adami, y los Hermanos Gino Garzotti, Francisco di Domenico y el propio Arsenio Ferrari.

Llegaron a Nueva York el 17 de enero, donde fueron recibidos por el P. Barbisotti. Prosiguieron hacia Cincinnati y de allí, el día 20, partieron hacia Los Ángeles acompañados por el P. Accorsi. El 22 de enero llegaron a Tijuana con la misión de abrir una nueva etapa en la historia del Instituto iniciando la presencia comboniana en México.

El 25 de abril, junto con el P. Amadeo Ziller, llega a La Paz. Ambos iban acompañados por el  Superior General, P. Todesco, en visita a la nueva misión asumida por el Instituto. Tras un viaje de más de cinco horas, el P. Ziller y el Hno Arsenio llegan a la misión de El Triunfo el 24 de mayo. Fue su primera misión.

El 2 de junio de 1949 hizo sus votos perpetuos y en noviembre del mismo año, se traslada a la misión de La Purísima, acompañado por el P. Antonio Piacentini. Su entrada no es que fuera precisamente triunfal, la gente se mostró más bien fría e indiferente. Cuando preguntaron dónde iban a alojarse, les mostraron un cuartito de cuatro metros de ancho con tres puertas, sin ventanas y privado de todo. Se instalan como pueden, tomando prestados dos catres. Ante este panorama, los dos misioneros escriben en su diario: «Aquí el Señor ha hecho su morada sacramental, así que nosotros también podemos instalarnos en la habitación contigua contentos de parecernos a Él en su pobreza». El Hermano Arsenio se pone de inmediato a reparar el local y hacerlo más digno y habitable.

En 1950 lo encontramos en La Paz, en el horfanato que luego se convertiría en la Ciudad de los Niños. Allí puso en marcha una carpintería y comenzó a educar y atraer a los niños y jóvenes especialmente con el deporte. En 1958 va a Italia de vacaciones, por primera vez desde que llegó a México, tras 11 años ininterrumpidos de trabajo misionero. Allí estuvo cerca de un año. Desde 1960 hasta su fallecimiento permaneció siempre en México. En Baja California, el Hno. Arsenio trabajó también en Vizcaíno y Bahía Tortugas.

En el interior de la República el Hno. Arsenio pasó por varios lugares, desde Sahuayo hasta el Valle de Chalco, pasando por las misiones de Jalapa de Díaz, Ojitlán y Usila. En todas ellas dejó un gran recuerdo, especialmente entre los jóvenes que lo conocieron.

El 11 de febrero de 2008 se inauguró en Zapopan, Guadalajara, el Oasis San Daniel Comboni con la finalidad de acoger a los misioneros ancianos y enfermos. El Hno. Arsenio sería uno de sus primeros moradores. En 2021 cumplió los 100 años rodeado de muchos amigos y hermanos de congregación. En aquella ocasión, el P. Enrique Sánchez, entonces Superior Provincial, afirmó en la misa de acción de gracias que «el Hermano Arsenio fue y sigue siendo una bendición para la misión y para el instituto de los combonianos. Su sola presencia en medio de nosotros es un motivo de agradecimiento y un testimonio por tantos años entregado a los demás».

El 21 de enero de 2025, a la edad de 103 años, regresó a la casa del Padre. Aunque ya nos haya dejado, sigue siendo una bendición para nosotros. Quienes le conocieron y tuvieron la dicha de convivir con él lo recuerdan como una persona sencilla y entregada a los demás. Ya no está entre nosotros, pero desde el cielo seguirá intercediendo por este pueblo que tanto amó.


Hermano Arsenio Ferrari, apóstol de México

Por: P. Fernando González Galarza, mccj

comboni.org

La historia de la misión se hace y se escribe con personajes reales que viven su vocación siguiendo a Jesús con pasión en la misión y al servicio del pueblo de Dios. Uno de estos misioneros es el hermano Arsenio Ferrari que cumplió 100 años de edad el 18 de diciembre de 2021 y que ha gastado 73 años de su vida misionera en la evangelización del pueblo mexicano, sólo 5 años ha estado en su natal Italia. El hermano Arsenio llegó a Tijuana, México con el primer grupo de misioneros combonianos en 1948. Con gran energía, entusiasmo y creatividad ha servido al pueblo mexicano en los diversos trabajos y lugares donde ha prestado su servicio misionero.

Todo comenzó en 1947 cuando el Capítulo General de la “Congregación de los Hijos del Sagrado Corazón” (hoy Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús) decidió expandir su servicio misionero a otros países fuera del continente africano (cfr. MCCJ BOLLETTINO, n. 24, Fiesta del Sagrado Corazón, 1947, p. 500). En septiembre de ese año se informó a la Congregación de Propaganda Fide la disponibilidad del Instituto de realizar su labor misionera en otros continentes. En esos día acababa de llegar a Roma Monseñor Felipe Torres Hurtado, M.Sp.S, Administrador Apostólico del Vicariato de la Baja California que estaba buscando el apoyo de alguna congregación misionera que lo auxiliara en la labor evangelizadora de la parte meridional de la Península de la Baja California. Propaganda Fide puso en contacto a Monseñor Torres Hurtado con la Congregación. En octubre, Monseñor Torres Hurtado y el P. General Antonio Todesco formalizaron un acuerdo en el cual la congregación se comprometió a enviar un primer grupo de misioneros, seis sacerdotes: Elio Sassella, superior del grupo, Pedro Vignato, Amadeo Ziller, Antonio Piacentini, Luis Ruggera y Bruno Adami, y tres hermanos: Gino Garzotti, Francesco Di Domenico y Arsenio Ferrari (cfr. MCCJ BOLLETTINO, N. 26, enero 1948, pp. 588-589).

El hermano Arsenio nació el 18 de diciembre de 1921, en Rezzana, Italia. Ingresó al noviciado el 1 de agosto de 1941 e hizo los primeros votos religiosos el 13 de junio de 1943. Estuvo en Italia los primeros cuatro años de su vida religiosa (1943-1947) como responsable de mantenimiento de las casas de Rebbio y Thiene. En 1948 su sueño de partir a la misión se hizo realidad. Su destinación no fue África, como sucedía con la mayoría de los combonianos de aquel tiempo, sino México, al Vicariato de la Baja California. Una misión que a pesar de ser en el continente americano presentaba grandes retos, pero al mismo tiempo suscitaba un gran expectativa y entusiasmo en el hermano Arsenio y el resto de los misioneros porque eran los pioneros de una presencia nueva en un país donde el instituto nunca antes había realizado ningún servicio misionero.

El territorio del Vicariato era toda la península de la Baja California que tenía una longitud de 1.247 km, una extensión total de 143.390 km², además la gran parte del territorio era desértico o semidesértico, la población era de alrededor de 400 mil personas, las comunidades vivían muy aisladas unas de otras y abandonadas en todos los aspectos debido a la carencia de medios de comunicación y la falta de sacerdotes. Por eso es que monseñor Torres Hurtado buscó un instituto misionero que lo apoyara en su labor evangelizadora. A nuestro instituto se le confió la mitad del vicariato, la parte sur, lo que hoy es el estado de la Baja California Sur y una población de alrededor de 150 mil personas. El Superior General después de su primera visita describió la situación con las palabas siguientes: “Confieso que sentí un fuerte dolor en mi corazón al ver cómo esta pobre gente necesita sacerdotes y un apostolado activo” (MCCJ BOLLETTINO, n. 27, luglio 1948, p. 650).

Cuando el hermano Arsenio llegó a México (Tijuana), el 22 de enero de 1948, apenas había cumplido 26 años de edad (el 18 de diciembre de 1947) y por lo tanto llegaba lleno de energía, entusiasmo, generosidad y mucha creatividad, estas actitudes y cualidades suyas caracterizaron toda su vida misionera, así lo describió Francisco López Gutiérrez, historiador sudcaliforniano: “Hablar del hermano Arsenio Ferrari es hablar de “fuerza, carácter y carisma”. Fuerza para iniciar y terminar cualquier tipo de trabajo; carácter para no doblegarse frente a las dificultades y la carencia de insumos materiales; carisma para atraer y entusiasmar a los jóvenes al trabajo y al deporte, en el contexto difícil de los años 50’s a los 70’s del siglo XX”. El realizó muchos trabajos y servicios misioneros diversos, pero supo combinarlos e integrarlos en su visión de misión con el fin de favorecer el desarrollo integral de la persona.

Él contribuyó a la formación de obreros calificados en los diversos campos de la construcción a través de los talleres de artes y oficios, principalmente en el de La Ciudad de los Niños, en La Paz, donde asistía estudiantes residentes y externos. El P. Zelindo Marigo fue el creador de esta obra social adjunta al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe con el fin de acoger niños desamparados. El P. Marigo daba formación religiosa y espiritual a los niños mientras que el hermano Arsenio se encargaba de enseñarles oficios, artes y deportes. Él también trabajó en la reconstrucción y remodelación de varios templos parroquiales y capillas, logró mejorarlos sacarlos del estado deplorable en que se encontraban. El concibió y colaboró con el hermano José Menegoto en la construcción de un estadio deportivo adjunto al santuario y la ciudad de los niños.

Sin embargo, su labor no se redujo a las instituciones y estructuras creadas por los misioneros. Él por las tardes al terminar sus trabajos o los fines de semanas salía a las calles, a los parques, a los lugares donde se reunían niños y jóvenes para encontrarse con ellos. A través de la música y del deporte se relacionaba con ellos con el fin de acercarlos a la Iglesia y alejarlos de los vicios, para que siguieran los caminos de Dios y no los del mundo. Tenía un equipo de sonido adaptado a su camioneta, recorría las calles tocando música mexicana, cuando los jóvenes se acercaban les proponía reunirse para practicar algún deporte y, después, asistir a la Iglesia. De esta manera organizó torneos de futbol, beisbol, voleibol y otros deportes con los jóvenes que encontraba y los de la Ciudad de los Niños.

Los domingos cuando iba a las capillas pasaba por las calles sonando la trompeta de su camioneta, luego en el patio de la capilla colocaba un volantín (juego infantil) que él había creado para la diversión de los niños que se divertían mucho, luego acompañaban al hermano a ir casa por casa invitando a la gente a las actividades de la capilla: temas, oraciones, deportes. En la Paz hay muchas personas que recuerdan con cariño al hermano Arsenio y como a través de este método los ayudó a crecer sanos y en la fe. Él aplicó esta metodología en los diversos lugares donde sirvió. Gente en el Valle de Chalco, a las afueras de la ciudad de México, recuerdan también como de esta manera el hermano los ayudó a crecer en su fe.

El hermano Arsenio gastó la mayor parte de su vida en las misiones de la Baja California: San José del Cabo, Todos Santos, El Triunfo, La Purísima, La Paz, Santa Rosalía, San Ignacio, Bahía Tortugas, Bahía Asunción y El Vizcaino donde sirvió con entusiasmo y generosidad. Pero también hizo su labor misionera en otras comunidades de México: Usila, Oaxaca; Valle de Chalco, Estado de México; San Francisco del Rincón, Guanajuato; Guadalajara, Jalisco. En la actualidad el reside en el Oasis san Daniel Comboni, en Guadalajara, casa para los misioneros ancianos y enfermos.  A pesar de la edad y enfermedad no ha perdido su alegría ni optimismo rasgos típicos de su personalidad y espiritualidad. Ahora dedica los últimos días de su vida terrena a la oración.

Cuando la noticia de su cumpleaños número 100 se dio a conocer en las redes sociales la noticia fue reenviada en México y otros países y muchas personas enviaron felicitaciones al hermano Arsenio y comentaron la manera en que realizaba su ministerio misionero y la manera en que les ayudo a ser mejores personas y mejores católicos, en estos mensajes describen rasgos de la personalidad, espiritualidad y metodología misionera.

El hermano Arsenio cree profundamente en el llamado que le hizo Jesús, además, es un hombre plenamente feliz porque vive su vocación con humildad, confianza en Dios y generosidad, esto se deduce de la entrevista que le hicieron en 2009 (parte final de la entrevista): “¿Cuáles han sido las mayores dificultades que ha pasado en su vida misionera? – Ninguna, porque siempre he tenido fe. – Si pudieras volver al pasado y cambiar de vida, ¿escogerías la misma? – La misma. Una vez le dije sí al Señor y siempre he sido fiel, así quiero permanecer hasta la muerte. Hermano, ¿eres feliz? Siempre, siempre he sido feliz en mi vocación.

Él es único misionero comboniano vivo del primer grupo de 9 misioneros combonianos que llegaron a México en 1948. Ellos nunca se imaginaron que su apostolado misionero produciría muchos frutos para el Reino de Dios y para el bien del Instituto. La presencia comboniana no permaneció sólo en el Vicariato de la Baja California, pronto se extendió al interior de México con diversas comunidades y servicios misioneros: pastoral indígena, pastoral urbana, pastoral social, animación misionera, promoción vocacional, formación. Junto con estas obras y servicios misioneros crecieron grupos de bienhechores que con generosidad han apoyado la obra misionera comboniana en México y en el mundo.

En la persona del hermano Arsenio agradecemos a ese grupo de misioneros pioneros que haciendo a un lado su sueño de ir África, siguiendo los pasos de nuestro fundador, aceptaron con fe y alegría el reto de ir a México para iniciar un nuevo servicio misionero fuera de África, pero siguiendo el carisma heredado de nuestro fundador de servir a los más pobres y abandonados y hacer causa común con ellos.

El Hno. Joel Cruz, misionero comboniano, secretario de la Dimensión Episcopal para la Pastoral Afromexicana de la CEM

El Hno. Joel Cruz Reyes, misionero comboniano, ha sido nombrado nuevo secretario de la Dimensión Episcopal de Pastoral Afromexicana, una instancia del Episcopado Mexicano que se enmarca en la Dimensión Episcopal de Pastoral de Pueblos Originarios y Afromexicanos, dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. La labor principal del Hno. Joel será la de coordinar la pastoral afromexicana a nivel nacional.

El Hno. Joel nació el 20 de septiembre de 1968 en Santa Maria Camotlán, en la diócesis de Huajuapán de León, en el Estado de Oaxaca. Hizo sus primeros votos en el instituto de los Misioneros Combonianos el 14 de mayo de 1994 y los votos perpetuos el 9 de agosto de 2003. Experto en comunicación y en Doctrina Social de la Iglesia, trabajó durante más de 15 años en Colombia y Ecuador. Su experiencia misionera se enriqueció por su trabajo en los procesos de mediación entre la guerrilla, los paramilitares, los campesinos cocaleros, las comunidades indígenas y militares, a través de las comunidades de paz en Colombia; y con su dedicación a la pastoral afromexicana en Ecuador; siempre con el mundo juvenil como prioridad.

Desde 2009 se encuentra en México realizando una gran labor en el campo de Justicia y Paz, donde ha puesto en marcha los grupos ECOPAX (Equipos Combonianos de Paz), que se han ido extendiendo poco a poco por la República Mexicana y han llegado ya a otros países, como Estados Unidos o Ecuador. Su sensibilidad y su vocación de hermano le ha llevado siempre a tener muy presente la importancia de la labor y del papel de los laicos en los diferentes campos de la pastoral, especialmente en lo que se refiere a la búsqueda de la paz.

Su formación académica, su experiencia y su carisma no han pasado desapercibidos a la Conferencia del Episcopado Mexicano, que lo acaba de nombrar como secretario de Dimensión Episcopal de Pastoral de Pueblos Originarios y Afromexicanos, dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

Simona Brambilla, primera mujer Prefecta de un Dicasterio vaticano.

El papa Francisco ha nombrado hoy a la Hna. Simona Brambilla, Misionera de la Consolata, como nueva Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. El Papa ha nombrado también al Cardenal Ángel Fernández Artime, Salesiano, como Proprefecto del mismo Dicasterio. Es la primera vez en la historia de la Iglesia que el Papa pone a una mujer al frente de un dicasterio vaticano. (Foto: synod.va)

Simona Brambilla nació en Monza , Lombardía, el 27 de marzo de 1965. Obtuvo el diploma de enfermería en 1986 y trabajó en el Hospital L. Mandic de Merate, en Italia.  Ingresó en el Instituto de las Hermanas Misioneras de la Consolata en 1988 e hizo su primera profesión religiosa en 1991. Obtuvo la licencia en psicología en el Instituto de Psicología de la Pontificia Universidad Gregoriana en 1998.

A partir de 1999, después de hacer su profesión perpetua, fue responsable de la pastoral juvenil en el Centro de Estudios Macua Xirima en Maua, Mozambique.

Enseñó de 2002 a 2006 en el Instituto Gregoriano de Psicología y obtuvo allí un doctorado en psicología en 2008, con una tesis sobre evangelización e inculturación en Mozambique.  De 2005 a 2011 fue consejera general de su congregación. El 7 de junio de 2011 fue elegida para un mandato de seis años como superiora general de la rama femenina de las Misioneras de la Consolata y reelegida para un segundo mandato en 2017,  que concluyó en mayo de 2023. El Papa Francisco la eligió para participar en el Sínodo de los Obispos sobre la Sinodalidad en ese mismo año.

El 8 de julio de 2019, el Papa Francisco la nombró a ella y a otras seis como las primeras mujeres miembros del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.  El 7 de octubre de 2023, el Papa Francisco la nombró la primera mujer secretaria de ese Dicasterio.  Es la segunda mujer en ocupar este rango en un dicasterio de la Curia Romana después de Alessandra Smerilli en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, mientras que otras dos mujeres ostentan el mismo título en otros departamentos (no dicasterios), Nathalie Becquart en el Sínodo de los Obispos y Raffaella Petrini en la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. El 13 de diciembre de 2024, el Papa Francisco la nombró miembro del XVI Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo, convirtiéndola en uno de los cuatro miembros que nombró y, junto con Maria Lia Zervino, una de las dos primeras mujeres designadas para ese cargo.

El 6 de enero de 2025, el Papa Francisco la nombró Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Con este nombramiento se convierte en la primera mujer en dirigir un dicasterio de la Curia Romana.

La reacción a este nombramiento desde diversos ámbitos de la vida religiosa ha sido de alegría y satisfacción. La hermana Liliana Franco, presidenta de la CLAR (Confederación Latinoamericana de Religiosas y Religiosos), en unas declaraciones a ADN Celam (el organismo de comunicación de la Iglesia latinoamericana) afirmó que “para la vida religiosa de América Latina y el Caribe es una buena noticia, una verdadera epifanía, una manifestación de Dios. Era algo que estábamos esperando, era algo que deseamos, nos hace mucho bien que una mujer como la hermana Simona, una mujer buena, centrada en Dios, que ama su vocación misionera —profundamente misionera, subraya—, que conoce la vida religiosa, esté acompañando y animando esta travesía”. Por su parte, el P. José María Loyola Abogado, mexicano, superior general de los Misioneros del Espíritu Santo y vicepresidente de la CLAR, ha afirmado en el mismo medio que “es un regalo del Espíritu que a través del Papa Francisco se nos da a toda la Iglesia y, en particular, a la vida consagrada y las sociedades de vida apostólica. Es un gesto claro y contundente que nos orienta a tener fe en el porvenir y nos moviliza a seguir peregrinando y haciendo viva una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa”.

Más información: Vatican News