Comunicado final del Segundo Diálogo Nacional por la Paz
Guadalajara, Jalisco, 1 de febrero de 2026.
Del 30 de enero al 1 de febrero, en el ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara, más de 1,200 líderes sociales, religiosos, académicos, empresariales, autoridades locales y representantes de la sociedad civil provenientes de todo el país se reunieron en el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, un espacio plural para mirar de frente la realidad de la violencia en México, compartir metodologías de construcción de paz y articular respuestas a la altura del momento histórico que vive la nación.
El encuentro reunió voces de todas las regiones del país, reflejando la diversidad de contextos, dolores y esperanzas que hoy atraviesan a México, con un objetivo común: reconstruir la paz desde lo local, con visión nacional y compromiso colectivo.
Durante el Diálogo se llevaron a cabo tres conferencias magistrales.
El académico Mauricio Merino abordó las causas estructurales de la violencia en México, subrayando la urgencia de recuperar al Estado como un espacio de acuerdos colectivos que dé marco institucional a la vida social.
El sacerdote Elías López reflexionó sobre los desafíos de la reconciliación nacional, destacando la necesidad de formar liderazgos comunitarios y sinodales capaces de construir propuestas desde la escucha.
Por su parte, Monseñor Ramón Castro enfatizó que construir la paz exige escuchar, discernir y actuar, es una vocación de toda persona para buscar un orden social de relaciones armonizadas, poniendo en el centro a las víctimas y convencidos que la paz solo se alcanza si hay verdad, justicia y reparación.
Asimismo, se desarrollaron mesas de análisis sobre los principales desafíos del país. El Dr. Alfonso Alfaro llamó a imaginar un Estado capaz de integrar a los jóvenes hoy atrapados por la violencia. Sandra Ley señaló la urgencia de fortalecer a las policías municipales. Sergio López Ayllón propuso la justicia cívica como una vía concreta desde lo local. Daniel Moreno subrayó la importancia de incorporar a los medios de comunicación como actores estratégicos en la construcción de paz. Alberto Olvera llamó a fortalecer las alianzas con la sociedad civil. Elena Azaola recordó la deuda pendiente con las cárceles. Sara González, universitaria, expuso los retos para activar la participación juvenil. Y José Medina Mora presentó el Modelo Inclusivo de Desarrollo como una contribución del sector empresarial a la paz.
En tres mesas adicionales se compartieron experiencias nacionales e internacionales de construcción de paz, confirmando que existen caminos viables con resultados concretos en los territorios. Entre ellas destacaron el Proyecto VIVA y los Centros Manresa en la Sierra Tarahumara, que han atendido a más de 8,000 personas en salud mental, así como experiencias de colaboración en el diseño de Consejos de Paz y Justicia Cívica con el gobierno federal. Los embajadores de Irlanda, Ruairí De Burca, y de Noruega, Dag Nylander, coincidieron en que todo proceso de paz debe construirse junto a las víctimas de la violencia y ofrecer caminos de reinserción para los victimarios.
El Diálogo contó también con la presencia de alcaldes y representantes municipales reconocidos por su trabajo en la construcción de la paz, provenientes de Centro, Tabasco; Escobedo y San Pedro Garza García, Nuevo León; Guadalajara, Zapopan y Jocotepec, Jalisco; Meoqui, Chihuahua; Cherán, Michoacán; y Tepoztlán, Morelos, quienes se sumaron a este esfuerzo como actores clave desde lo local.
De igual manera, diversas comunidades religiosas firmaron un compromiso común y presentaron un plan de trabajo conjunto. Participaron representantes de comunidades budistas, musulmanas, hinduistas, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tradiciones indígenas, comunidad ortodoxa, bautista, luterana, pentecostal y católica quienes se comprometieron a formarse frente a los desafíos de la violencia, aportar la riqueza ética de sus espiritualidades y fomentar el encuentro desde la diversidad religiosa en México.
En el marco del encuentro se entregaron reconocimientos a 13 empresas comprometidas con la construcción de una cultura de paz en sus entornos. Este distintivo fue entregado por CONCANACO-SERVYTUR, COPARMEX, CANACINTRA y USEM, y las empresas ganadoras fueron: La Norteñita, Bio TecLab, CEDIMI Laboratorios, Centro de Acopio y Soluciones Ambientales, Combuservicios, Controladora Vía Rápida Poetas, Criser, Estructuras Metálicas de Puebla, Grupo La Paz, La Vencedora, Restaurante Mar y Tierra, Talentoría y Desarrolladora Comuna.
Las metodologías de construcción de paz sistematizadas por este movimiento serán entregadas al gobierno federal, a los gobiernos estatales y a los gobiernos municipales del país aportando con ellas caminos para construcción de la paz desde programas probados en la atención de las violencias. Así como se entregaron a los 9 alcaldes presentes en el Diálogo Nacional por la Paz.
En las conclusiones se destacó que el gran reto es imaginar y reconstruir el Estado que México necesita para recuperar la paz, a partir de acuerdos que regulen la vida institucional y garanticen condiciones de vida digna para todas las personas.
Este segundo encuentro dejó tres claves fundamentales:
- El Estado somos todas y todos, y la paz exige acuerdos colectivos desde lo local, esto implica la conversión de quienes lucran con la violencia y quienes permanecen indiferentes ante ella.
- Es urgente construir un sistema social que integre a las juventudes hoy excluidas y vulnerables, y ahí es importante escucharlos y construir junto con ellos.
- No será posible una nueva convivencia sin atender y sanar la herida de las personas desaparecidas y acompañar de manera prioritaria a las víctimas de la violencia.
El encuentro concluyó con la lectura de un manifiesto, en el que se afirmó que el camino hacia la paz pasa por refundar la comunidad desde la escucha, el reconocimiento y el compromiso, abrir horizontes de esperanza para las juventudes y caminar del lado de las víctimas, teniendo como eje transversal la cultura del cuidado.
Manifiesto por La Paz
Por aquellos a quienes estamos buscando, por quienes han sido víctimas de las violencias y por quienes vienen detrás, escribimos este manifiesto.
En el Diálogo Nacional por la Paz decidimos no aceptar que el futuro de niñas y niños se hipoteque por falta de condiciones para crecer. Decidimos no negociar la dignidad humana a cambio de intereses económicos o políticos. Nos negamos a ser indiferentes ante el dolor y la vida que pende de un hilo. Y rechazamos toda complicidad frente a la violencia estructural y sistémica.
Proponemos refundar la comunidad, construir nuevas maneras de encontrarnos, de escucharnos, de navegar los conflictos, de llegar a acuerdos, de exigir, de ofrecer, de resistir, de ser con otros. Una manera distinta de cuidar la fragilidad, de preservar la vida, de posibilitar futuros, desde la familia hasta el estado, pasando por la escuela, la colonia, el centro de trabajo, la parroquia, el barrio con miras a construir un nosotros amplio, permeable y dispuesto a involucrarse y a sostener una esperanza organizada dirigida a la acción.
Cada paso, cada conversatorio, cada acuerdo, cada metodología que decidamos implementar, lo haremos con la conciencia de que estamos, desde el Diálogo Nacional, refundando nuestra forma de ser comunidad, ya sea que esas acciones estén enfocadas a la salud mental, al medio ambiente, a las policías, a las víctimas, a las juventudes o a las escuelas, a los migrantes, los funcionarios públicos, las empresas o universidades. Así,
– Habrá paz cuando visibilicemos, rechacemos y encontremos alternativas frente a las violencias de las que formamos parte;
– Habrá paz cuando seamos capaces de conmovernos y movernos ante el dolor ajeno;
– Habrá paz cuando cada individuo y cada sector, decidamos ser una voz de corresponsabilidad y trabajo, pero también de exigencia y denuncia, una voz que no tolere la injusticia, el odio, la impunidad;
– Habrá paz cuando recuperemos nuestra capacidad colectiva de cuidar y ser cuidados, cuando frente a las miradas de niños y niñas, asumamos la responsabilidad de construir las condiciones para que su futuro sea posible.
– Habrá paz cuando el costo de guardar silencio y ser indiferentes sea impagable;
Por ti, por mí, por los que vienen, por los que ya no están.
Somos PAZ. Seremos MÁS.
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