¡Tú no tienes madera para ser Hermano comboniano!

Los Misioneros Combonianos son un Instituto formado por sacerdotes y hermanos. El pasado día 1 de enero, del total de 1.449 combonianos, tan solo 183 eran hermanos. Esta diferencia numérica, en cierto modo, puede justificar la afirmación del sacerdote peruano José Miguel Córdova: «Se habla poco sobre la vocación de hermano comboniano; por eso se me ocurrió escribir este texto que, quién sabe, pueda ayudar a algún joven a seguir este bello camino de vida». (En la foto, el hermano portugués José Eduardo Macedo de Freitas en el hospital de Kalongo, en Uganda).

Por: P. José Miguel Córdova Alcázar, mccj
comboni.org

Recuerdo que durante mi etapa de formación en el seminario, pensé que tal vez mi vocación era la del ser Hermano misionero comboniano y no Sacerdote misionero, así que con toda la fuerza de la vocación que va surgiendo como la lava de un volcán en erupción, fui al encuentro mensual con el formador y sin esperar a que él empiece el diálogo como siempre lo hacía, con el clásico: ¿cómo te sientes?, esta vez disparé yo primero y le dije: “Quiero ser hermano comboniano y no sacerdote” Él con la calma del hombre sabio y acostumbrado a los “disparos” primarios y frutos de la emoción del momento me dijo siéntate y cálmate, y sin más preludio me dijo con cariño: “Tú no tienes madera para ser Hermano Comboniano” y así acabó mi vocación a hermano. Hoy después de algunos años de trabajo misionero en África doy gracias a Dios por la vocación sacerdotal que me regaló y me sigue regalando cada día.

Hace pocos días me encontré con un joven profesional en Administración de empresas, que queriendo aclarar algunas inquietudes que tenía sobre la vida consagrada, me preguntaba precisamente sobre la vocación del hermano Comboniano y la inquietud que sentía sobre la vida consagrada como hermano y no como sacerdote.

Cuando nos encontramos, tuvimos la oportunidad de hablar sobre la Vocación y la consagración del Hermano Comboniano para la misión, mientras le hablaba sobre lo que significa ser Hermano consagrado, pude darme cuenta que sus ojos y su rostro se iluminaba ante lo que le iba presentando como diciéndome: “Sí, esto es lo que busco, este es el modo como quiero vivir.”

Un grupo de hermanos misioneros combonianos, en Roma, durante el Jubileo de 2025.

La vocación del hermano Comboniano es un llamado a vivir y testimoniar la fraternidad de Cristo con todos los hombres, y en todos los campos de la vida profesional y en la que trabaja más específicamente. El testimonio de fraternidad específica a la que está llamado el hermano comboniano, nos hace recordar que los misioneros Combonianos, somos una gran familia de Sacerdotes, hermanos y hermanas y a la vez un “pequeño cenáculo de apóstoles” llamados a irradiar a todo el que se fija en nosotros no otra cosa más que el amor de Cristo por los más pobres y abandonados de este mundo, como lo quería San Daniel Comboni.

Juan Pablo, (así se llama el joven) me dijo: “Padre a ti te dijeron que no tenías madera para ser hermano comboniano, entonces, ¿qué cualidades se necesitan para serlo? ¿qué madera es necesaria? Muchos de nuestros hermanos son profesionales en diferentes campos pero ciertamente no basta el ser profesional como tantos otros, ya hay muchos profesionales en el mundo, y es por esto que el hermano misionero comboniano es primero que nada un consagrado y es desde esta consagración que hace presente a Cristo con su profesión ahí donde es enviado a servir, porque sirviendo al ser humano entonces se sirve a Dios, y se vive el “Africa o muerte”, que los combonianos vivimos hoy en los diferentes lugares del mundo en el que nos encontramos.

“No tienes madera para ser hermano” me dijo mi formador, y sólo ahora comprendo el porqué; porque cuando contemplo la vida de aquellos hermanos santos y capaces que he conocido a lo largo de mi vida como sacerdote misionero, me digo a mí mismo: “mi formador tenía razón, la madera de la que está hecho el hermano comboniano es una madera especial, dura como el roble y al mismo tiempo blanda y ligera como la madera de balsa, pronta a ser transformada y adaptada a las diversas necesidades del trabajo de la misión.

En mis años como sacerdote misionero comboniano en África, me he encontrado con hermanos que, con su profesión de mecánicos, doctores, enfermeros, arquitectos, etc. han dado y siguen dando testimonio de la fraternidad a la que están llamados a vivir. Recuerdo de manera especial a uno con quien tuve la oportunidad de vivir durante algunos años en la misión y cuyo ejemplo de vida hacía que la gente dijera de él “es un hombre de Dios”.

Un grupo de hermanos misioneros combonianos en Nairobi/Kenia, en 2017.

Es que el hermano comboniano está llamado a ser:

  • Hombre de gran piedad, vida pura y virtud sólida.
  • Colaborador de Jesús en la misión.
  • Modelo y evangelio vivo.
  • Sembrador del evangelio.
  • Colaborador del bien común.
  • Como Jesús que vive haciendo el bien.

Todo esto y más tenía el hermano del que estoy hablando, y aunque ahora ya no está físicamente con nosotros, sé que desde el Reino en el cielo que te ganaste construyéndolo entre tus “amados hermanos africanos” sigues intercediendo por nosotros y sobre todo sigues siendo ejemplo para los que de ti recibimos tanto. Porque al conocerte a ti comprendí la frase que por mucho tiempo resonó en mi mente y corazón: “No tienes madera para ser hermano comboniano”, porque hoy sé que esta madera de la que hablaba mi formador, hay que recibirla, es dada, es don que viene de Dios y no es gratuita porque hay que hacer de esta madera vocación de servicio fraterno.”

Hay muchos jóvenes con los que me encuentro y que siendo profesionales o en vía de serlos, sienten el llamado a la vida consagrada no como sacerdotes sino como hermanos consagrados, y buscan esta forma de vida religiosa. Quizá tú tienes la “madera que se necesita para ser hermano Comboniano” y te estás preguntando: ¿porque yo no? Quizá, la madera de la que estas hecho es la que Dios precisamente busca para que la vocación y misión del hermano misionero comboniano se haga presente en el mundo a través de ti porque quizá, ¡tú sí tienes madera para ser Hermano misionero!

El pasado día 1 de enero de 2026, del total de 1.449 combonianos, tan solo 183 eran hermanos.

Dr. Cédric Ouanekpone, Premio Mundo Negro a la Fraternidad

El próximo 31 de enero el joven doctor centroafricano Cédric Ouanekpone recibirá el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2025 por su compromiso para mejorar el acceso a unas condiciones sanitarias dignas en la República Centroafricana. Pese a tener múltiples ofertas de trabajo en Europa, prefirió quedarse en su país para ayudar a su gente. El premio le será entregado durante el XXXVIII Encuentro África organizado por la revista Mundo Negro.

Al concluir su especialización médica en Estrasburgo (Francia), el doctor Cédric Patrick Ouanekpone tenía muy claro que iba a regresar a su país, la República Centroafricana (RCA). Rechazó el seductor contrato que le ofrecieron y de nada sirvió que intentaran renegociar al alza su salario. Era el primer nefrólogo en su país y sabía que el Centro Nacional de Hemodiálisis de Bangui, construido en 2020 por el Banco Africano de Desarrollo y entregado al Gobierno para su gestión, llevaba dos años sin funcionar por falta de un especialista. Ouanekpone asumió la dirección médica del centro e inmediatamente comenzaron a salvarse vidas.

Nacido en Bangui el 8 de marzo de 1986, Cédric fue bautizado cuando tenía dos años en Nuestra Señora de Fátima, una parroquia muy importante en su historia personal, administrada por los Misioneros Combonianos. Las primeras revueltas que vivió el país en 1996 obligaron a cerrar las escuelas y Cédric se benefició, junto a otros niños y niñas, de un programa de apoyo escolar organizado por la parroquia. En el año 2000 entró en el seminario menor de los Carmelitas. Quería ser religioso, pero tres años después salió atraído por la investigación científica.

Al estallar la rebelión de la Seleka en 2012, el joven había concluido sus estudios de Medicina en la Facultad de Ciencias de la Salud de Bangui, aunque a causa de la guerra tuvo que esperar para obtener su título. El ciclo de la violencia continuó varios años, convirtiendo la Parroquia de Fátima en un inmenso campo de refugiados con más de 5 mil personas acogidas. Su responsable, el ugandés P. Moses Otii, se apoyó en Cédric y en otros jóvenes sanitarios de la parroquia para hacer frente a esa emergencia sanitaria. Cédric atendió sin apenas medios a ancianos y niños y ayudó a dar a luz a decenas de mujeres.

En 2014, en plena crisis, la ONG francesa Cercle de Haute Réflexion sur la Jeunesse llegó al país con un cargamento de medicamentos y Cédric se encargó de consultar y establecer el tratamiento para infinidad de personas, incluso de los barrios musulmanes del PK5. Tuvo que hacerlo casi a escondidas para evitar que lo acusaran de ayudar al enemigo en un conflicto que fue calificado de forma injusta como interreligioso. Cuando la ONG quiso pagar sus servicios según los estándares europeos, el doctor Ouanekpone se negó aduciendo que era su humilde contribución a sus hermanos y hermanas.

Cinco años después, la ONG presentó la candidatura de aquel joven médico al Premio Mundial de Humanismo. En la localidad macedonia de Ohrid recibió este reconocimiento de manos del ex primer ministro italiano Romano Prodi, galardonado también en aquella ocasión.

Cédric Ouanekpone eligió la especialidad de Nefrología, una de las más exigentes, para salvar vidas en su país, donde tantas personas afectadas de insuficiencia renal morían de forma irremisible por falta de cuidados médicos especializados. Después de formarse en su país, continuó sus estudios en Senegal (tres años) y en Francia (uno más), para lo que recibió apoyo, entre otros, de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima.

En la actualidad, su servicio en el Centro Nacional de Hemodiálisis de Bangui le permite recibir un sueldo de forma regular, pero guiado por su fe cristiana, Cédric nunca ha cejado en su compromiso social. La falta de servicios sanitarios de calidad le llevó a abanderar el proyecto del complejo médico “Mama Ti Fatima”, amparado por la Asociación Nuestra Señora de Fátima para el Desarrollo, creada el 11 de julio de 2020.

El carácter afable y comunicativo del galeno, pero sobre todo su gran capacidad de liderazgo y de trabajo en equipo, ha conseguido entusiasmar a otros jóvenes médicos y sanitarios que comparten su visión, lo que ha permitido que el complejo médico crezca enfrente de la parroquia. En 2020 se abrió la farmacia y en 2023 el centro de análisis médicos. En diciembre, el apoyo de la organización austriaca Missio-Viena permitió terminar el edificio del ambulatorio de urgencias y pronto comenzarán los trabajos de la maternidad con la financiación de la organización estadounidense The Papal Foundation. Además, la colaboración entre la ANDFD y la Diócesis de Mbaiki ha permitido la organización de nueve clínicas móviles para acercar los cuidados médicos a las personas más desfavorecidas

El sanitario centroafricano compagina sus múltiples actividades con la docencia en la Facultad de Ciencias de la Salud de Bangui, el único centro universitario médico de todo el país. También dirige las tesis doctorales de jóvenes médicos, convencido del papel fundamental de la formación. «Cuantos más profesionales sanitarios tengamos, mejor será nuestro futuro, porque la situación de la RCA es terrible. Tenemos uno de los porcentajes de médicos por habitante más bajos del mundo (0,21 por 10 000 habitantes) y ningún médico especialista en el interior del país. Los pocos que somos estamos en Bangui», señala con tristeza, pero sin un pesimismo paralizante. A aquellos médicos que «por elección libre» trabajan fuera de la RCA les lanza un mensaje: «Nunca es tarde para regresar, porque vuestra presencia aquí es indispensable y podéis ayudar a más personas que si os quedáis fuera». 

MUNDO NEGRO

México: Inicia su andadura el nuevo consejo Provincial

Del 5 al 8 de enero, tuvo lugar en la casa provincial de Xochimilco la primera reunión del nuevo consejo provincial de los Misioneros Combonianos de México. En la mañana del primer día estuvieron presentes el superior provincial y los consejeros salientes. El padre Mario Alberto Pacheco hizo su profesión de fe y su juramento como nuevo superior provincial. En la foto, los consejos entrante y saliente, con los dos provinciales al centro.
El nuevo consejo provincial. Por la izquierda, sentados: P. Mario Alberto Pacheco (nuevo superior provincial) y Hno. Juan Carlos Salgado. De pie: P. Luis Enrique Ibarra, P. Víctor Mejía y P. Lauro Betancourt.

El equipo que dirigirá los destinos de los combonianos en México durante los próximos tres años inició su andadura con la primera reunión que tuvo lugar en la sede provincial de Xochimilco. Durante la mañana del primer día estuvieron presentes el anterior provincial, padre Rafael Güitrón, y sus consejeros. Durante ese encuentro los consejeros salientes compartieron sus impresiones y sentimientos al concluir los tres años de servicio a la provincia. Fueron sentimientos de gratitud y también de apoyo hacia quienes tienen la responsabilidad de tomar el relevo para acompañar y guiar los destinos de los Combonianos durante los tres próximos años, periodo que estará marcado fundamentalmente por la reunificación de las provincias de México y Centroamérica en una sola circunscripción comboniana.

El resto de la mañana de ese primer día se dedicó a poner al corriente al nuevo provincial y su consejo sobre los asuntos en curso y las cuestiones pendientes que tendrán que afrontar. También se dedicó un tiempo a informar al nuevo consejo sobre la situación económica y financiera de la provincia, informe realizado por el administrador provincial, que concluyó con la entrega oficial de los balances y estados de cuentas al nuevo consejo provincial.

Al final del día, en el transcurso de la Eucaristía, el nuevo provincial, el padre Mario Alberto Pacheco, hizo su solemne profesión de fe y el juramento como nuevo superior provincial ante el padre Rafael Güitrón, provincial saliente, ante todos los consejeros y ante la comunidad comboniana presente en la celebración. Los días siguientes, el nuevo consejo provincial inició su propio camino como equipo que guiará a los Misioneros Combonianos de México hasta 2028.

El P. Mario Alberto Pacheco, presta juramento como nuevo superior provincial para el período 2026-2028

Visita del Superior General a Sudán: «La reflexión sobre los escenarios futuros está llena de esperanza»

«Cuando observas un bosque desde lejos, no ves ningún sendero. Es cuando te acercas que ves un camino». Con estas palabras, nuestro colaborador laico desde hace mucho tiempo, Mansour Mahani, de Omdurman, describe la reapertura de la escuela Comboni Boys’ en Masalma, Omdurman, el pasado mes de septiembre, a pesar de todas las dificultades y los muchos temores. La sabiduría contenida en estas palabras describe bien la visita a Sudán del superior general, padre Luigi Codianni, que tuvo lugar del 4 al 21 de noviembre. La presencia del padre Luigi en este turbulento periodo de guerra ha sido ese «acercamiento» que podría permitir al Instituto mirar a Sudán con ojos renovados. (En la foto, de izquierda a derecha: P. Diego Dalle Carbonare, P. Luigi Codianni, el Sr. Mansour y el Sr. Khalil en Omdurman).

Llegó a Port Sudan el martes 4 de noviembre. El miércoles y el jueves tuvo la oportunidad de visitar la nueva sede del Comboni College of Science and Technology, la escuela secundaria y algunas de nuestras escuelas en los suburbios. También se reunió en línea con el obispo auxiliar de Jartum, Mons. Daniel Adwok, que partía hacia la asamblea plenaria de obispos en Malakal. El obispo expresó su deseo de que los misioneros combonianos continúen tanto su labor de catequesis y pastoral como su compromiso educativo. También subrayó la importancia de ser realistas en este período de guerra y agradeció a los misioneros combonianos su testimonio de resiliencia en Kosti.

Después de obtener (con algo de retraso) los permisos necesarios, el Superior General y el Provincial partieron el viernes 7 hacia Atbara para reunirse con el arzobispo Michael Didi y escuchar de él cuál puede ser la visión de la Iglesia local en este difícil momento. El sábado 8 continuaron su viaje hacia Kosti, donde llegaron la mañana del domingo 9, a tiempo para la misa.

El Superior General pudo visitar los centros parroquiales y las escuelas (en particular Kadugli, Barrio 63, Lea y Goz el Salam) y quedó muy impresionado al ver que los hermanos de Kosti están contentos de quedarse, a pesar de todas las dificultades. También entre la gente se palpa la determinación de seguir adelante y no rendirse.

De izq. a dcha.: P. Luigi Codianni (Superior General), El director de la escuela comboniana deKosti; el P. Franck Mandozi y el P. Diego Dalle Carbonare (Superior Provincial).

Tras nuevos retrasos en la obtención de los permisos, el Superior General y el Superior Provincial partieron el jueves 13 hacia Omdurman, donde se reunieron con el padre Yousif William y el padre Lorenzo Baccin, que se habían trasladado dos semanas antes a la casa de las Misioneras de la Caridad. El viernes 14 visitaron Jartum (el Comboni College, Villa Gilda, la escuela Saint Francis, el cementerio y la catedral) y nuestra casa provincial en Jartum Norte. La desolación del centro de Jartum solo se ve tímidamente interrumpida por unas pocas personas que caminan por las calles desiertas; sin embargo, aquí y allá se ven tiendas en reparación y hombres trabajando para reconstruir lo que queda de sus casas y lugares de trabajo.

PP. Luigi Codianni, Lorenzo Baccin y Yousif William en la iglesia parroquial de la sede provincial en Jartum Norte.

Nuestra casa provincial, a orillas del Nilo, está siendo rápidamente invadida por la vegetación, una señal más de la resistencia de la vida y del paso del tiempo; sin embargo, en general, podemos estar agradecidos de que las estructuras sólo hayan sufrido daños leves. El sábado 15 visitaron la parroquia de Masalma, con sus dos escuelas. Es impresionante ver cómo los profesores estaban dispuestos a trabajar sin apenas salario con tal de que los niños volvieran a la escuela. El domingo 16, los padres celebraron con la comunidad cristiana de Thaura (bloque 48).

La visita nos ha permitido comprender que, por ahora, es mejor reabrir nuestra presencia en Masalma; por eso estamos pidiendo al arzobispo que nombre a uno de nosotros como párroco. También estamos planificando algunas intervenciones de mantenimiento (la parte principal se refiere a la reparación de las chapas perforadas por las balas, y luego algunos muros, el mobiliario y el restablecimiento de la electricidad y el agua).

Misa conclusiva del viaje en el Centro Christ the King, Inqaz, Port Sudan.

El Superior General concluyó su visita a Port Sudan con encuentros personales con los hermanos de la comunidad y una reunión online con el Consejo Provincial y el Consejero General para la APDESAM. La reflexión sobre los escenarios futuros es animada y llena de esperanza.

El último día, el Superior General participó en la celebración de la misa en el centro Christ the King en Inqaz, un suburbio al sur de Port Sudan, donde, gracias también a la solidaridad de la DSP y de la Provincia Italiana, el año pasado se construyeron nuevas instalaciones escolares. Esto también es un signo de esperanza, mientras la comunidad local se prepara para volver a ser un centro en el que la catequesis y las liturgias puedan desarrollarse con regularidad.

La guerra en Sudán sigue causando estragos, como nos recuerdan las terribles noticias procedentes de Darfur. El bosque es espeso y, a veces, el camino puede parecer oscuro e impenetrable. Pero, paso a paso, el sendero se abre.

Fr. Diego Dalle Carbonare
comboni.org

Tras la última matanza en Sudán, algunos miran a Dubái (y a Occidente)

Entrevista realizada por Por Miguel Ángel Malavia
y publicada por Vida Nueva Digital

Fotos: Cáritas Sudán y archivo de Jorge Naranjo.

El comboniano español Jorge Naranjo, que lleva 17 años como misionero en el país, denuncia la complicidad de los Emiratos Árabes Unidos.

La guerra civil en Sudán, que enfrenta al ejército regular (y a otros grupos independientes que se le suman) y a una milicia llamada Fuerza de Apoyo Rápido, ha tenido en las últimas horas uno de sus episodios más oscuros, cuando los paramilitares del segundo grupo se han hecho con el control de El Fasher, capital de Darfur del Norte, en la región septentrional del país africano. Tal y como han denunciado los militares, han decretado una matanza sin control y han asesinado, desde el domingo 26 de octubre, a “más de 2.000 civiles desarmados, la mayoría mujeres y niños”.

Aunque no hay cifras oficiales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sí ha dado el miércoles 29 de octubre un dato que puede ofrecer una idea de la salvajada perpetrada: tras ser atacado el Hospital Materno Saudí de El Fasher, hay “460 pacientes y acompañantes asesinados”.

Doble vocación

Alguien que conoce bien lo que sucede es Jorge Carlos Naranjo Alcaide, madrileño de 51 años, que tiene dos almas que encarna en Sudán: su fe, que se plasma en su condición de sacerdote y misionero comboniano (llegó a Jartum en 2008), y su pasión por la ciencia y la tecnología.

Por esta segunda vocación, entre otras muchas cosas, dirige el Comboni College of Science and Technology (CCST) y es miembro del Comité Científico del Archivio Comboniano, del Consejo de Administración del Northern College of Medical Sciences and Technology (Meroe) o del Consejo Asesor del Centro de Investigación del Micetoma de la Universidad de Jartum. También es uno de los fundadores de C-Hub Limited Company, una incubadora que apoya la creación de start-ups digitales por parte de jóvenes sudaneses y refugiados en Sudán, y del Comité nacional de ICOMOS Sudán.

Es decir, es un hombre hondamente comprometido con la esperanza y que, tras 17 años en un país africano devastado por una cruenta guerra civil, no deja de mirar a lo alto y a los lados, abrazando a Dios y a sus semejantes. Lo que, como le cuenta a Vida Nueva, pasa por encarnarse en su realidad cotidiana “Mi trabajo en la universidad, en Jartum, está a 700 metros del palacio presidencial. Así que, cuando el 15 de abril de 2023, estalló el conflicto bélico, el campus, que también incluye una escuela de primaria y secundaria, se convirtió en un campo de batalla. La situación fue muy difícil, con 1.000 niños en primaria y 600 en secundaria, más los jóvenes que iban a la universidad, que eran en ese momento unos 150”.

Cada vez más cruel

Desde esa “primera manifestación de la guerra”, la realidad es que “cada vez se ha vuelto más cruel”. Lo que ha llevado a que “mucha gente de la capital se haya visto a huir de sus casas, muchas veces a la fuerza y a punta de kalasnikhov. Desgraciadamente, muchos de los estudiantes que conocí, al irse a la carrera, no pudieron llevarse ningún documento universitario y han acabado en el extranjero sin poder demostrar el grado de su formación”.

En ese primer momento de desesperación, “el primer objetivo que nos planteamos los combonianos, gracias a la generosidad de mucha gente, fue apoyar la evacuación de las personas desde lugares que se habían convertido en campo de batalla hasta otros más seguros”.

La mayoría optaba por “volver a las zonas rurales de donde eran originarios y donde a lo mejor estaban sus abuelos o los padres”. En ese sentido, muchos acudían al sur del país, “donde la Iglesia católica mantiene una presencia muy significativa”. Trabajando en red, gracias al “sostén solidario de muchos”, pudieron “apoyar financieramente” ese éxodo hacia un ámbito de mayor seguridad.

La ilusión de los estudiantes

Pese a todo, Naranjo recuerda cómo los estudiantes no perdieron la ilusión por continuar con su formación: “A los dos meses, envié un cuestionario a nuestros alumnos universitarios para ver si, a pesar de la situación, deseaban continuar o no de algún modo con las clases. Hasta un 73% de los que pudieron contestar lo hicieron afirmativamente. Así que empezamos, poco a poco, un proceso de transformación digital, formando a los profesores, muchos de ellos igualmente desplazados o refugiados, para adaptar nuestros programas, que eran presenciales, al modo online”.

Pese al esfuerzo, llegó un nuevo revés: “En ese momento, el ministro de Universidades anunció que se suspendían todas las actividades académicas hasta ese 15 de octubre”. Así que, “a partir de ese momento, decidimos operar desde Port Sudán, una ciudad a orillas del Mar Rojo que está a 1.100 kilómetros de la capital, Jartum. Controlada por el ejército sudanés, era una zona bastante segura porque la protege una cadena montañosa paralela al mar. De hecho, cuando el general Burhan, el jefe del ejército sudanés y presidente del Consejo Soberano de Transición, consiguió salir de su cuartel militar en Jartum, donde había permanecido rodeado por las milicias durante meses, se instaló allí”.

Tuvo que ser desde ese nuevo enclave donde “empezamos a organizar esa transición digital de nuestros programas. El desafío fue particularmente complicado para el grado de enfermería, en el que no se puede prescindir de la formación práctica y hace falta que los estudiantes tengan contacto físico. Pero también este escollo se superó, pues firmamos un acuerdo con el Ministerio de Salud del Estado del Mar Rojo y organizamos una clínica práctica para los estudiantes que podían desplazarse a Port Sudán, terminando luego el proceso en varios hospitales”.

Difícil travesía

Sin duda, ese fue un reto mayúsculo, ya que “significaba que algunos de estos jóvenes, de 19 o 20 años, tenían que atravesar 2.000 kilómetros y pasar por los respectivos puestos de control de cada uno de los dos ejércitos para llegar hasta aquí. Para nosotros, eso conllevaba intentar contactar con los dos bandos enfrentados y escribirles cartas para explicar por qué tenían que dejarles pasar. Fue complicado, pero, sobre todo, me quedo con la valentía de los estudiantes, con su deseo de aprender, que les llevaba a arriesgar la vida por construirse un futuro. De ahí mi admiración impresionante por ellos”.

Y es que “algunos, realmente, han pasado experiencias muy duras para poder continuar su recorrido académico. Me quedo con esa esperanza. Aunque están en un túnel, trabajan para salir de él y ver al final del mismo una luz. Lo mismo puedo decir del cuerpo docente, que también está desperdigado por el país en condiciones muy críticas y mantiene su compromiso”.

Pese a todo, el compromiso de todos está dando frutos: “Un claro ejemplo es el Departamento de Enfermería. Una vez que tuvimos que desplazarlo a Port Sudán, donde yo también estoy ahora, se ha beneficiado de ello la comunidad local. Esta zona era muy marginada y el personal de sus hospitales carecía muchas veces de formación sanitaria. Ahora, gracias a nuestra presencia, se están involucrando muchos profesionales de la zona, especialmente en cuidados paliativos, que es algo que dominamos mucho”.

Ayuda a las familias

Así, el panorama ha mejorado mucho: “Hablamos de una ciudad con medio millón de habitantes y que tiene que acoger a miles de desplazados que huyen del conflicto con recursos muy limitados. A nivel estructural, también hay graves carencias en agua o electricidad, por lo que formar a voluntarios de la comunidad local para acompañar a las personas con enfermedades crónicas y terminales en sus propios hogares, ha sido esencial para muchas familias que no tienen tan fácil ir al hospital a menudo para cambiar las gasas de las heridas de su ser querido”.

Aunque sean granos de mostaza, generan mucha esperanza: “En 2024 pudimos formar a 203 voluntarios para este equipo sanitario, siendo algunos cristianos y otros musulmanes”. Y eso, recalca Naranjo, “es importante en un país herido por un conflicto con odios tribales”.

Estos voluntarios, “con diferentes orígenes étnicos y religiosos, comparten su motivación de acercarse a la persona en necesidad, en un ejercicio de misericordia. Un musulmán empieza con su oración: ‘En el nombre de Dios, el compasivo, el misericordioso’. Y, a nosotros, Cristo también nos ha revelado el rostro misericordioso del Padre”.

La misericordia que une

Así que “la misericordia es esa base sobre la que se puede construir algo en común. La misericordia es ese movimiento que hace salir a la persona de sí misma para encontrar a aquel que sufre. Y eso es lo que ha unido a todo este grupo de voluntarios, coordinamos desde la universidad para hacer este servicio en la comunidad”.

En cuanto al conflicto como tal, el misionero aclara que, “actualmente, el ejército regular sudanés controla el este del país y la zona central alrededor del valle del río Nilo, mientras que la milicia de las Fuerzas de Apoyo Rápido está asentada fundamentalmente en el oeste”. Obviamente, “detrás de una guerra de este tipo hay una lucha por el poder, pero no se pueden equiparar los dos ejércitos en el sentido de que lo que vemos aquí es que la mayor parte de la gente huye de los lugares a los que llegan las Fuerzas de Apoyo Rápido y buscan refugio en las zonas que controla el ejército, y eso me parece muy significativo”.

En el caso de El Fasher, suponía un enclave esencial, pues era la única ciudad que quedaba bajo el poder del ejército regular en la región norteña. De hecho, “llevaba asediada desde hace muchos meses. En ella viven 2.600 personas y, a pesar de los llamamientos de las Naciones Unidas, no se permitía el paso de ayuda humanitaria ni se permitía a sus ciudadanos salir”. De hecho, los pocos que lo hacían y caían en manos de la milicia, eran “violados y asesinados”.

Odio étnico

Y todo “sobre una base étnica, pues los paramilitares pertenecen a tribus nómadas árabes y tienen un especial odio hacia las tribus de carácter más africano, a las que intentan exterminar. Y lo peor es que, además de hacerlo, lo emiten a través de las redes sociales con vídeos, como hacen los grupos terroristas”. En ese sentido, apunta que estos grupos son “apoyados fundamentalmente por los Emiratos Árabes Unidos (EAU)”.

Ellos “se benefician de este conflicto porque los dos ejércitos, para comprar armas, tienen que vender oro, y de hecho la producción de este mineral se ha duplicado en este tiempo. El oro entra en los mercados internacionales a través de Dubái, capital de los EAU. Además, tienen muchos intereses estratégicos en la región y por eso apoyan a las milicias. Les hacen llegar las armas a través de Libia y Chad, y ahora puede que también desde Sudán del Sur. También les ofrecen apoyo logístico y sanitario, tratando en hospitales a sus heridos. Por no hablar de que envían mercenarios colombianos”.

Toda una red de complicidades, pues sabe de “un buque con armas que salió de Dubái, pasó por Holanda y Grecia y, a través de Libia, acabó en Darfur… Y es que, a pesar del embargo que pesa sobre Darfur, es increíble pensar cómo toda esta mercancía bélica ha pasado por la Unión Europea”. El resultado lo hemos comprobado en las últimas horas.

De ahí el aldabonazo final de Naranjo, que pone la atención en cómo los Emiratos Árabes Unidos “son un aliado estratégico de Estados Unidos o Israel. Con ellos llegan a acuerdos de trillones de dólares en materias como la inteligencia artificial o las armas… Y, sin embargo, no se escuchan demasiadas voces críticas en Occidente sobre esta relación”.

José Manuel Hernández, nuevo sacerdote comboniano

Este sábado, 11 de octubre, el comboniano José Manuel Hernández Cruz fue ordenado sacerdote en la parroquia de Santa María Reina del Rosario de Coatzacoalcos, Veracruz, por la imposición de manos de Mons. Rutilo Muñoz Zamora, obispo de Coatzacoalcos. El domingo 12 celebrará su primera misa en la parroquia San Rafael Guízar y Valencia de la misma ciudad.

José Manuel Hernández Cruz, originario de la colonia Teresa Morales en Coatzacoalcos, Veracruz, nació en una familia católica. Hijo de Víctor Hernández León y Aurora Cruz Ventura (ya fallecida), comenzó como monaguillo en la capilla Sagrada Familia y colaboró activamente en su parroquia de origen. En 2007 ingresó al seminario menor de la Diócesis de Coatzacoalcos y en 2010 pasó al Seminario Mayor.

Tras un discernimiento espiritual, comenzó su proceso vocacional con los Misioneros Combonianos en 2015. En 2016 ingresó en el postulantado comboniano de San Francisco del Rincón, Guanajuato, donde vivió dos años de formación y concluyó sus estudios teológicos. En 2018 inició el noviciado en Xochimilco y el 9 de mayo de 2020 hizo su primera profesión religiosa. Fue destinado al escolasticado en Casavatore, Italia, donde obtuvo la Licencia en Teología Bíblica. A finales de 2023 regresó a México y en enero de 2024 comenzó su servicio misionero en Monterrey, donde fue ordenado diácono el 8 de febrero del mismo año.

Durante la homilía de ordenación sacerdotal, Mons. Rutilo afirmó que las lecturas escogidas para la ceremonia son las palabras más hermosas que Dios le puede decir a un ser humano: “Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré profeta para las naciones” (Jr 1,5). Sobre el evangelio, el Obispo invitó a José Manuel a permanecer siempre al lado de Jesús: “Escogió a doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar” (Mc 3,14).

El P. José Manuel, que tuvo un recuerdo muy especial para su mamá, que ya goza en la presencia del Señor, celebrará su primera misa al domingo 12 en la parroquia san Rafael Guízar y Valencia, también de Coatzacoalcos.

AQUÍ el video de la ordenación