LMC: Programa de nutrición “Chispuditos”

A lo largo del 2023 nos encontramos con muchas emociones y realidades, llenas de alegría, tristeza, reconforto, anhelo y cruz… Los LMC de Guatemala iniciamos un año lleno de esperanzas puestas en el programa de nutrición Chispuditos, el cual creció de manera increíble a tal punto que logramos, junto con profesionales, hacer jornadas médicas y dentales, ya que el suplemento, las formaciones y los víveres no estaban ayudando a los niños a salir de la anemia y de sus enfermedades.

Hemos hecho grandes esfuerzos por innovarnos, capacitarnos, pero no ha sido suficiente ya que cuando llegó el pediatra, la nutricionista y la dentista observaron un alto grado de desnutrición, problemas psicomotrices, dentaduras inservibles, enfermedades genéticas, deficiencias en el habla y el crecimiento, causados muchas veces por la misma desnutrición de las madres y la mala educación alimentaria. Son 6 años de un camino arduo, trabajando la mente, el corazón y el estómago, sin duda nos llena de alegría ver a los niños de 6 años que salen del programa sin anemia y con un tamaño y peso promedio, ¡Es para darle gloria a Dios!

Al mismo tiempo nos adentramos en la JPIC sabiendo que San Daniel Comboni tenía un interés especial en la justicia hacia los marginalizados y olvidados; nos sumergimos en la formación para conocer la migración en Guatemala y esta nos llevó a la trata de personas, situación terrible y muy latente en nuestro país. Descubrimos que Comboni lucho mucho por la trata de personas, evitando que se llevaran tantos negros como esclavos. Entendimos con charlas, encuentros personales y varios Cineforos sobre la trata de personas, Conocimos la realidad y crudeza de la vida de mujeres en situación de prostitución. Nuestro corazón se doblegó ante tal situación e iniciamos una campaña de concientización. Guatemala sufre trata de personas, mujeres, niños y surge a partir de la migración, la cual es una de las mayores problemáticas del país, de ahí se desprenden estos problemas sociales, culminando con una mal nutrición de niños, familias desmembradas, mujeres solas y niños prácticamente huérfanos.

Creemos que ha sido un año marcado por un despertar profundo al camino de Comboni. Tuvimos formaciones enriquecedoras, formamos nuevos candidatos a LMC, nos encontramos varias veces con un pequeño grupo de laicos en San Luis Petén que están haciendo su formación para ser LMC, ampliamos nuestra visión hacia nuevos proyectos y crecimos en el carisma Comboniano.

Nos espera un 2024 con nuevos y grandes desafíos, a nivel comunitario, misión ad gentes y a nivel económico, pero confiamos en la santa intercesión de San Daniel Comboni, nos acogemos a los corazones de Jesús y María y le pedimos a San José, que ayude a este pequeño grupo a ser luz y sal por donde vaya.

Feliz Inicio de año 2024 que este lleno de muchas bendiciones y nuevos caminos para cada LMC

Un abrazo fraternal LMC Guatemala

La Misión de la Iglesia es dar testimonio

Toda conversión surge por la influencia del Espíritu Santo
que actúa a través del testimonio de quienes buscan vivir de verdad el evangelio

Por: P. Fernando Cortés Barbosa, mccj
Desde Mongoumba, República Centroafricana

La Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción

La misión comienza con un envío de parte de Jesús resucitado, que ha elegido, por pura bondad suya, a los que irán a proclamar su nombre por todo el mundo, anunciando con valor y alegría las maravillas que el Señor ha obrado en sus vidas, pues tal fue su mandato: “Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes” (Mt 28,19-20). Este envío a evangelizar de parte de Jesús no es para hacer proselitismo, que tiene por único fin el de aumentar el número de adeptos, sino para que sus seguidores puedan dar testimonio de qué modo el Señor los ha transformado, y será por este testimonio que resultarán creíbles y agradables, atractivos pues, de modo que puedan suscitar que otros se acerquen al Señor, porque, como diría Benedicto XVI: “La Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción”.

El testimonio de los que siguen a Jesús

Testigo es aquella persona que ha tenido una experiencia íntima del Señor, que la ha llamado, la ha transformado con su amor y con su palabra, y finalmente la ha enviado. Dice la Primera carta de Juan: “Lo que hemos visto y oído, lo que hemos contemplado y nuestras manos han tocado del Verbo de vida… se lo comunicamos para que estén en comunión con nosotros” (1Jn 1,1-4). Quien de este modo ha sido tocado por el Señor no puede guardar para sí tan grande acontecimiento que ha marcado su vida con un antes y un después. En adelante el testigo no hará otra cosa que dar testimonio de esta transformación donde quiera que esté, viviendo según el espíritu de las bienaventuranzas (Mt 5,1-11), realizando las obras de bondad que señala el juicio final (Mt 25, 31-40), siguiendo el ejemplo de generosidad del buen samaritano (Lc 10, 29-37) y sin olvidarse de perdonar al prójimo las veces que sean necesarias (Mt 18,21-22), porque es consciente de haber sido liberado de su orgullo cuando fue perdonado por el Señor.

El testimonio en comunión con la Iglesia

El testigo no es alguien que actúa aislado, sino que vive unido a la comunidad de los que también fueron llamados como él. Y así, en iglesia, el testimonio de todos y de cada uno es como puede tener mayor atracción, tal cual sucedía con la primera comunidad cristiana que gozaba de la admiración de la gente (Hch 2, 42-47). Pero este testimonio de comunión entre los miembros de la primitiva iglesia no hubiera sido posible si a la base no estuviera el amor que se prodigaban unos a otros, según el nuevo mandamiento recibido por Jesús (Jn 15,12). No por nada Tertuliano, escritor apologista del siglo II, pudo recoger una expresión de boca de los paganos acerca de los primeros cristianos que se había hecho famosa: “Mirad cómo se aman” (Apologético 39, 1-18).

La gente se fija mejor en los testigos que en los maestros

Para llevar a cabo la obra de evangelización la Iglesia necesita entre sus miembros personas bien preparadas, capaces de enseñar a otros, pero de poco o nada serviría su preparación si les faltara abrirse al don del Espíritu Santo que actúa a través de quienes dan genuino testimonio del Señor, y que por esto mismo captan la atención de la gente. Aquellas palabras del Papa San Pablo VI, en su exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, siguen conservando su actualidad: “El hombre contemporáneo escucha mejor a los testigos que a los maestros, o si escucha a los maestros lo hace porque son testigos” (EN 41).

Sucede que toda conversión, o el hecho de que otros opten por seguir a Jesús, surge no a causa de razonamientos teológicos para proponer y defender la fe, ni intentando persuadir a los demás con argumentos bien elaborados haciendo gala de nuestro amplio conocimiento, sino por la influencia del Espíritu Santo que actúa a través del testimonio de quienes buscan vivir de verdad el evangelio, muy acorde con lo que Jesús resucitado dijo a sus discípulos poco antes de su ascenso a los cielos, que cuando recibieran la fuerza del Espíritu Santo serían sus testigos hasta los confines del mundo (Hch 1,8). Y es que un testigo del Señor no pretende convencer a nadie para compartir su fe, como haría un proselitista o propagandista de la religión; la comparte sí, pero con la alegría y la generosidad de quien busca ofrecer aquello que nada mejor puede ser encontrado.

Asamblea europea de la Misión

Asamblea Europea de la Misión reunió en Roma (6-10 de junio de 2023) a una treintena de hermanos y representantes de la Familia Comboniana que trabajan en los campos de la Animación Misionera, la Evangelización, la JPIC y los migrantes. Recordamos el encuentro anterior en Maia, en marzo de 2017. Los informes de las diversas circunscripciones y el del Consejo Europeo de Misión nos permitieron revisar el trabajo realizado durante este tiempo.

Mensaje de los participantes

El encuentro con realidades misioneras presentes en la diócesis de Roma nos ayudó a captar sugerencias y provocaciones del trabajo de otros, especialmente laicos, comprometidos con el anuncio del Evangelio y la promoción humana.

Los desafíos que Europa nos plantea hoy, tanto sociales como eclesiales, fueron explorados gracias a la intervención de Serena Nocetti, teóloga, de Mons. Roberto Repole, arzobispo de Turín, y a las reflexiones de algunos cohermanos. Ahora somos más conscientes de los retos y cambios que la Iglesia y la sociedad europea nos imponen a todos.

Del trabajo en grupo y de la puesta en común de los participantes han surgido algunas instancias y propuestas que queremos compartir con ustedes.

Creemos que es necesario clarificar personal y comunitariamente el sentido de la misión en la Europa de hoy. Alcanzar una visión compartida nos ayudaría a transformar nuestra mentalidad, a trabajar en armonía unos con otros y a presentarnos ante la comunidad eclesial y la sociedad con una identidad específica. Este camino de reconversión debe ser el resultado de una formación permanente destinada a hacernos comprender mejor los lenguajes y la metodología de la sociedad actual.

Un camino particular que se abre ante nosotros es el sinodal. Es un camino que las Iglesias europeas ya están emprendiendo y que nos permitirá cambiar nuestras lecturas y percepciones de la misión y de la sociedad. Es un proceso que requiere investigación, que debe hacerse a la luz del Espíritu y en comunión con los demás. Confiamos en que, renovando nuestra identidad y redescubriendo nuestra misión, seremos más capaces de presentar los valores del Reino a las personas con las que nos encontremos.

La misión en Europa hoy exige que pensemos nuestra acción como colaboración. Tenemos el reto de desarrollar una reflexión/visión cualificada, identificada con una praxis compartida.

También somos conscientes de que, como todo camino, el nuestro también necesita una evaluación continua. Pensamos que el consejo europeo de la misión también tiene la tarea de ayudarnos a realizar una retroalimentación continua y estimularnos siempre a avanzar en la dirección correcta.

Hemos hecho algunas propuestas. En el ámbito de los medios de comunicación, consideramos prioritaria la formación de personal competente para nuestro sector. Esto significa elegir personal y ofrecer cursos profesionales o de reciclaje que preparen a las personas para el servicio que se les pide. Que los directores de los distintos medios reanuden los encuentros continentales, refuercen Southworld.net para un servicio continental y con vistas a un centro europeo de medios de comunicación.

Organizar un curso europeo de animadores misioneros para mejorar la competencia y los conocimientos de los animadores (antropología, análisis crítico político-económico, etc.) para darles las herramientas necesarias para presentar de manera competente las exigencias de la misión, en Europa y en otros continentes.

Deseamos que en cada provincia se forme al menos una comunidad inserta en un contexto pastoral (parroquia/rectorado) que promueva una pastoral misionera cualificada. Debería ser internacional, capaz de cooperación y acción fraterna, según los valores expresados en el último Capítulo (AC 2022, #16). Dicha comunidad podría prever la acogida de jóvenes que deseen conocer y vivir nuestro carisma. El personal tendría que estar cualificado para el servicio misionero en Europa. Esto contribuiría también a la formación misionera del clero diocesano y de los laicos, ayudándoles a vivir la sinodalidad. Debería haber una persona de contacto para el área “parroquias” en el secretariado provincial de misiones.

Observamos que existen algunas experiencias de colaboración. Estas deberían ser fomentadas y apoyadas. Consideramos importante continuar el camino iniciado con el Foro Social de la Familia Comboniana. Queremos formar y/o fortalecer las comisiones nacionales de la Familia Comboniana.

Favorecemos el encuentro anual, en cada país, de los consejos provinciales y del equipo coordinador de la familia comboniana para organizar el servicio misionero y la reflexión en cada circunscripción. Proponemos también un encuentro anual de todas las familias combonianas presentes en cada país para reflexionar, orar y celebrar, y pensar en acciones comunes como familia comboniana.

La opción de trabajar en el área de JPIC y junto a los migrantes es una opción en línea con nuestro carisma. Es necesario crear competencias para este trabajo, siendo ayudados por personal capacitado, no sólo combonianos que ya trabajan en este campo. La persona responsable de esto debería ser a tiempo completo. En 2024 debería organizarse un encuentro europeo de JPIC y migrantes en Castel Volturno, y nuestras provincias deberían comprometerse más con los temas de justicia, paz y la plataforma Laudato si’.

La formación permanente del continente ofrece vías para preparar al personal destinado a Europa para el servicio activo, dándole las herramientas necesarias para interactuar con una realidad compleja, nuevas culturas, dinámicas inter-generacionales y el trabajo en red con la Iglesia local y la sociedad civil.