“Conectados”: la nueva red de Misioneros Digitales de América Latina y el Caribe

“Conectados” es el nombre de la nueva red eclesial que reunirá a los Misioneros Digitales de América Latina y el Caribe.La constitución de la red es uno de los frutos Primer Encuentro de Responsables y Coordinadores de Comunidades de Misioneros Digitales del continente, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), a través del Centro para la Comunicación, junto con el Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede.

(Texto y foto: ADN Celam)

El evento ha reunido a 46 líderes de la pastoral digital y de comunidades de misioneros digitales de 20 países, en la sede de las Obras Misionales Pontificio Episcopales de México (OMPE), algunos de ellos en representación de sus Conferencias Episcopales, otros vinculados al proceso sinodal de ‘La Iglesia te escucha’, y algunos más en representación de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), de Cáritas América Latina y el Caribe, y del Instituto Fe y Vida, referente de la pastoral hispana en los Estados Unidos.

Justamente, el propósito principal del encuentro que inició el 21 de febrero y concluyó el domingo 23, con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, ha sido “constituir la red latinoamericana y caribeña de misioneros digitales, inspirados por el Magisterio del Papa Francisco, y en continuidad con el proceso sinodal en el que la misión en el entorno digital representa uno de los derroteros para hacer posible una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

El encuentro ha sido una oportunidad de conocimiento mutuo para los misioneros digitales, favoreciendo la “cultura del encuentro”, así como el compartir de experiencias y “buenas prácticas” de pastoral digital, ofreciendo espacios formativos y de crecimiento espiritual a quienes lideran comunidades de misioneros digitales y procesos de pastoral digital en sus países.

Una red con múltiples propósitos

De ahí que la naciente red “podrá contribuir a articular diferentes líneas de acción sobre contenidos e incidencia, formación misionera, diálogo y comunión entre misioneros y obispos, así como el acompañamiento de comunidades misioneras, el uso de nuevas tecnologías y de Inteligencia Artificial, y cuestiones como la sostenibilidad y la financiación de la misión digital”, afirmaron los organizadores.

“El balance de este encuentro ha sido muy positivo”, destaca Mons. Daniel Blanco, obispo auxiliar de San José de Costa Rica y Coordinador del Consejo del Centro para la Comunicación del Celam, al sostener que “durante estos días también hemos podido reconocer los desafíos y las oportunidades que tenemos en la misión digital de la Iglesia, en continuidad con el proceso sinodal que estamos viviendo”.

Por su parte, Mons. Lucio Adrián Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, manifiesta que “este red nos ayudará a seguir escribiendo una nueva página en la historia misionera de la Iglesia, desde el compromiso que asumimos de ‘samaritanear’ en el ámbito digital y en las redes sociales”.

Entre los fundadores de la nueva red Conectados se encuentran cinco obispos, nueve presbíteros, tres religiosas, 14 laicas y 15 laicos, provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad Y Tobago, Uruguay, Venezuela y el Vaticano.

CLAR: Animar como Jesús un liderazgo sinodal en la vida religiosa

la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas/os (CLAR), organizó del 18 al 20 de febrero de 2025, en Bogotá, el Seminario “Animar como Jesús un liderazgo sinodal de la Vida Religiosa”. El encuentro reunió a religiosos y religiosas de toda la región con el objetivo de formar nuevos liderazgos sinodales y compasivos, promoviendo una cultura de diálogo, inclusión y corresponsabilidad en la Vida Religiosa. Éste fue el mensaje final.

Seminario
Animar como Jesús un liderazgo Sinodal de la Vida Religiosa
Bogotá – Colombia 18 a 20 de febrero de 2025

“Cómplices de la Ruah Divina,
hagamos que acontezca la transformación
de la Vida Religiosa en clave sinodal”.

Mensaje final

La comisión “Hacia una Vida Religiosa en clave sinodal” de la CLAR -Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas/os-, en su esfuerzo de formar en nuevos liderazgos sinodales y compasivos en la Vida Religiosa que peregrina en el Continente, preparó el Seminario presencial “Animar como Jesús un liderazgo sinodal de la Vida Religiosa”, realizado del 18 al 20 de febrero de 2025 en Bogotá -Colombia-.

El Seminario ha sido un tiempo de gracia que nos ha llevado a reconocer y abrazar nuestra vulnerabilidad en el ejercicio del liderazgo, una vulnerabilidad que nos impulsa al riesgo y a la renovación, a través de procesos de transformación y cambio en nuestras prácticas personales de liderazgo. Así damos paso al Espíritu, quien nos guía en la conversión de nuestras relaciones comunitarias. Hemos experimentado que la renovación no puede vivirse sin una profunda escucha a nuestras hermanas y hermanos, quienes esperan de nosotros un liderazgo comprometido en nuestros Institutos y Comunidades locales.

Sentimos la urgencia de formarnos y formar líderes sinodales y compasivos, capaces de caminar con otras/os, de escuchar con el corazón y discernir en comunidad. Este es el liderazgo que Jesús nos mostró. Él, el Buen Pastor, nos guía sin imponer, invitando a participar activamente en la construcción del Reino de Dios. El liderazgo de Jesús es inclusivo, no autoritario, y está basado en el servicio.

En un mundo que cambia, necesitamos renovar nuestras estructuras y nuestros corazones. No podemos seguir haciendo las cosas como siempre. Se nos pide ser líderes que acompañen, que fomenten una cultura de la sinodalidad, donde todas/os tenemos voz, donde todas/os somos corresponsables, y donde todas/os nos unimos en la misión común.

Es hora de abandonar una Vida Religiosa con una jerarquía cerrada.

Nuestra llamada profunda es ser signo y testimonio de una cultura del cuidado, reflejando un modelo de liderazgo basado en la escucha, el diálogo y el discernimiento. Las/os animadores y formadores tienen la responsabilidad de mantener viva esta dinámica de sinodalidad en nuestras comunidades, creando espacios donde todas/os se sientan escuchados, apoyados y desafiados a crecer en su vocación.

Para vivir nuestro liderazgo al modo de Jesús, durante estos días la Ruah Divina nos ha inspirado algunas llamadas:

• Acoger nuestra propia vulnerabilidad como una oportunidad para la resiliencia, lo que nos urge al cambio, la apertura y la transformación personal y comunitaria. Profundizar un liderazgo capaz de reconocer la propia vulnerabilidad y abrazarla, nos capacita para abrazar también la de las/os demás, como camino de crecimiento humano.
• Vivir en esperanza y pasar de una concepción estática y repetitiva de nuestra Vida Consagrada a una visión dinámica que entreteja sin cansancio redes y vínculos gestores de vida para todas/os.
• Ejercer el liderazgo desde una escucha atenta, sin prejuicios, abriendo nuestro corazón a las hermanas y hermanos con quienes compartimos la vida y la misión.
• Promover un liderazgo humano y compartido, que consulta y toma en cuenta a las/os demás, porque “lo que pertenece a todos, necesita ser tratado por todos”.
• Posibilitar un liderazgo abierto al cambio, que transforme nuestras relaciones, estructuras y procesos, acompañando y animando la transformación personal, comunitaria y misionera, desde una visión intercongregacional, intercultural e intergeneracional en clave de itinerancia.
• Formar un liderazgo que asuma la escucha activa en todos los espacios de nuestra vida, como principio esencial para un discernimiento sinodal genuino.
• Desarrollar habilidades y competencias de madurez psico-espiritual e inteligencia emocional, desde una comunicación no violenta y compasiva, expresando sentimientos y percibiendo las necesidades de las/os otros de forma adecuada, gestionando los conflictos posibilitando construir una comunidad sinodal.

Hoy, nos sentimos agradecidas/os por esta experiencia y convocados a ser cómplices de la Ruah Divina en la transformación de la Vida Religiosa. Juntas/os, sigamos el ejemplo de Jesús, caminando en comunidades sinodales de servicio e inclusión para la construcción del Reino.

Participantes, Seminario Animar como Jesús un liderazgo Sinodal de la Vida Religiosa
Bogotá, D.C., 20 de febrero de 2025

Mensaje final del VI Congreso Americano Misionero CAM6

¡Buenas tardes, Iglesia de América!

El Señor Jesús nos ha convocado una vez más en asamblea, como familia misionera, en el Caribe, en la Isla del Encanto: Puerto Rico. Su fuego abrasador nos ha hecho sentir el calor humano de la acogida y fraternidad de nuestros hermanos boricuas. Es en esta región geográfica del continente donde el Paráclito nos ha permitido vivir el Sexto Congreso Americano Misionero, mejor conocido por sus siglas: CAM6. Agradecemos profundamente a la Tercera Persona de la Trinidad por la efusión de sus dones en estos días que han estado repletos de gracias y múltiples bendiciones.

También, nuestro agradecimiento sube hasta el Cielo por la presencia de cientos de hermanos y hermanas de América, que se han dado cita aquí, y de decenas de misioneros del resto del mundo que nos han acompañado en esta celebración de animación, formación, cooperación y espiritualidad misionera. El agradecimiento a Dios por la presencia de todo el Pueblo de Dios, representados en sus pastores, los Obispos; en los sacerdotes, religiosos, religiosas, consagrados, consagradas y en la abundante presencia laical, que confirma una vez más nuestro deseo de evangelizar en sinodalidad hasta los confines de la tierra.

Somos los testigos de Cristo, más de 1,300 participantes de 42 países, y poco más de 900 voluntarios, que nos hemos dejado impulsar con nuevo ardor a la misión ad gentes de la Iglesia, caminando juntos a la escucha del Espíritu, para ser testigos de la fe en Jesucristo en la realidad de nuestros pueblos hasta los confines de la tierra.

En este mes de noviembre de 2024, aquí en Ponce, Ciudad Señorial de esta hermosa isla caribeña, nos hemos sentido acompañados por Dios, celebrando la riqueza del intercambio cultural y eclesial, con participantes desde Canadá en el norte, hasta Chile en el sur, congregados en las Antillas y acompañados por África, Europa y Asia; representados con hermanos de Italia, España, Vietnam, Filipinas y otros.

Este CAM6 es un proceso de reflexión misionológica sinodal construido en tres grandes ejes temáticos que provienen del objetivo del Congreso: Impulsados por el Espíritu, Testigos de Cristo y Hasta los confines de la tierra. Estos ejes han servido para trabajar cada uno de los días del encuentro en dos grandes bloques:

1. Iluminación Misionológica en las mañanas; y
2. Reflexión y Discernimiento Metodológico en las tardes.

Cada día inició con 3 momentos de iluminación misionológica: dos ponencias y un testimonio misionero. En cada espacio se procuró provocar la reflexión teológica sobre la misión ad gentes, la que se hacía concreta con la experiencia vivencial de misioneras en territorios específicos de primera evangelización.
Las tardes se convirtieron en el eco o resonancia de lo que el Espíritu ha querido suscitar a través de tres estrategias metodológicas:

1. Conversación en el Espíritu del Instrumentum laboris;
2. Proyectos y Experiencias, y
3. Testimonios.

Por medio de un intercambio fraternal que permitió compartir profundamente en grupos los desafíos que nuestra realidad misionera tiene en todo el continente y buscar juntos propuestas para ser respuesta testimonial en nuestras Iglesias locales, y más allá de nuestras fronteras.

Esta metodología utilizó como punto de partida los ejes de acción de las Obras Misionales Pontificias: Cooperación, Animación, Formación y Espiritualidad. Todo esto fue acompañado de una efervescente animación misionera que se intercalaba entre los distintos momentos y anunciaba el fruto de la alegría en el Espíritu.

La presencia vivaz de los jóvenes, las presentaciones folclóricas locales, la acogida en los distintos hogares y centros, las experiencias de misión en las periferias urbanas y rurales de la Diócesis, y los encuentros culturales complementaron tan profundo momento de acontecimiento eclesial.

Estos días en el Congreso nos han permitido retomar lo reflexionado en los Simposios Internacionales Misionológicos, y descubrir lo que el Espíritu ha ido confirmando en lo compartido, en tantos grupos, a saber, la percepción del retardo de América en su respuesta ad gentes al mundo. Si bien es cierto, que han sido enviados misioneros más allá de nuestras Iglesias locales, algo que hemos constatado con la riqueza de los testimonios compartidos en la mañana y en los conversatorios de la tarde; este envío no ha sido en la proporción de católicos de nuestro continente, del que desde hace mucho se espera una respuesta más significativa. Esta toma de conciencia nos invita a pedir perdón a nuestros hermanos más lejanos y pobres que aún esperan el anuncio del mensaje liberador del Evangelio en los confines de la tierra.

Intuimos como gran desafío de esta reflexión misionera, que existe aún una resistencia hacia la misión ad gentes, fundamentada por varios aspectos:

a) una introversión eclesial que hace mirar especialmente hacia lo interno de las respectivas realidades: grupos, movimientos, parroquias, diócesis;
b) falta de gratuidad hacia los misioneros y misioneras ad gentes que existen, y que muchas veces parecieran invisibles para sus Iglesias locales y parroquiales;
c) falta de formación misionológica en nuestras Iglesias locales en todos los niveles; y
d) poca infraestructura y estrategia económica, y de recursos humanos, que apoye la salida misionera.

Frente a esto, también se han ido intuyendo propuestas que brotan de lo compartido, tales como:

a) promover desde las Iglesias locales, la constante salida, como ha pedido el Papa Francisco, dando desde nuestra pobreza;
b) conocer y animar a nuestros misioneros, manteniendo una estrecha comunicación con ellos, promocionando su trabajo y apoyándolos con la oración, nuestros servicios y nuestros bienes;
c) dar a conocer los centros formativos misionológicos y las diferentes facultades, promoviendo e invitando constantemente a patrocinarlos. Crear redes internacionales de cooperación entre los mismos para abrir al pueblo de Dios el mayor acceso a ellos. En cada Iglesia local se debe insistir en proveer una formación actualizada y permanente de la misión a todo el cuerpo eclesial; y
d) la cooperación misionera no puede reducirse a una sola jornada anual, sino que debe nutrirse de distintas iniciativas para un apoyo concreto mayor. Debe promoverse una participación más activa de todos los miembros del pueblo de Dios; incentivando a los laicos y las familias, y sobre todo reconocer el espacio vital de los jóvenes en esta realidad.

Vamos vislumbrando en este CAM6, la propuesta para impulsar una animación misionera que se concrete en una cooperación misionera a través de la construcción de redes entre las Iglesias locales y las realidades misioneras existentes.

Lo vivido en el Congreso nos ha interpelado y mostrado que:

Vivimos en un mundo fragmentado y dolido, donde aún la mayor parte del mundo no es cristiano. Aunque compartimos muchos pesares, nos une sobre todo la esperanza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado, y nos impulsa como testigos;
El encuentro con Jesús, quien es el Reino, es y sigue siendo el camino para la transformación personal y social, en una continua tensión escatológica;
Cristo es el camino propuesto por el Padre para la plenitud de toda experiencia religiosa y espiritual, su anuncio, por tanto, no es una “invasión” ni un “colonialismo”, sino luz y vida para las inquietudes más profundas de todo ser viviente. Es la Vida que atrae a los vivientes;
La misión nos hace, nos configura. Por ello:
Estamos llamados a una conversión integral misionera;
Debemos insistir que la Iglesia existe porque existe la misión, y la misión es la manifestación del Dios Uno-Trino. La Iglesia de Cristo es misionera. La misión no es una opción entre otras, sino la opción primera y frontal. Todos los recursos deben dirigirse a llevar adelante la misión.
El espacio misionero se ha ampliado más allá de un criterio meramente geográfico: es cósmico y existencial. El espacio real no son los lugares, sino que son las relaciones, por lo que estamos llamados, ante todo, a tocar a Cristo en la carne de los hermanos, sobre todo en los más pobres, marginados y excluidos.
La respuesta a nuestra realidad parece dirigirse a una cooperación misionera que hoy nos invita a construir redes con sus respectivo “nudos” e interacciones.
Es necesaria una sinodalidad ministerial: cada vocación, nacida del bautismo, está en función de la misión y llamada a integrarse con todas las otras para así manifestar la riqueza del vasto misterio de la Encarnación.

Se intuye en las diferentes resonancias que la misión hoy tiene como gran desafío:

El miedo y la indiferencia hacia a misión misma, que se traduce en un temor a salir de la zona de comodidad personal y pastoral.

Frente a los desafíos, se constatan propuestas:

a) Un nuevo método para reflexionar y construir caminos, llamado a integrar las diferencias y las experiencias y vivencias de los creyentes.
i. Un método que sea, ante todo, un arte que logre plasmar la Belleza Creadora en un mosaico de diferencias que buscan un fin compartido, a saber, la plenitud de vida en el Viviente, llamada a expresarse en una mayor relación íntima con el Dios Trinitario, a través de la oración y la contemplación activa y transformadora.
b) La misión amplía las particularidades impulsando, con la ayuda del Espíritu, la búsqueda de convergencias, y de ahí, durante el congreso, hemos evidenciado un proceso latente:
i. Ad gentes: Se insiste siempre en ir, porque la Iglesia está siempre “en salida”,
ii. Inter gentes: Salir para encontrarse, para estar “con”,
iii. Cum gentibus: Integrar y aprender de los “mundos otros”, en una clave relacional dinámica,
iv. Omnes gentes/omnes creaturas: Salir a todos y a todo, sabiendo que todo está interconectado y, por ende, se trata de un compromiso de ecología integral.
c) Deriva de todo es un modelo misionero por atracción, que parta de la presencia, el acompañamiento, la cercanía, el diálogo, el reconocimiento y la valoración de unos y otros. La forma de hacer misión es a través de la relación con Cristo, y desde Cristo con el otro como su “sacramento”.

El Congreso nos permitió recoger entre los distintos momentos metodológicos alrededor de 400 aportaciones o resonancias, divididas en desafíos y propuestas, y sectorizadas en los pilares de las Obras Misionales Pontificias (Cooperación, Animación, Formación y Espiritualidad). Esto requerirá ahora un camino de discernimiento y análisis, para acoger lo que el Espíritu Santo quiso comunicar para la misión ad gentes desde el continente y para el mundo.

El fruto de esa reflexión se complementará en la próxima etapa de este proceso, la cual se realizará y materializará en el Post-CAM6, en marzo de 2025 en Costa Rica; y en la que se compartirá la síntesis de este camino misionero a modo de orientaciones generales para toda la Iglesia en América.

Nuestro CAM6 se ha realizado en el contexto del Sínodo de la Sinodalidad, por lo que han resonado sus ejes temáticos: Comunión, Participación y Misión, algo que hemos vivido a plenitud en estos días.

A las puertas del próximo Jubileo, Peregrinos de la Esperanza, nos orientamos a un nuevo Pentecostés misionero en nuestro continente americano, para ser con nuestro testimonio, don de Dios al mundo.

¡América, con la fuerza del Espíritu, testigos de Cristo!

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Panamá: Obispos de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe analizarán crisis migratoria en países de frontera

Obispos y agentes de la Pastoral de Movilidad Humana de las Conferencias Episcopales de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, se reunirán del 19 al 22 de agosto en Ciudad de Panamá, para analizar la situación migratoria en la región y comprometerse con acciones que favorezcan la dignidad humana de la población migrante.

 Adn-CELAM

El evento que se realizará en la Casa de Retiro Espiritual Monte Alverna, tendrá como lema: “Caminando Junto al Migrante y Refugiado”. Además, estará orientado por el mensaje del Papa Francisco, para la 110 Jornada Mundial del Migrante y Refugiado 2024, con el tema “Dios camina con su pueblo”; que se conmemorará el domingo 29 de septiembre del presente año.

Garantizar los derechos de los migrantes y refugiados

De acuerdo a lo dicho por el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, anfitrión de esta reunión, este será un espacio de oración y reflexión, donde se hará seguimiento al trabajo de acompañamiento a los migrantes y refugiados, por lo que advirtió que todo se encuentra dispuesto para recibir a quienes participarán de este evento eclesial.

Así también, el prelado destacó que para la Iglesia católica en el continente es urgente, por lo complejo de la crisis migratoria, tener un acompañamiento articulado, con criterios claros para la acción pastoral, respetando las normativas de los países receptores, pero sobre todo velando para que se garanticen los derechos humanos de la persona migrante y refugiada.

Celebración eucarística

Como invitado especial desde Roma, estará presente el cardenal Jesuita Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quien presidirá el martes 20 de agosto, a las 5:30 de la tarde, la celebración eucaristía en la Catedral Basílica Santa María la Antigua.

En esta línea, según lo señala una nota de prensa de la Conferencia Episcopal de Panamá, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, ofreció su apoyo solidario, con el fin de dar una participación más amplia en estos espacios de reflexión y debate, que permita dar una respuesta de mayor alcance a los desafíos pastorales que plantea hoy el fenómeno migratorio en la región.

Estarán al frente del desarrollo de este encuentro la Organización de Observatorio Socio-Pastoral de Movilidad Humana de Mesoamérica y El Caribe; la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Panameña y la Arquidiócesis de Panamá.

la Iglesia latinoamericana crea la Reclac: Red Eclesial de Comunicadores de Latinoamérica y el Caribe

Adn-CELAM

La Iglesia católica de América Latina y Caribe anunció este 31 de julio la creación de la Red Eclesial Comunicadores de Latinoamérica y el Caribe (Reclac), un organismo que buscará integrar un trabajo articulado entre el Celam, las Conferencias Episcopales y otros organismos eclesiales del continente en materia de comunicaciones.

Se trata de un sueño que se fue materializando durante el desarrollo del encuentro latinoamericano y caribeño, realizado en Bogotá del 29 al 31 de julio en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), al que asistieron 45 participantes en representación de 16 Conferencias Episcopales y 10 organizaciones eclesiales.

Reunidos durante tres días y luego de trabajos de reflexión, discernimiento, intercambio de experiencias significativas y debates, los participantes reconocieron que con la coordinación de esfuerzos es posible aportar a la construcción de una mejor sociedad, con audacia profética y desde las experiencias, saberes y experticias de cada uno, mediante el trabajo colaborativo en red.

Fomentar el trabajo en red

Con relación a la creación de la Red, Oscar Elizalde, director del Centro de Comunicaciones del Celam, agradeció la disposición y el trabajo realizado durante los días de encuentro, animando a sus miembros a “apostar con decisión por este naciente proyecto que nos ofrece nuevas oportunidades de incidencia comunicativa, a partir de sinergias en perspectiva sinodal, y desde una actitud de servicio y entrega a la Iglesia, atendiendo al llamado del Papa Francisco a ser un Iglesia en comunión, participación y misión”.

Llamado que, dijo, “pasa por la conciencia de la necesidad de articular la acción pastoral de las comunicaciones, fomentando el trabajo en red”, de tal forma que se enriquezca y se proyecte con las distintas iniciativas, surgidas en las realidades de cada país. «Se trata de valorar toda la riqueza que tenemos, pero de manera articulada, y no como islas».

Por su parte, monseñor Daniel Francisco Blanco, obispo auxiliar de San José de Costa Rica y coordinador del Consejo del Centro del Celam, fue el encargado de dar la bendición a esta red católica, haciendo énfasis en el importante papel que este proyecto cumplirá para la misión evangelizadora de la Iglesia. Afirmó, igualmente, que «será una voz de esperanza para la dura realidad que viven muchos países de América Latina y el Caribe».

Núcleos temáticos

Con el propósito de seguir avanzando en la reflexión de la red Reclac, sus integrantes identificaron seis núcleos que serán los que marquen la ruta de trabajo a seguir. Son ellos: Comunicación y formación permanente; comunicación territorial, crisis comunicativas; comunicación estratégica e incidencia; pastoral de la comunicación; y financiación y apoyo a la comunicación.

De esta forma, la Iglesia se adapta a los nuevos cambios que exige el mundo de lo digital, compartiendo y dialogando sobre temas de fe, vida y sociedad. A la red se podrán ir integrando nuevos miembros de las Conferencias Episcopales y organizaciones de Iglesia afines con la misión de la Iglesia.

Sacerdotes de América Latina, certificados como formadores de seminarios mayores

Adn CELAM

La Organización de Seminarios Latinoamericanos (Oslam), en colaboración con el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), realizó la versión 45 del Curso latinoamericano para formadores en Toluca (México) del 1 al 19 de julio de 2024.

Fueron 33 participantes,entre los que se encuentra un diácono, que durante tres semanas han compartido “la alegría del testimonio sacerdotal”, guiados por expertos en pedagogía, psicología e itinerarios formativos.

Además profundizaron en la reflexión teológica y pastoral sobre la formación sacerdotal en los seminarios y se promovió el intercambio de experiencias y buenas prácticas entre los formadores de distintas regiones.

Los presbíteros, provenientes de Colombia, Paraguay, Bolivia, Chile, Guatemala, República Dominicana, Venezuela, Panamá y Honduras, se encontraron con otros colegas mexicanos provenientes de Chiapas, Tlaxcala, Guadalajara, Zacatecas, Xochimilco, San Luis Potosí.

Enriquecer la formación

Monseñor Lizardo Estrada, secretario general del Celam, agradeció al Oslam este esfuerzo que busca “enriquecer la formación en seminarios” de América Latina, en especial, de los más jóvenes.

Destacó que durante este proceso de formación se han brindado herramientas, que “les permitirán reforzar sus habilidades y competencias en la enseñanza de la sinodalidad”.

Está seguro de que esta experiencia y conocimientos “serán de mucho valor para su desarrollo y el de los seminaristas a quienes guían. Que Dios los bendiga en este camino de aprendizaje y les otorgue la gracia de fructificar lo aprendido en abundancia”.

Equipo docente

El equipo de docentes de esta nueva cohorte estuvo integrado por la magister Elisa Patricia Chávez Rosas, de la Ciudad de México, quien proporcionó herramientas pedagógicas para favorecer los ciclos de aprendizaje en los jóvenes, como dinámicas de relajación, gimnasia cerebral, didáctica, así como recomendaciones para ayudar a crear confianza en todos los ambientes de la formación.

Mientras que el sacerdote y licenciado Juan Pablo Dredemie, de la Ciudad de Mendoza (Argentina), abordó la teoría en el campo del acompañamiento del discernimiento y comprensión de la persona con la ayuda de la psicología, como la integralidad de la persona y elementos para la entrevista personal.

Rubén Barrón Porcayo, sacerdote mexicano y licenciado, facilitó los medios para implementar y continuar los itinerarios formativos en los seminarios, aplicando la pedagogía y psicología para el desarrollo de la identidad personal y sacerdotal.

Riqueza latinoamericana

Desde el Oslam han señalado que los estudiantes reflexionaron sobre cuál es el camino concreto que “debe recorrer un seminarista en su formación como discípulo hasta configurarse desde lo existencial hasta lo sacramental con Cristo Jesús Buen Pastor”.

Toda vez que han agradecido a cada uno por “la alegría con la que han compartido sus experiencias en el camino del sacerdocio ministerial, con su participación activa y entusiasta en clave sinodal”.

Destacaron que los sacerdotes – ahora formadores certificados – han expresado “la riqueza de nuestra Iglesia Católica en sus regiones latinoamericanas y caribeñas”.

“Que la experiencia y el conocimiento adquirido sea luz para sus equipos de trabajo y seminaristas; que el Espíritu Santo les otorgue la gracia de fructificar lo aprendido en abundancia”, añadieron.