La Agencia Fides publica las estadísticas de la Iglesia Católica

Con motivo de la 100ª Jornada Mundial de las Misiones, que se celebró el domingo 18 de octubre 2026 sobre el tema “Uno en Cristo, unidos en la misión” la Agencia Fides presentó algunas estadísticas recopiladas para ofrecer un cuadro panorámico de la Iglesia misionera en el mundo.

Dosier elaborado por Luca Mainoldi, Agencia Fides

Todos los datos de este dosier, y la elaboración posterior de las tablas han sido extrapolados del último «Anuario Estadístico de la Iglesia» publicado este año (el volumen esta actualizado a fecha del 31 de diciembre de 2024), y se refieren a los miembros de la Iglesia, sus estructuras pastorales, las actividades en el campo sanitario, asistencial y educativo.

Entre paréntesis se indica la variación, aumento (+) o disminución (-) con respecto al año anterior (31 de diciembre de 2023), según la comparación efectuada por la Agencia Fides. Por último, se incluyen las circunscripciones eclesiásticas encomendadas al Dicasterio para la Evangelización, Sección para la primera evangelización y las nuevas Iglesias particulares.

Población mundial

Al 30 de junio del 2024 la población mundial era de 7.995.573.000 personas, con un aumento de 80.990.000 unidades respecto al año anterior. Se confirma la tendencia positiva en todos los continentes. El aumento más consistente se registra en África (+34.659.000), que supera como el año pasado a Asia (+31.370.000). Les siguen América (+13.878.000), Oceanía (+949.000) y por ultimo Europa (+134.000).

Número de católicos y porcentaje

A fecha del 30 de junio del 2023, el número de católicos era de 1.422.144.000 personas, con un aumento total de 16.690.000 católicos respecto al año anterior. Este año, el aumento de católicos también se produce en los cinco continentes, incluida Europa, donde se confirma el incremento ya registrado el año pasado.

Como en años anteriores, el aumento de católicos es mayor en África (+7.580.000), aunque con un aumento inferior a la estadística anterior, y en América (+6.992.000). Le siguen Asia (+968.000), Europa (+911.000) y Oceanía (+239.000).

El porcentaje de católicos dentro de la población mundial permanece sin variación respecto al año precedente, y equivale al 17,8%. En lo que respecta a los distintos continentes, las variaciones de este dato con respecto a la estadística anterior son mínimas.

Habitantes y católicos por sacerdote

El número de habitantes por sacerdote ha aumentado este año también, por un total de 186 unidades alcanzando la cuota de 16.104 (el año anterior era 15.918). La distribución por continentes ve incrementos en Oceanía (+290), América (+102) y Europa (+77), mientras disminuye en Asia (-182) y África (-148), confirmando una tendencia registrada en las mediciones del año anterior. También ha aumentado el número de católicos por sacerdote: 3.491 (+38 unidades más con respecto al año anterior). Los aumentos se registran en América (+50), Europa (+36) y Oceanía (+73); mientras que el número de católicos por sacerdote disminuye en Asia (-17) como el año pasado y en contraste con años anteriores, también disminuye en África (-17).

Circunscripciones eclesiásticas y estaciones misioneras

Por Circunscripciones Eclesiásticas se entienden las Sedes Patriarcales, Metropolitanas, Arzobispales y Episcopales, las Prelaturas Territoriales y Abadías Territoriales, los Exarcados y Ordinariatos, los Ordinariatos Militares, los Vicariatos Apostólicos, las Prefecturas Apostólicas, las Administraciones Apostólicas, las Misiones sui iuris y los Exarcados Patriarcales. En el último año analizado, en total, las circunscripciones eclesiásticas han aumentado de 6 en comparación con el año anterior, alcanzando las 3.047. Se han creado nuevas circunscripciones en África (+3), América (+2) y Asia (+1). Se mantiene sin cambios con respecto al año anterior el dato de Oceanía (81), y de Europa (759).

Según las últimas cifras, en el mundo hay 111.602 estaciones misioneras (el año precedente eran 122.777). Las estaciones misioneras con sacerdote residente son en total 4.187 (+987). El aumento se refiere a África (+181), Asia (+556) América (+183), y a diferencia del año pasado también en Europa (+89), mientras que se registra un descenso en Oceanía (-22).

En la última publicación disponible las estaciones misioneras sin sacerdote residente han disminuido con respecto al año anterior (-12.162 unidades), deteniéndose en el número de 107.415 El descenso se registra en todos los continentes excepto en Europa (+78), que el año pasado también disminuyó. El mayor descenso de estaciones misioneras se registra en Asia (-6.262) seguida de África (-4.337), América (-1.560) y Oceanía (-81). Con respecto al año anterior las disminuciones más fuertes han sido en Asia y África.

Obispos

El número de los Obispos en todo mundo ha aumentado de 95 unidades con respecto al año anterior, llegando a ser en total 5.525. Aumentan los obispos diocesanos (+107) y disminuyen los obispos religiosos (- 12), en línea con la tendencia registrada el año pasado. I Los obispos diocesanos son 4.365, mientras que los religiosos son 1.160. Los obispos diocesanos han aumentado en todos los continentes: en África (+22), en América (+25), en Asia (+36), en Europa (+21) y e Oceanía (+3). Los obispos religiosos han disminuido en todos los continentes excepto en América (+2): África (-2), Asia (-8), Europa (-3) y Oceanía (-1).

Sacerdotes

Por primera vez en cinco años, aumenta el número total de sacerdotes en el mundo. La cifra ha pasado de los 406.996 registrados en el informe anterior a 407.421 en el de este año, lo que supone un incremento de 425 sacerdotes.

Europa vuelve a registrar un descenso (-2.483), al igual que Oceanía (-32). En cambio, como el año pasado, se observan aumentos significativos en África (+1.676) y Asia (+1.065). América invierte la tendencia del año anterior y vuelve a registrar un saldo positivo (+199).

Los sacerdotes diocesanos en el mundo ha disminuido globalmente en 496 unidades, situándose en el número de 279.238. El número de sacerdotes diocesanos ha aumentado en África (+1.778) y Asia (+541) y cambiando la tendencia del año pasado, también en América (+430). Continúa la disminución en Oceanía (-22) y, sobre todo, en Europa (-1631).

También se registra un descenso en los sacerdotes religiosos, que son actualmente 128.183 (-71). El número ha aumentado en África (+498) y en Asia (+524). Mientras que han disminuido en América (-231) Europa (-852) y también en Oceania donde se ha invertido la tendencia (-10).

Diáconos permanentes

Según el último anuario, también este año el número de diáconos permanentes en el mundo sigue aumentando (+669), llegando a alcanzar los 52.102. Se confirma el incremento en América (+424) y ha diferencia del año pasado también en África (+23) y sobre todo en Europa (+236). Disminuyen, aunque levemente en Asia (-13) y Oceanía (-1).

Religiosos (no sacerdotes) y religiosas

Los religiosos no sacerdotes han disminuido de 237 unidades con respecto al año anterior, alcanzando un total de 48.511. Las disminuciones se registran en Europa (-346), en América (-137), y en Oceanía (-59) mientras aumentan en África (+97) y al contrario del año pasado aumentan también en Asia (+208).

En las estadísticas más recientes se confirma la tendencia a la disminución global de las religiosas que ocurre desde hace tiempo: son 580.131 (-9.292). Los aumentos se registran solo en África (+2.190), y las disminuciones también en Asia (-320) que el año pasado era en aumento, en Europa (-6.473),en América (- 4.432) y Oceanía (–257).

Institutos seculares

Los miembros de los Institutos seculares masculinos son en total 600 por lo que permanecen sin variaciones con respecto al año pasado. Disminuyen en África (-11), y al contrario del año pasado aumentan aunque poco en Europa (+6), América (+1) y en Asia (+4). El Oceanía permanecen estables.

Continúa la tendencia a disminuir de los Institutos seculares femeninos: -349 unidades, con un total de 17.917. Aumentan levemente solo en África (+32) y permanecen sin variaciones en Oceanía, mientras que disminuyen en Asia (-32), Europa (-268) y América (-81).

Misioneros laicos y catequistas

El número de Misioneros laicos en el mundo es de 463.079, con un aumento global de 18.473 unidades. N En el detalle por continentes, el aumento se registra en América (+20.492), en Africa (+578) y Oceanía (+60) mientras su número disminuye en Europa (-88) y sobre todo en Asia (-2569), al contrario de la tendencia de la última estadística realizada.

Los Catequistas en el mundo han aumentado con respecto al año anterior de 22.370 unidades, alcanzando los 2.889.336. Las disminuciones se han registrado en África (-206 menos fuerte del año pasado) y en Europa (-7.603). Se confirma la tendencia al alza registrada en el informe anterior, con un fuerte aumento en Asia (+13.616) y América (+16.515), y un incremento más moderado en Oceanía (+48).

Seminaristas mayores

El número de seminaristas mayores, tanto diocesanos como religiosos, también ha disminuido en el último recuento anual realizado: en todo el mundo son 103.604 (el año anterior eran 106.495). Se registra un fuerte aumento sólo en África (+786) mientras disminuyen en América (-227), Asia (-2.733), Europa (-701) y Oceanía (-16).

Los seminaristas mayores diocesanos disminuyen a 63.856 (-207) al igual que los religiosos que son 39.748 (-2.684). Para los seminaristas mayores diocesanos, los aumentos conciernen sólo a África, como el año pasado (+658) y a Oceanía (+6), mientras que hay descensos en América (-316), Europa (-355) y Asia (- 200). En lo que se refiere a los seminaristas mayores religiosos, como el año pasado, han aumentado en África (+128) y en América (+89), mientras que se observa una disminución en Asia (-2.533), Europa (-346) y Oceanía (-22).

Seminaristas menores

El número de seminaristas menores, diocesanos y religiosos, también ha disminuido situándose en 94.041 (-980). En detalle, la tendencia se invierte en África, que pasa del descenso registrado en el informe anual anterior (-90) al aumento reflejado en el último (+132). También Oceanía registra un incremento (+20) con respecto al año pasado. En cambio, se observa un fuerte descenso en Europa (-872), así como en Asia (-182) y América (-78), que invierten la tendencia al alza registrada en el informe anterior.

A escala mundial, el número de seminaristas menores diocesanos desciende a 71.934 (-720), mientras que el de los seminaristas menores religiosos baja a 22.107 (-260). En cuanto a los seminaristas menores diocesanos, se registran descensos en todos los continentes, con la excepción parcial de Asia (+233) y Oceanía (+1). Las cifras disminuyen en Europa (-575), África (-376) y América (-3). Por su parte, los seminaristas menores religiosos aumentan únicamente en África (+508), donde se invierte la tendencia del año pasado, y en Oceanía (+19). En cambio, descienden en Europa (-297), Asia (-415) y América (-75).

Institutos de instrucción y educación

En el campo de la instrucción y la educación la Iglesia administra en el mundo 75.448 escuelas infantiles frecuentadas por 7.480.373 alumnos (obsérvese que, en comparación con el año anterior, las escuelas infantiles gestionadas por la Iglesia han aumentado en 898 unidades, pero este aumento no se ha traducido en un mayor número de alumnos, que, por el contrario, ha disminuido en 158.678). En cuanto a las escuelas primarias, hay 103.666 centros, con un total de 36.314.935 alumnos (el año anterior eran 102.455 centros y 36.199.844 alumnos). Por su parte, las escuelas de educación secundaria, tanto de primer como de segundo grado, ascienden a 51.810, con 20.340.808 alumnos (en el informe anterior eran 52.085 centros, con un total de 20.724.361 estudiantes Además, 2.685.027 estudiantes asisten a centros de educación superior y 4.091.087 a instituciones universitarias vinculadas a la Iglesia católica.

Institutos sanitarios, de beneficencia y asistencia

Los institutos sanitarios de beneficencia y asistencia administrados en el mundo por la Iglesia engloban 101.110 estructuras e incluyen: 5.397 hospitales y 13.646 dispensarios, la mayor parte en África (1.651 hospitales y 4.839 dispensarios) y en América (1.340 hospitales y 3.451 dispensarios); 468 504 leproserías, principalmente en Asia (253) y África (167); 16.263 casas para ancianos, enfermos crónicos y discapacitados la mayor parte en Europa (9.205); 8.138 orfanatos en su mayoría en Asia (2.822) y Europa (2.194); 10.352 escuelas  infantiles; 10.624  consultorios  matrimoniales, en gran parte en Europa (5.221) y América (2.865); 3.194 centros de educación o reeducación social la gran mayoría en América (1.493) y 33.028 instituciones de otros tipos ubicadas sobre todo en América (15.515) y Europa (12.927).

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Desaprender para aprender

Texto y fotos: P. José Vieira
Desde Quillénso, Etiopía

El servicio misionero, especialmente en un nuevo contexto lingüístico-cultural, comienza con un proceso de (des)aprendizaje para preparar el camino hacia el nuevo mundo de la cultura anfitriona donde el enviado debe insertarse.

En este proceso inicial de deconstrucción, Cristo Jesús, el misionero del Padre, es el paradigma. Un himno cristológico de la Iglesia naciente proclama que «Él, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó de sí mismo, tomando la naturaleza de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Siendo hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» ( Filipenses 2:6-8).

Al inicio de cada envío misionero está este proceso de humilde despojo de experiencia humana y cristiana, de referencias para abrazar un nuevo modo de ser persona y de creer, a través de la lengua y de la cultura, de vivir.

Confieso que es difícil para un adulto aceptar volver a ser niño y reaprender la vida casi desde cero. Sin embargo, sin este “salto”, es imposible emprender una misión inculturada y aceptar al pueblo anfitrión como su nueva patria.

Tenía casi 33 años cuando llegué a Etiopía el 9 de enero de 1993. Robe, maestro de primaria en la misión Qillenso, me dio mis primeras clases de guji. Tras comprender la mecánica del idioma, cambié sus lecciones por socializar con los niños, quienes, a diferencia de los adultos, no tuvieron ningún problema en corregir y burlarse de mis errores gramaticales.

Me costaba balbucear “buenos días” en guji —que literalmente significa “¿Tuviste una buena noche?”— con las palabras jugando al escondite en mi memoria… Una vez, viajaba a Adís Abeba (la capital de Etiopía), casi 450 kilómetros, por una mezcla de tierra y asfalto. A mitad de camino, sediento, paré en una tienda de carretera. Quería pedir un refresco (lasselasse) y me dieron un Trinity (Selassie). Me di cuenta de la confusión al ver la cara de asombro del vendedor.

Para aprender un idioma, es necesario superar el miedo a cometer errores e intentar pensar en el idioma local en lugar de realizar una traducción mental simultánea. El proceso requiere tiempo y una ruptura radical con la lengua materna. Esto dificulta que los “nativos digitales” —que pasan gran parte de su tiempo en línea en su propio idioma— aprendan el idioma anfitrión.

La evangelización inculturada requiere conocimiento de la cultura local. Ilustrar el mensaje del Evangelio con un proverbio o una historia es muy útil. Un anciano, vecino de la misión de Haro Wato, mi segundo hogar en Etiopía, fue un apoyo fundamental. Al preparar la homilía dominical, lo visitaba, leíamos juntos el Evangelio y luego le preguntaba si había algún dicho similar al mensaje de Jesús. Sigo haciéndolo hoy, con la ayuda de la cocinera —quien, cuando no sabe, le pregunta a su padre— y de una pequeña colección de proverbios publicada por un colega mexicano.

Otra experiencia estimulante es aprender cómo se habla de Dios en su propia cultura. Los guji comienzan sus oraciones tradicionales evocando a Dios como «nuestro padre y madre, nuestro abuelo y abuela, nuestro bisabuelo, quien nos dio la vida». Y tienen muchas historias y proverbios sobre Dios. El uso de este lenguaje localiza el mensaje del evangelio, diluyendo su impronta extranjera.

El proceso de aprendizaje también es físico. Soy de Cinfães, un pueblo en medio de la sierra de Montemuro, en Portugal. Pensaba que era demasiado alto. Qillenso, mi hogar en Etiopía, está a 2300 metros sobre el nivel del mar, y mi cuerpo tardó casi un año en adaptarse al aire enrarecido y húmedo del bosque donde vivimos. Después de doce años en estos lugares, todavía me siento un poco mareado cuando celebro en la capilla de Gosa, a 2800 metros.

Hay otras cosas que aprender: el ritmo de vida (cuando no había luz, nos acostábamos con las gallinas y nos levantábamos con los gallos); hacer tiempo para las reuniones con la gente en lugar de para la agenda (en África, el tiempo no se cuenta, se crea); descubrir nuevos conceptos de justicia y equidad (en un proceso de reconciliación tradicional, nadie es completamente culpable ni nadie es completamente víctima); ralentizar la rutina diaria; los alimentos locales (que a veces provocan algún malestar intestinal).

Se dice que la paciencia es el mayor escudo del misionero. Es cierto: la paciencia se aprende y se practica en los diversos procesos en los que participamos. Un proverbio africano enseña que solos vamos más rápido, ¡pero juntos llegamos más lejos! Los gujis dicen que «el huevo caminó lentamente» para explicar que el proceso de crecimiento (de huevo a pollito) lleva tiempo.

La gramática del (des)aprendizaje puede parecer hecha de pérdidas, luchas y sacrificios. Sin embargo, esto es lo que hace de la vida misionera la aventura más privilegiada de todas, una experiencia humanizadora que lleva al misionero a abrazar nuevas formas de ser humano y experimentar a Dios. Al fin y al cabo, ¡lo que nos falta es lo que tenemos!

Fuente: agencia.ecclesia.pt

Comunidad católica internacional: Misa internacional en Hawassa

Por: P. Pedro Pablo Hernández, mccj
Desde Hawassa, Etiopía

Entre los varios servicios pastorales que tengo en mi nueva misión, también se encuentra el de celebrar la misa cada Domingo a la pequeña comunidad de católicos extranjeros en la ciudad.

La Eucaristía la tenemos a las 8:00am en la capilla de la misión debido a que la Catedral se encuentra ocupada toda la mañana con dos misas; una en lengua amárico y posteriormente otra en lengua Sidamo.

Nuestra misa es en inglés, recibiendo personas o familias procedentes de varias partes del mundo que han decidido vivir aquí o que están de paso, y también tenemos algunas Hermanas Religiosas que participan regularmente.

Entre nuestros cristianos hay algunos, tal como se puede ver en la foto, que son de Sudan, España, Etiopía, Inglaterra, Sir Lanka y México. También hay otros que son originarios de Italia, Filipinas, Corea, Uganda, Austria, India, Ruanda, Polonia, Chile, Alemania, etc.  No son un gran número de fieles que se juntan, pues algunos sólo están de visita, pero todos participan con profunda espiritualidad. ¡Son un testimonio muy positivo de fortaleza en su fe!

El hecho de que gentes procedentes de varios continentes, razas, culturas y con diferentes edades nos pongamos juntos a escuchar la Palabra de Dios, a orar y a participar en el Banquete del Señor en la iglesia, es un signo visible de la catolicidad y universalidad de la Iglesia, que manifiesta su unidad dentro de la gran diversidad universal. Vivimos juntos un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Después de la comunión, para subrayar nuestra riqueza en la diversidad, tenemos un himno en la lengua de algunos de los participantes. Hemos tenido algunos cantos en italiano, tagalo, coreano e incluso en árabe.

Nuestra misa dominical también ofrece gran apoyo espiritual a todos los que participamos pues siendo los católicos una minoría, menos del 1% de los 120 millones de etíopes, el acto en sí de juntarnos para compartir nuestra fe nos llena enormemente del Espíritu de nuestro Señor y nos fortalece el alma.

El constatar todo lo que vivimos, me motiva a orar a Dios por todos los cristianos que viven fuera de su tierra (las razones son muchas, algunas por opción y otras por no tener otra opción) quienes, además de enfrentar los desafíos diarios que encuentran como extranjeros, también se dan un tiempo para buscar, procurar y alimentar su espíritu en la Iglesia con el fin de fortalecerse y llevar sus vidas adelante lo mejor que pueden. Ciertamente, también doy gracias a Dios, una vez más, por su gran testimonio.

(La foto es del domingo pasado, primer domingo de cuaresma, donde decidimos poner la ceniza debido a que el miércoles no pudieron participar. Por eso se puede ver la ceniza, en forma de cruz, sobre nuestras frentes).

Iglesia en Gumuz, Etiopía: compromiso por la paz y relanzamiento de la pastoral

Por: P. Isaías Sangwera Nyakundi, mccj
Desde: Gublak, Etiopía

comboni.org

Etiopía es un país de gran diversidad cultural, lingüística y religiosa. Con el tiempo, el fortalecimiento del sentimiento de identidad, alimentado también por la definición constitucional de «república federal», ha contribuido a la escalada de tensiones entre los distintos grupos, tanto en las relaciones internas como en las relaciones entre los estados regionales y el gobierno central. [En la foto, el padre Isaias Sangwera, comboniano con los gumuz, da las gracias a la ONG Cnewa].

El estado regional de Benishangul-Gumuz está situado al oeste del país, en la zona de Metekel, y limita al norte y noreste con la región de Amhara, al sur y sureste con las regiones de Oromia y Gambela, y al oeste con Sudán. La capital regional, Assosa, está situada a unos 680 kilómetros al oeste de Addis Abeba. La mayoría de sus habitantes son de etnia gumuz, un pueblo de origen nilótico, no muy numeroso (unos 200.000) pero que abarca un vasto territorio y habita actualmente tanto en Etiopía como en Sudán. En Etiopía, los gumuz permanecieron al margen de la sociedad etíope durante muchos siglos. En las últimas décadas han adquirido derechos propios y control sobre sus tierras y responsabilidad política gracias al ascenso de su propia élite en la gestión del poder. Agroclimáticamente, la mayor parte de la región se sitúa entre los 580 y los 2730 metros sobre el nivel del mar. Está dotada de enormes recursos naturales, como bosques, tierras de cultivo y agua.

La Iglesia católica

La primera misión católica de la región fue abierta en 2000 por las hermanas misioneras combonianas en Mandura. Los combonianos les siguieron y abrieron dos comunidades apostólicas en Gilgel Beles en 2003 y en Gublak en 2011. Benishangul-Gumuz es una zona de primera evangelización y de compromiso con la promoción humana y el desarrollo, llevado a cabo principalmente en los sectores de la educación y la sanidad. Desde hace unos cuatro años, por desgracia, la zona -como varias otras regiones de Etiopía- es escenario de combates que han puesto a dura prueba la vida de la población.

La misión católica de Gublak fue la más afectada y sufrió las peores consecuencias del conflicto. Cuando estallaron los combates, la población se vio obligada a huir para ponerse a salvo. Los misioneros habíamos optado por quedarnos solos en la zona, pero al empeorar la situación, también nos vimos obligados a abandonarla. La población en general, pero también nuestras comunidades cristianas, experimentaron inseguridad, inestabilidad, saqueos, asesinatos, y varios jóvenes católicos se unieron a las milicias rebeldes.

A nuestro regreso en 2022, junto con miles de personas que también habían vuelto, habíamos celebrado con los fieles la gran solemnidad del Mesqel (la Cruz) con una misa solemne en la víspera, encendiendo el tradicional gran fuego de la bendición (demerà), una hoguera litúrgica, con bailes, cantos y gritos de alegría. En los enfrentamientos interétnicos que se han producido en los últimos años en torno a las misiones de Gilgel Beles y Gublak, hemos sido una fuente de aliento para todos los gumuz. A veces vistos con recelo por el gobierno, a veces hemos sido convocados por las agencias de inteligencia de seguridad.

Algunos misioneros de Gublak fueron incluso detenidos durante un tiempo y nuestros vehículos fueron confiscados temporalmente bajo la sospecha de que se utilizaban para el contrabando de bienes robados o, peor aún, para comunicarse secretamente con los rebeldes.

Años de conflicto

En los últimos años, por tanto, nuestras actividades y la fe de las comunidades cristianas se han visto puestas a prueba. Como misioneros y misioneras en esta zona, hemos optado por permanecer junto a la población a pesar de los peligros. Hemos sufrido las consecuencias de nuestras opciones misioneras. Desde nuestro regreso, hemos centrado nuestro trabajo en animar a los miembros de los diversos grupos étnicos a vivir en unidad y coexistencia pacífica. Más aún en este año jubilar centrado en la esperanza. Hemos reanudado la organización de iniciativas de formación cristiano-humanas a todos los niveles, animando a los líderes eclesiales y a los fieles a profundizar en su fe, en el conocimiento de la palabra de Dios y en la identidad de la Iglesia católica, su estructura y su tradición. Ser profético hoy en Etiopía exige un serio compromiso en los campos de la justicia, la paz y la promoción de los derechos humanos.

El compromiso de larga duración de la Iglesia con el desarrollo humano integral va de la mano con la formación sobre la Doctrina Social de la Iglesia para promover colaboradores laicos capaces de ayudar a crear una cultura de la vida, la paz, la justicia, el desarrollo sostenible y el respeto por la creación. Después de más de 20 años de presencia, somos conscientes de que el evangelio que hemos tratado de comunicar no ha calado hondo en el tejido cultural de los gumuz, y en este tiempo ha prevalecido el poco respeto por la vida humana y un fuerte sentido de venganza. Así nos lo confirmaron jóvenes católicos que regresaron a sus hogares tras haber formado parte de grupos combatientes.

Cientos de inocentes han perdido la vida, como la madre de un catequista asesinada con veneno por los rebeldes porque se sospechaba que practicaba el mal de ojo, o la ejecución sumaria de varias jóvenes enfermeras secuestradas y ejecutadas a sangre fría sólo por ser de etnia no gumuz por los rebeldes, entre ellas algunos jóvenes católicos que confesaron. Tales episodios dejan una profunda herida en quienes sufrieron sus consecuencias.

Volver a la normalidad

En cambio, desde el cese de los grandes enfrentamientos, el gobierno regional ha hecho un llamamiento a las familias gumuz para que abandonen sus escondites y se instalen en lugares especialmente preparados. Muchas familias aceptaron la invitación a pesar de los inconvenientes causados por la ausencia de servicios básicos en los lugares establecidos, al tiempo que se convencía a muchos miembros de los grupos armados para que se sentaran a la mesa de negociaciones. De hecho, en la zona donde operamos y en los distritos de Pawi, Dangur y Mandura, a pesar de un acuerdo de principio, las autoridades se han desentendido hasta ahora de investigar la responsabilidad de los crímenes ocurridos. Así pues, la confianza de la población en las autoridades regionales, en el puesto de mando de Meketel y en las instituciones gubernamentales de Addis Abeba ha ido disminuyendo. Como consecuencia, algunos grupos rebeldes marginales están reforzando su presencia en algunos pueblos del distrito de Mandura y lanzando ataques esporádicos contra las milicias gubernamentales. A mediados de enero, el ejército respondió lanzando una operación especial que acabó con la vida del líder rebelde. Unos días más tarde, en represalia, un vehículo público que circulaba entre las localidades de Gilgel Beles y Chagni fue atacado causando decenas de víctimas. Una señal concreta de que aún no se ha logrado una verdadera pacificación. Con este telón de fondo, estamos convencidos de que los esfuerzos y recursos de la Iglesia deben desplegarse en la preparación de los trabajadores laicos mediante una educación seria y una formación continua en una Iglesia local que se transforme en una auténtica «escuela de educación para la paz».

Proponemos, por tanto, que los programas de educación, formación e iniciación sacramental encuentren, siempre que sea posible, una conexión con el gran tema de la paz, haciendo hincapié en los modos concretos para que todos los fieles, desde los niños hasta los jóvenes y los adultos, encarnen estas enseñanzas en sus relaciones mutuas y en la sociedad de la que forman parte. Son ellos, de hecho, quienes actuarán en el gobierno, la empresa, la judicatura, la vida familiar, la sociedad civil y el ejército.

Si bien es cierto, en efecto, que los sacerdotes y los religiosos son llamados, instruidos, formados espiritualmente y encargados sobre todo de responder a las necesidades de los fieles para su crecimiento espiritual, el papel específico de los laicos, como exhortó el Vaticano II, es «la renovación de todo el orden temporal».

Diálogo interreligioso e inculturación

Otro tema prioritario de nuestra actividad pastoral es el diálogo interreligioso. Geográficamente, nuestros centros de misión de Benshangul-Gumuz limitan con Sudán. En consecuencia, la religión islámica tiene una gran influencia en la vida de nuestra población. El conflicto de los últimos años ha puesto de manifiesto que la religión puede ser a veces fuente de conflicto y división. Desde nuestro regreso, hemos observado que cada vez se construyen más mezquitas en los pueblos de la gumuz.

A menudo están dirigidas por operadores musulmanes, incluso de otros países, con evidentes intenciones proselitistas y actitudes radicales y agresivas. Utilizan en muchos casos la distribución de ayuda material o dinero para atraer a la gente, en contraste con lo que se hace en nuestras misiones, donde incluso la ayuda humanitaria siempre se ha dado y se sigue dando de forma incondicional e independiente a todos, independientemente de su afiliación religiosa o étnica. Estamos convencidos de que la práctica religiosa, en sus diversas expresiones, puede desempeñar un papel importante en la promoción del encuentro, la aceptación mutua y la paz.

En cuanto a la urgencia pastoral de inculturar el Evangelio expresándolo a través de los valores tradicionales de los gumuz, estamos muy agradecidos a los primeros misioneros que dieron pasos positivos en este ámbito. Pretendemos seguir colaborando con la Iglesia local en la producción de material litúrgico y catequético, adoptando la gramática oficial propuesta por el gobierno, para profundizar en el encuentro del evangelio con la cultura local.

Conclusión

Somos conscientes de que la evangelización es una realidad compleja y dinámica. Esto se ha hecho aún más evidente para nosotros en la familia comboniana de Etiopía, entre los gumuz, en este período de renacimiento pastoral en el post-conflicto. Hemos tenido la confirmación de que la auténtica evangelización no debe partir de nosotros mismos, sino de la contemplación de la obra del Espíritu, verdadero protagonista de la actividad apostólica, que sopla y actúa de maneras siempre nuevas.

El compromiso de todo evangelizador es, por tanto, poner la oración y el encuentro con Cristo en la base de toda iniciativa. Esto nos ayuda a discernir cómo nos pide el Señor que actuemos, creyendo en la fuerza del Evangelio testimoniado y en la acción del Espíritu. En efecto, es el Espíritu quien nos inspira los mismos sentimientos de san Pablo: «Porque anunciar el Evangelio no es para mí una vanagloria, ya que es una necesidad que se me impone: ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si lo hago por iniciativa propia, tengo derecho a la recompensa; pero si no lo hago por iniciativa propia, es un encargo que se me ha confiado» (1 Co 9,16-17). Las palabras de Lucas 5,4 nos animan: «Salid al mar y echad las redes para pescar», una exhortación significativa para nosotros, combonianos de Gumuz, hoy, que nos invita a recordar el pasado con gratitud, a vivir el presente con entusiasmo y a mirar al futuro con confianza.

Nuestro trabajo, nuestro compromiso, nuestro camino de «peregrinos de la esperanza» continúan en este año jubilar en la búsqueda de nuevos caminos de evangelización.

“Voy de pie, contenta, amando mucho y, bendito Dios, sintiéndome muy amada”.

Por: Hna. Lorena Cecilia Sesatty *

En travesía…ya de regreso…casi llegando a la primera parada: Monterrey. El corazón late fuerte, las emociones se sienten hasta en la panza…y las palabras se quedan muy estrechas, limitadas. Esta imagen me ayuda a expresar cuánto agradecimiento, disposición, filiación, apoyo, bendición, responsabilidad y fe siento.

Soy Misionera Comboniana, en la gracia y misericordia de Dios, para siempre. Me siento llamada y acompañada por Dios, por mi Virgen de Guadalupe, mi madre y fiel intercesora. Tan bendecida y afortunada por la bendición y vida de mis papás y mi familia. Mi Madre Iglesia que me envía y acompaña reflejada en mi amada parroquia; ungida por Dios que me consagra para Él y deseosa de seguir los pasos de Jesús, amándolo tiernamente y descubriendo cada vez más y mejor lo que significa un Dios muerto y clavado en la cruz por amor.

Voy de pie, contenta, amando mucho y, bendito Dios, sintiéndome muy amada. Voy también en una mezcla de nervios y confianza, sintiéndome pequeña y limitada ante una realidad retadora e imponente para mí y otras veces sintiéndome grande, en la grandeza de saber que a Dios le pertenezco, su Espíritu habita en mí, Él es quien me envía y la misión es suya.

Gracias Señor por este año precioso de preparación, de vacaciones y de celebrar juntos mis votos perpetuos. Por tanto bien recibido, y experiencias hermosas compartidas. A ti entrego todo lo que carga el corazón, mis alegrías y dolores, luces y sombras, sueños y esperanzas. Camino en ti, confiando en tu promesa de estar siempre conmigo y en tu Gracia.

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* La Hna. Lorena Cecilia Sesatty es misionera comboniana. Tras un año de preparación hizo los votos perpetuos el pasado 16 de noviembre en su pueblo, Nueva Rosita (Coahuila), y ahora regresa a su misión en Betania, Jerusalén.

Evangelizando al estilo “chizokole”

Por: P. Gabriel Uribe González
Desde: Chama, Zambia

Chitumbuka es uno de 72 idiomas hablados en las distintas regiones de Zambia. “Chizokole” es una palabra chitumbuka propia de cazadores. En lo que sigue deseo brevemente describir su significado como técnica tradicional de caza y su aplicación figurada en el apostolado misionero.

Pesca y caza son actividades comunales de aldea y se reparten el producto al final de la jornada. Grupos de mujeres atienden la pesca. Los hombres organizan la caza, es decir, el chizokole. No es recomendable ir de caza solos. Se corren riesgos, uno muy real es extraviarse o ser pieza de caza uno mismo. Se sabe que en lugares boscosos se esconden los animales.  La brigada de cazadores se distribuye en torno al lugar elegido. Acto seguido, y a la voz en grito de tikole, tikole, chizokole, es decir, cacemos, cacemos, avanzan hacia el centro del lugar donde se encuentran atrapadas las piezas deseadas.

En el plan anual de la parroquia se programan dos o tres “chizokoles pastorales”. Este fin de semana, viernes y sábado se realiza el segundo, previo aviso parroquial e invitación a quienes deseen participar en él. De hecho, un grupo de mujeres y jóvenes, encabezados por el párroco, recorren e invitan, en dinámica chizokole, a vecinos de una sección de la parroquia de Chama.

El objetivo del chizokole varía. Para los cazadores puede ser un búfalo, pieza grande o venados. En el caso pastoral es re-animar a cristianos flojos o alejados. Otro es reclutar candidatos al catecumenado. Esta vez es formar una comunidad de estudio bíblico (comunidad de base). Ya hay tres comunidades en el entorno. Una de ellas, por extensión territorial y membresía necesita ser dividida. En ambos objetivos se encuentran siempre no cristianos o miembros de otras comuniones cristianas que piden ser admitidos al catecumenado. En tales casos son las comunidades, ya constituidas, las que los acompañarán en su camino al bautismo o al recibimiento formal en la Iglesia católica si ya han sido bautizados. En chizokole pastoral no se trata de fijar un centro de oración, tipo capilla, a la que se acude una vez a la semana. Se trata más bien de promover espíritu de comunidad cristiana en la sección o aldea, vecinos que se reúnen semanalmente en diferentes domicilios; fieles que oran, estudian la biblia y comparten soluciones a necesidades en la sección o aldea. En todo caso, las comunidades vecinas se reúnen en domingo para celebrar la eucaristía. La palabra chizokole para los hablantes chitumbuka es esencial como para nosotros misioneros lo es la palabra animación. Luego el que anima es animado.