Fecha de nacimiento: 02/09/1935
Lugar de nacimiento: Ferra di Soligo (Vi. V.)/I
Votos temporales: 01/05/1959
Votos perpetuos: 10/06/1962
Fecha de ordenación: 28/06/1959
Llegada a México: 1960
Fecha de fallecimiento: 24/08/2024
Lugar de fallecimiento: San José / Costa Rica

El padre José nace en Farra di Soligo, provincia de Treviso, el 2 de septiembre de 1935; tres días después es bautizado. Es el primer hijo de Antonio y Orsolina, dos cristianos convencidos y fervientes. En casa se respira una atmósfera de profunda fe. Ya desde niño, a José le encanta «servir» en la misa, y su madre Orsolina, que lo adora, ya lo «ve» como sacerdote. Pero que realmente pueda llegar a ser cura es algo que piensan todos en la parroquia. Hasta tal punto que, a los once años, al terminar la escuela primaria, al párroco le sale de forma totalmente natural «invitarlo» a entrar en el seminario diocesano de Vittorio Veneto. José le dice que no esperaba otra cosa.

En el seminario, José brilla en los estudios. En el curso académico 1956-57, cursa el tercer año de teología y sus notas son altísimas: doce decem (10), dos novem (9) y un solo octo (8) en instrumento musical, con toda probabilidad el órgano o el armonio.

Sin embargo, José guarda un secreto en el corazón. Se descubre en una carta que escribe al superior general de los combonianos el 21 de septiembre de 1956: «Desde hace cinco años he comenzado a sentir atracción hacia las misiones. Al principio pensé que se trataba de uno de esos fuegos de paja, nacidos del sentimiento y destinados a apagarse tras un breve destello. Pero con el paso de los años la atracción se ha hecho mayor, se ha respaldado con motivos teológicos y se ha expresado gradualmente en una obligación urgente de decidir».

El 1 de octubre de 1957, José entra en el noviciado comboniano de Gozzano, donde cursa el cuarto y último año de teología. El 1 de mayo de 1959 emite sus primeros votos religiosos temporales. El 28 de junio de 1959 es ordenado sacerdote por mons. Albino Luciani.

El 1 de enero de 1960, el padre José es destinado a México, asignado al Noviciado de Tepépam, Xochimilco, como profesor y ecónomo; desde 1963 es también vicesuperior. Permanece allí hasta finales de junio de 1966, cuando es enviado a La Paz, en Baja California, como vicario de la parroquia de San Antonio. Aquí pasa años que define como «inolvidables», de intenso trabajo apostólico y de animación misionera. En julio de 1971, en cambio, es asignado a la parroquia de la catedral de La Paz como encargado del apostolado de los laicos. En 1975 se traslada al postulantado de Xochimilco, Ciudad de México, para ser formador de los postulantes y superior de la comunidad comboniana. Permanece allí hasta junio de 1981.

Mientras tanto –en 1979–, la Provincia de México decide tener puntos de presencia comboniana en América Central, en particular en Costa Rica. El padre Giuseppe es de los primeros en aceptar comprometerse en esta tarea. La primera comunidad se abre en San José, la capital, en marzo de 1979, como centro de animación misionera. En mayo se abre la segunda comunidad en Puerto Limón, en el entonces Vicariato Apostólico de Limón, aceptando la gestión de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, donde enseguida se crea un centro de animación pastoral.

El padre José no puede dejar el postulantado de Xochimilco antes de 1981. Una vez que encuentra a quien pueda ocupar su lugar de formador y superior, se traslada a Puerto Limón. Queda fascinado: «La ciudad es muy hermosa. Sus habitantes son sorprendentemente amigables y gozan de un nivel cultural bastante alto. Pero hay una gran necesidad de evangelización o de nueva evangelización. La zona en la que he iniciado mi trabajo misionero parte del centro de Limón, incluye varios barrios periféricos y baja a lo largo de la franja costera del océano Pacífico hasta la frontera con Panamá. Aquí la gente solo ha sido bautizada. Muy pocos han hecho la primera comunión, por no hablar de la confirmación; casi nadie está casado por la iglesia». Comienza para el padre José una verdadera experiencia misionera que dura nueve años, hasta diciembre de 1990, cuando es llamado a ser formador de los postulantes en el postulantado que se acaba de abrir en San José, en el Barrio Sagrada Familia.

El padre José, a pesar de dedicarse a la labor de formador, continúa prestando sus servicios allí donde lo llaman. Es conocido como un insuperable predicador de retiros espirituales o animador de «jornadas misioneras» para grupos parroquiales y para el clero local. La gente empieza a tomarle un cariño verdadero. Lo aprecian como predicador y confesor. Es conocido por todos por las horas que dedica a la confesión tras haber celebrado la Eucaristía.

A finales de 1996, termina su compromiso como formador de postulantes en el Barrio Sagrada Familia. Aun continuando en el cargo de secretario de la delegación para la formación, acepta trasladarse al nuevo centro de animación misionera y promoción vocacional, recién abierto en la localidad de Paseo Colón, también en San José.

En abril de 2001, el padre José es enviado a Casares, en Nicaragua, en la diócesis de Managua, donde el Instituto ha abierto la primera comunidad en este país. Permanece allí hasta enero de 2005 como responsable del centro de animación misionera, momento en el que es reclamado de nuevo en San José, en el postulantado, como director espiritual. Un año después, pasa al centro de animación misionera y vocacional de Paseo Colón como superior local.

En 2014, cuando la delegación se convierte en provincia de Centroamérica, el padre José es elegido consejero provincial, cargo que mantendrá hasta finales de diciembre de 2019. En septiembre de 2015 está en Roma para el Capítulo General como delegado de la Provincia de Centroamérica.

En enero de 2020, mientras participa en la asamblea provincial anual en Guatemala, sufre una hemorragia cerebral. Es llevado al hospital, donde lo estabilizan, y pasa el primer año de la pandemia de Covid-19 en Casa Comboni, en Ciudad de Guatemala, donde el Instituto gestiona un centro de animación. Permanece allí hasta diciembre, cuando puede regresar a Costa Rica, a San José, donde es admirado como un hombre de oración, aunque debilitado por la enfermedad y obligado al silencio.

El 24 de agosto de 2024, diez días antes de su 89.º cumpleaños, fallece rodeado del afecto y las oraciones de sus hermanos de comunidad.

El funeral se celebra en la catedral de la arquidiócesis de San José, presidido por el arzobispo José Rafael Quirós. Concelebran con él el obispo auxiliar local, mons. Daniel Francisco Blanco Méndez; el obispo emérito comboniano de Tilarán-Liberia, mons. Vittorino Girardi; mons. Javier Román, obispo de la diócesis de Limón, y un nutrido grupo de sacerdotes y religiosos. La catedral está repleta de fieles llegados para rendir homenaje a un gran misionero.

(Padre Franco Moretti, mccj, y hermanos de las Provincias de México y de América Central).

Ver también: https://misioneroscombonianos.com.mx/2024/08/25/ha-muerto-el-p-moschetta/