Te invitamos a participar en la semana roja (#RedWeek2025) que se llevará a cabo del 17 al 23 de noviembre. Miles de iglesias, monumentos y comunidades en todo el mundo se iluminarán de rojo 🔴 —el color de los mártires cristianos— para recordar a quienes sufren persecución por su fe y alzar la voz por la libertad religiosa. En la Red Week (#SemanaRoja), cada luz encendida es una oración, un gesto de esperanza y una muestra de unidad entre los creyentes. En México iluminaremos la Parroquia de San Juan Mata en Allende Coahuila. 🌍🙏 Tú también puedes participar en la Red Week (#SemanaRoja) de la siguiente manera:
Reza especialmente por los cristianos perseguidos
Toma una foto a tu rosario o cruz y compártela con el hashtag #REDWEEK en tus redes sociale
Ilumina tu parroquia o altar de rojo, el color de los mártires, como signo de solidaridad y esperanza.
La #RedWeek en México Este año, ACN México te invita a escuchar el testimonio de la Hermana Gloria Narváez, religiosa secuestrada en el desierto del Sahara. Su relato es una muestra inmensa de que el amor de Cristo nos protege ante todas las adversidades. 18 de nov: Parroquia San Josemaría Escrivá (CDMX) – 19:00 hrs 19 de nov: Instituto Fray Pedro de Gante (Apizaco, Tlaxcala) – 10:00 hrs 19 de nov: Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe (Puebla) – 19:00hrs 21 de nov: Universidad Panamericana (Guadalajara) – 20:00 hrs 22 de nov: Parroquia San Juan Mata (Coahuila) – 19:00 hrs 23 de nov: Parroquia Cristo Rey (Coahuila) – 10:00 hrs 23 de nov: Catedral Mártires de Cristo Rey (Coahuila) – 13:30 hrs
¡Participa y sé parte de esta luz que une a México en oración!
✨ Súmate tú también: Organiza una vigilia, ilumina tu iglesia o comparte este mensaje de esperanza. Juntos podemos ser luz para quienes viven la oscuridad de la persecución. ✝️💡 Visita nuestro sitio web para más información:
Mensaje del papa León XIV pronunciado por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, en la trigésima sesión de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) en Belem, Brasil.
Señor Presidente, Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno, Señoras y señores,
En nombre del Papa León XIV, saludo cordialmente a todos los participantes en la trigésima sesión de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y les aseguro su cercanía, su apoyo y su aliento.
Si quieres cultivar la paz, cuida la creación. Existe un claro vínculo entre la construcción de la paz y la gestión de la creación: «La búsqueda de la paz por parte de todos los hombres de buena voluntad se verá sin duda facilitada por el reconocimiento común de la relación indisoluble que existe entre Dios, los seres humanos y toda la creación».
Si bien, en estos tiempos difíciles, la atención y la preocupación de la comunidad internacional parecen centrarse principalmente en los conflictos entre naciones, también existe una creciente conciencia de que la paz se ve amenazada por la falta de respeto hacia la creación, el saqueo de los recursos naturales y el progresivo deterioro de la calidad de vida debido al cambio climático.
Dada su naturaleza global, estos retos ponen en peligro la vida de todos en este planeta y, por lo tanto, exigen una cooperación internacional y un multilateralismo cohesionado y capaz de mirar hacia el futuro, que sitúe en el centro la sacralidad de la vida, la dignidad de cada ser humano dada por Dios y el bien común. Lamentablemente, observamos enfoques políticos y comportamientos humanos que van en la dirección opuesta, caracterizados por el egoísmo colectivo, la falta de consideración hacia los demás y la miopía.
«En un mundo que arde, tanto por el calentamiento global como por los conflictos armados», esta Conferencia debe convertirse en un signo de esperanza, a través del respeto mostrado hacia las ideas de los demás en el intento colectivo de buscar un lenguaje común y un consenso, dejando de lado los intereses egoístas y teniendo presente la responsabilidad que tenemos los unos hacia los otros y hacia las generaciones futuras.
Señor Presidente,
Ya en los años noventa del siglo pasado, el Papa San Juan Pablo II subrayó que la crisis ecológica es «un problema moral» y, como tal, «pone de relieve la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad, especialmente en las relaciones entre los países en desarrollo y los países altamente industrializados. Los Estados deben mostrarse cada vez más solidarios y complementarios entre sí en la promoción del desarrollo de un entorno natural y social pacífico y saludable». Trágicamente, los que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad son los primeros en sufrir los efectos devastadores del cambio climático, la deforestación y la contaminación. Cuidar de la creación se convierte, por tanto, en una expresión de humanidad y solidaridad.
Desde este punto de vista, es esencial traducir las palabras y las reflexiones en decisiones y acciones basadas en la responsabilidad, la justicia y la equidad, con el fin de alcanzar una paz duradera cuidando de la creación y de nuestro prójimo.
Además, dado que la crisis climática nos afecta a todos, las medidas correctivas deben involucrar a los gobiernos locales, alcaldes y gobernadores, investigadores, jóvenes, empresarios, organizaciones confesionales y ONG.
Señor Presidente,
Hace una década, la comunidad internacional adoptó el Acuerdo de París, reconociendo la necesidad de una respuesta eficaz y progresiva a la urgente amenaza del cambio climático. Lamentablemente, debemos admitir que el camino hacia la consecución de los objetivos fijados en ese Acuerdo sigue siendo largo y complejo. En este contexto, se insta a los Estados Partes a que aceleren con valentía la aplicación del Acuerdo de París y de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Hace diez años, el Papa Francisco firmó la encíclica Laudato si’, en la que abogaba por una conversión ecológica que incluyera a todos, ya que «el clima es un bien común, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana».
Que todos los participantes en esta COP30, así como aquellos que siguen activamente sus trabajos, se sientan inspirados a abrazar con valentía esta conversión ecológica con el pensamiento y con las acciones, teniendo presente el rostro humano de la crisis climática.
Que esta conversión ecológica inspire el desarrollo de una nueva arquitectura financiera internacional centrada en el ser humano, que garantice que todos los países, especialmente los más pobres y los más vulnerables a los desastres climáticos, puedan alcanzar su pleno potencial y ver respetada la dignidad de sus ciudadanos. Esta arquitectura debe tener en cuenta también el vínculo entre la deuda ecológica y la deuda externa.
Que se promueva una educación sobre la ecología integral que explique por qué las decisiones a nivel personal, familiar, comunitario y político dan forma a nuestro futuro común, sensibilizando al mismo tiempo sobre la crisis climática y fomentando mentalidades y estilos de vida orientados a respetar mejor la creación y a salvaguardar la dignidad de la persona y la inviolabilidad de la vida humana.
Que todos los participantes en esta COP30 se comprometan a proteger y cuidar la creación que Dios nos ha confiado con el fin de construir un mundo pacífico.
Les aseguro las oraciones del Santo Padre mientras en esta COP30 toman decisiones importantes para el bien común y el futuro de la humanidad.
El 11 de noviembre de 2025, 34 miembros de la Familia Comboniana de todo el mundo se han reunido en el Centro Social Sagrada Família de Belém, Brasil, para iniciar el Foro de la Familia Comboniana sobre Ecología Integral 2025, que durará hasta el próximo día 18. El foro de este año se celebra coincidiendo con la COP30, una conferencia internacional sobre el cambio climático.
El Foro de la Familia Comboniana sobre Ecología Integral (FFCEI) ofrece así una expresión concreta de comunión con quienes abogan por una sociedad justa que respete y proteja nuestra casa común.
La sesión inaugural comenzó con una oración, seguida de una breve introducción sobre el FFCEI, su propósito y su misión. A continuación, los participantes se reunieron en varios grupos, tras los cuales hubo un momento de intercambio y presentación del programa de la semana. La jornada concluyó con la celebración de la Santa Misa, durante la cual los participantes dieron gracias a Dios por el don de la creación y rezaron por la gracia de protegerla.
Texto: P. Ismael Piñón López, mccj Fotos: OMPE y Misioneros Combonianos
Ayer domingo, 9 de noviembre concluyó el XVII Congreso Nacional Misionero (CONAMI), organizado por las Obras Misioneras Pontificio Episcopales de México (OMPE) en colaboración con las de la Arquidiócesis de Puebla. Durante cuatro días los congresistas participaron de las conferencias, los testimonios misioneros y las celebraciones que, bajo el lema “Discípulos Misioneros: Peregrinos de Esperanza, Artesanos de Paz”, invitaron a vivir la Misión como esencia de la vocación cristiana de la Iglesia en México. (En la foto, los miembros de la Familia Comboniana que participaron en el congreso).
El XVII Congreso Nacional Misionero de México, celebrado del 6 al 9 de noviembre en el Centro Expositor de Puebla, acogió a varios miles de participantes procedentes de toda la república mexicana. Se trata de un encuentro que se celebra cada cinco años, desde que en 1942 tuviera lugar el primero en Guadalajara, Jalisco. Estos encuentros nacionales de México fueron los que dieron origen a los encuentros continentales, conocidos primero como COMLA (Congreso Misionero Latinoamericano) y luego CAM (Congreso Americano Misionero).
Tras los discursos pronunciados por el arzobispo de Puebla, Mons. Víctor Sánchez Espinosa, Mons. Roberto Domínguez Couttolenc, arzobispo de Tulancingo y responsable de la Dimensión Episcopal para la Pastoral de la Misión de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y el P. Antonio de Jesús Mascorro Tristán, director nacional de las OMPE, se dio inicio oficialmente al congreso, que acogió con alegría un mensaje del papa León XIV enviado expresamente para la ocasión.
Ponencias
La primera ponencia corrió a cargo del Doctor Rodrigo Guerra López, Secretario del Pontificio Consejo para América Latina, bajo el título de “La Misión de hoy, a la luz y con la fuerza de la historia”. El Dr. Guerra afirmó que la Misión no se basa en conceptos teológicos, sino en hechos reales que acontecieron en la historia y que marcaron a la humanidad y a la Iglesia. El Dr. Guerra hizo alusión a acontecimientos históricos como la encarnación de Jesús, las apariciones de la Virgen de Guadalupe, la III Asamblea General del Episcopado Latinoamericano y el Sínodo de la sinodalidad.
El segundo día inició con la ponencia del P. Fernando Sedano López, doctor en liturgia, quien presentó el tema “Discípulos misioneros desde el dinamismo de la iniciación cristiana”. Para el Dr. Fernando, no somos cristiano por los sacramentos que hemos recibido (Bautismo, Confirmación y Eucaristía). Somos cristianos cuando acogemos y hacemos nuestra la buena noticia del Evangelio. En el momento que asumimos esa buena nueva, los sacramentos hacen de nosotros discípulos y, por ello, misioneros.
La tercera conferencia fue impartida por el P. Mario Ángel Flores Ramos, rector de la Universidad Lumen Gentium de la arquidiócesis de México con el título “De los signos de los tiempos a los signos de esperanza”. El P. Mario Ángel recordó que la evangelización se realiza siempre como una respuesta a las circunstancias concretas de la realidad en la que vivimos.
La cuarta conferencia, bajo el título “El discípulo misionero, artesano de paz”, corrió a cargo del P. Arturo González González, jesuita, presidente de la Junta de Gobierno de la Universidad Ibero de Puebla, acompañante de madres buscadoras de desparecidos y de comunidades que luchan por defender sus tierras frente a las compañías mineras, y enlace estatal de la Red Nacional por la Paz, movimiento que surgió a raíz del asesinato de los jesuitas en la Tarahumara. El P. Arturo afirmó que artesano de paz es quien trabaja por construir y promover acciones que lleven a la paz; que da su aporte a la solución de los conflictos de manera no violenta; que fomenta la reconciliación y la armonía entre las personas y las comunidades con miras a reconstruir el tejido social caminando con los involucrados; y que no olvida el camino de acceso a la justicia, porque la justicia es hermana de la paz.
El tercer día comenzó con la conferencia de Mons. Héctor Mario Pérez Villareal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, titulada “Discípulos misioneros peregrinos en el mundo”. Para él, el gran reto que se nos presenta es cómo ser discípulos hoy, en el mundo actual, e insistió en que nuestra vida de discípulos comienza en Jesús, no en nosotros mismos. El primer paso que tenemos que dar es escucharlo y experimentarlo en nuestras vidas.
La última ponencia corrió a cargo del P. Álvaro Lozano Platonoff, vicario de pastoral de la arquidiócesis de México, quien presentó a María de Guadalupe como peregrina de esperanza y artesana de paz, como una madre que sale al encuentro del más pobre para enviarlo, como hizo con Juan Diego. María escoge al más pequeño, lo reconoce en su dignidad y lo envía a transmitir su mensaje.
Testimonios
Elva (izquierda) y Brenda (derecha) Carrete Guillén. Misioneras Laicas Asociadas a los MG.
Los momentos más esperados y más importantes del congreso fueron los de los testimonios misioneros. En la mañana del segundo día las hermanas Elva y Brenda Carrete Guillén –hermanas de sangre– compartieron su vocación y su trabajo como misioneras laicas asociadas a los Misioneros de Guadalupe (MG). Las dos, hijas únicas de una familia cristiana en la que vieron nacer y florecer su vocación misionera, se encuentran actualmente trabajando en la región tarahumara. Como confesó Elva, sus padres les dieron las bases y las raíces de su vocación cristiana y misionera, pero les dieron también las alas para volar. Elva trabajó como misionera en Guatemala y su hermana Brenda en la misión de Mozambique. «No sabemos cuánto logramos hacer en ellos, –confesó Brenda– pero sí sentimos lo que ellos logran hacer en nuestras vidas. El misionero no va a enseñar, sino a compartir la vida con los hermanos».
El P. Víctor Mejía, misionero comboniano, compartió su experiencia misionera en Asia.
En la mañana del tercer día, el P. Víctor Alejandro Mejía, misionero comboniano que está celebrando sus 25 años de sacerdocio, compartió un hermoso testimonio de su trabajo misionero en Asia, especialmente en China. A través de la historia de En Hui, una joven con parálisis cerebral, llegó al corazón de todos los participantes mostrando cómo Dios se hace presente especialmente en los momentos más difíciles y ante las dificultades que parecen insalvables. Su hermoso testimonio abrió las puertas a un mundo tan desconocido como el asiático, a donde –recordó– el cristianismo llegó 200 años antes que a México. El P. Víctor terminó su testimonio diciendo que más allá de las fronteras, el protagonista de la misión es el Espíritu Santo.
Hna. Judith Genoveva Rosales Jimenez. Misionera Xaveriana en Camerún y Chad
La hna. Judith Genoveva Rosales Jiménez, misionera xaveriana, concluyó el ciclo de testimonios compartiendo su vocación y experiencia misionera en Camerún y Chad, donde trabajó en el mundo sanitario y en las OMP, particularmente con jóvenes y niños de la infancia misionera.
El congreso concluyó el domingo 9 con una peregrinación desde la catedral de Puebla hasta el Centro Expositor. Allí se celebró la Misa de clausura, presidida por Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico en México. Durante la misa se hizo el rito de envío de los misioneros que partirán a la misión y de todos los congresistas, para que sean misioneros de esperanza y artesanos de paz en sus lugares de origen. Al final de la celebración se anunció la sede del próximo CONAMI, que será en Tlalnepantla en 2030.
Compromisos adquiridos en el XVII CONAMI
Estos fueron los compromisos adquiridos por los congresistas:
Formar comunidades misioneras organizadas
Integrar la dimensión misionera en toda la formación cristiana
Ser artesanos de paz desde la familia, en la sociedad y hasta los confines de la tierra
Conocer, promover y participar en las OMPE de México
¡Una Iglesia con rostro afrodescendiente, viva y sinodal! Mensaje Final del XVI Encuentro de Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA)
Reunidos en el XVI EPA, en la Arquidiócesis de Mercedes-Luján, casa de la Patrona de Argentina, durante los días del 3 al 7 de noviembre de 2025, más de 144 representantes de las Pastorales Afroamericanas y Caribeñas: México, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y el país que nos acoge: Argentina. Hemos orado, reflexionado y analizado, en espíritu de sinodalidad, fe, esperanza y resistencia, los clamores más urgentes que atraviesan las vidas de nuestros pueblos: la invisibilización persistente, el racismo estructural y sistémico y la migración con rostro afrodescendiente.
Estos clamores no son nuevos; son heridas abiertas que gritan por respeto, justicia y dignidad. Nos hemos escuchado, compartido realidades y reconocido que nuestra historia y nuestra fe no pueden seguir siendo marginadas ni excluidas dentro de la Iglesia ni en la sociedad. A su vez nos llaman a la esperanza desde nuestra ancestralidad como signo profético.
A la luz del Evangelio, de la enseñanza del Papa Francisco, hemos discernido que una Iglesia sinodal no puede construirse sin la inclusión plena de los pueblos afrodescendientes. El tema de este EPA nos invita a una conversión pastoral efectiva: “Los afrodescendientes: sus clamores y sus esperanzas dentro de una, Iglesia sinodal” no es solo una consigna, es un llamado urgente a construir una Iglesia del encuentro, de comunión para la misión, donde nadie queda atrás y donde cada voz —también la afrodescendiente— tiene lugar, dignidad y misión.
El compromiso que asumimos
El Papa León XIV en su Exhortación Apostólica “Dilexi Te” (“Te he amado”) sobre el amor hacia los pobres, nos desafía al decir: “Quien dice amar a Dios y no se compadece de los necesitados, miente”. Por ello, con esperanza cristiana, espíritu profético y en clave de sinodalidad, nos comprometemos con acciones concretas que transformen estructuras, conciencias y prácticas:
Reconocimiento estructural: Demandamos el reconocimiento formal y explícito de los afrodescendientes como parte constitutiva del Pueblo de Dios en documentos eclesiales, planes pastorales y estructuras de participación.
Visibilización de nuestras historias y espiritualidades: Continuaremos visibilizando nuestras realidades desde nuestras voces, nuestras espiritualidades y nuestras memorias colectivas, promoviendo una Iglesia más inclusiva y representativa.
Racismo estructural y sistémico: Lo combatiremos en todos los niveles, dentro de la Iglesia y la sociedad, desde una pastoral decidida y formadora de conciencia crítica para descolonizar las mentes y las estructuras.
Formación integral afrodescendiente: Fortaleceremos nuestros procesos de formación mediante escuelas de liderazgo de la pastoral afroamericana y caribeña en coordinación con el CEBITEPAL.
Mecanismos de comunicación: Tendremos mecanismos de comunicación permanente, utilizando las nuevas plataformas digitales, la inteligencia artificial y los medios de comunicación establecidos en la Iglesia.
Caminamos con esperanza
Celebramos, acogemos y abrazamos con gozo y esperanza profética la presencia de los jóvenes que alzan sus voces para ser escuchadas; la presencia de los abuelos que nos estimulan con su paciencia y su sabiduría; y la presencia viva del pueblo de Dios que no se deja amilanar por los dolores, sino que, como Manuel, se fortalece en la fe para vivir la caridad.
Agradecimiento
Agradecemos al CELAM, su acogida y acompañamiento en la realización de este XVI EPA
Al Padre Obispo, don Juan José Chaparro y a su equipo diocesano y el equipo nacional por haber acogido, como experiencia novedosa del Espíritu, este momento especial en la vida de la Iglesia que nos pone a los pies de la Virgen y de la figura de Manuel de Lujan.
A don Zanoni Demettino Castro, obispo referencial de la Pastoral afro, por su sabiduría y su paciencia en este caminar.
A los demás obispos que desde su testimonio sencillo y cercano nos acompañan. A todos ellos, les decimos, gracias por su presencia.
A todos los participantes provenientes de toda nuestra América Latina y el Caribe, les decimos gracias por acompañar este acontecimiento que nos llena de alegría, nos hace más hermanos y nos abre a la esperanza.
El XVI EPA no termina, sino que comienza una nueva etapa de implementación pastoral en clave sinodal. Porque el Espíritu nos impulsa a pasar de la resistencia silenciosa a la incidencia profética, de la marginación a la dignificación, de la contemplación a la transformación. Nos abre con esperanza a mirar a los jóvenes quienes, desde el silencio y la escucha, están dispuestos a caminar e iluminar los procesos que nos llevan a la inclusión efectiva.
Nos encomendamos con confianza a Nuestra Señora de Luján, Madre de los pobres, refugio de los pueblos y estrella de esperanza para nuestra pastoral y nuestra Iglesia.
Que ella, que no se mueve de donde sus hijos la necesitan, nos enseñe a permanecer firmes, como Manuel, humilde servidor y fiel custodio de su imagen, dispensador incansable del amor y la caridad de Dios, a mantener viva la llama de la esperanza que nunca defrauda.
¡María de Luján, intercede por nosotros! ¡Manuel de Luján, enséñanos a amar sirviendo!
El XVI Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA) comenzó este 4 de noviembre en la arquidiócesis de Mercedes- Luján, casa de la Patrona de Argentina. Durante cuatro días más de 150 representantes de las pastorales afroamericanas y caribeñas, compartirán trabajos y actividades en torno a lema: “Manuel de la Virgen de Luján: rostro afro del pueblo peregrino”, recordando a Manuel de los Ríos, más conocido como el ‘Negro Manuel’, un esclavo que se convirtió en el primer cuidador y devoto de la imagen original de la Virgen de Luján. (Foto: adn-Celam)
“¿Qué sería de Luján sin el negro?”: Mons. Jorge Scheinig resalta la figura del esclavo Manuel en la Eucaristía de apertura del EPA 16
La Basílica de Nuestra Señora de Luján se llenó de música, color, alegría y danza durante la Eucaristía de apertura del XVI Encuentro de la Pastoral Afroamericana y Caribeña (EPA 16), presidida por monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de Mercedes-Luján.
En una celebración festiva, marcada por la espiritualidad popular, el prelado invitó a los participantes a contemplar con detenimiento el Evangelio y el misterio pascual, recordando que “Jesús revoluciona la vinculación, la relación entre Dios y nosotros y entre nosotros”.
En su homilía, el obispo Scheinig resaltó que el cristianismo es “heredero de la relación de las relaciones”. “Cuando Dios se relaciona con nosotros, con las personas, cuando la divinidad entra en relación con lo humano, lo humano queda sanado, queda afianzado y queda promovido”.
El Dios que sana, libera y promueve
El arzobispo subrayó que “los místicos, los de la tradición y los de la vida cotidiana, se dan cuenta de esto”, y evocó con especial cariño la figura del Negro Manuel, a quien definió como “un místico, un hombre que se dio cuenta del misterio de Dios y de lo humano”.
“Él experimentó en su carne un Dios que lo sanó y lo liberó”, dijo. Según la tradición, recordó el obispo, el Negro Manuel, esclavo de origen africano, expresó con plena libertad: ‘Yo soy de la Virgen no más. No necesito ser comprado. No le pertenezco a nadie, le pertenezco a la Virgen’.
Mons. Scheinig dijo que el Negro Manuel “vivió al lado de la Virgen y estuvo largo tiempo al servicio de ella”, y que su fe no se redujo a una experiencia personal, sino que “la transmitió, no se la guardó”. “Nos cuenta la historia que cuando los enfermos se acercaban, él agarraba el aceite de las velas y los ungía”, relató. “Ungió a un sacerdote que se convirtió en el primer capellán porque alcanzó la salud. Este hombre sanado y liberado entendió que su vida también era para sanar y liberar.”
Religiosidad popular que se hace universal
El arzobispo recordó que el Papa Francisco “venía a esta casa” y “quería a la Virgen de Luján en su corazón”. En Luján, afirmó, el Papa “experimentó la fuerza de esa religiosidad popular, de esa mística popular”, una experiencia que luego “universalizó”.
“Lo que experimentó aquí, en América Latina, lo hizo universal. El patrimonio de esta tierra lo universalizó”, dijo, y añadió que “es una de las gracias enormes de un papado latinoamericano que continúa en el Papa León”.
Mencionó también el reciente avance en el proceso de canonización del Negro Manuel: “Hace poquito Roma, el Dicasterio de los Santos, validó toda la documentación que llevamos el año pasado, y entonces ya entra en proceso, y ojalá que rápido”.
“¿Qué sería de Luján sin el negro?”
Mons. Scheinig lanzó una de las frases más recordadas de su homilía: “Muchas veces me he preguntado —por supuesto que es una pregunta imposible de responder—, pero me he preguntado: ¿qué sería de Luján sin el negro?”. Y añadió: “Posiblemente la Virgen se hubiera manifestado de otro modo, pero el negro le dio a esta experiencia de mística popular una originalidad. Porque fue activo, no fue pasivo”.
El prelado aseguró que “un pobre, una persona sencilla, un negro esclavo puede ser un místico con autoridad para hablar de Dios y del hombre”, y que su figura demuestra que “una persona humilde tiene autoridad para mostrarnos la fuerza de esa relación de ese vínculo”.
Mons. Scheinig propuso dos características que deben inspirar la pastoral afroamericana y caribeña: la cercanía y la inclusión activa. “No hay experiencia religiosa, no hay experiencia humana sin cercanía”, afirmó. “Dios se hizo cercano. Nosotros necesitamos hacernos cercanos. El Negro Manuel era un hombre cercano, que acercaba, no impedía, sino que facilitaba la cercanía”. Recordó que la pastoral debe acercarse “a los pobres, a los humildes, a los sencillos, a los esclavos, a los marginados, a las periferias existenciales y geográficas”.
En cuanto a la inclusión, pidió superar la pasividad: “No alcanza con abrir las puertas o dejar que las personas entren. La inclusión es activa. Un hombre esclavo, afro, era un hombre que sanaba, ungía. No era un hombre sin voz, ni un hombre al costado. Era un hombre activo, protagonista de la salvación y de la historia.”
“La pastoral afroamericana necesita ponerse en clave de cercanía e inclusión activa”
Hacia el final, el arzobispo invitó a los participantes del XVI Encuentro a dejarse inspirar por la Virgen de Luján y el Negro Manuel: “Les propongo que le pidamos a la Virgen y al Señor que estos días sean de mucha inspiración, que el diálogo entre ustedes, el encuentro, los momentos de reflexión, de oración, de comida, sean días de encuentro profundo”.
Y concluyó su homilía pidiendo vivir estos días “haciendo la experiencia activa de estar a los pies de la cruz como místicos, como personas que se dejan inspirar por el misterio pascual, el misterio de la cercanía y de la inclusión”.
“Los invito entonces a pedirle al Señor esta gracia, por medio de la Virgen de Luján y de su negro esclavo Manuel”, alentó Mons. Jorge Eduardo Scheinig.