Fallece el P. Orlando Borghi

Fecha de nacimiento: 25/10/1944
Lugar de nacimiento: Legnano (MI) / I
Votos temporales: 09/09/1969
Votos perpetuos: 02/04/1973
Fecha de ordenación: 15/09/1973

Llegada a México: 1978
Fecha de fallecimiento: 15/01/2024
Lugar de fallecimiento: San Salvador / El Salvador

El 15 de enero falleció en El Salvador el P. Orlando Borghi, misionero comboniano italiano que trabajó varios años en México.

El P. Orlando nació el 25 de octubre de 1944 en Legnano, en la diócesis de Milán, Italia. Hizo sus primeros votos en Venegono, el 9 de septiembre de 1969 y fue ordenado sacerdote el 15 de septiembre de 1973. Tras cuatro años de trabajo en Italia, fue destinado a México, donde llegó en 1978.

Su primer destino fue la parroquia del Corazón Inmaculado de María, en la ciudad de La Paz. También trabajó en diferentes períodos en otras misiones de Baja California, como Santa Rosalía, Guerrero Negro y Bahía Tortugas.

Además de en Baja California, trabajó en La Chinantla (en Tuxtepec), en Ciudad de México y en Guadalajara. En 2002 regresó a Italia, pero por un corto período de tiempo, donde ejerció su ministerio como superior de la Casa Madre de Verona. En 2005 estaba de nuevo realizando su labor misionera en nuestro país. En total fueron más de 28 años en México.

En 2009 fue destinado a Centroamérica, concretamente a El Salvador, de donde ya no se movería hasta su muerte, acaecida el 15 de enero de 2024. Su último destino había sido el Centro de Animación Misionera (CAM) de los combonianos en San Salvador y la parroquia San Daniel Comboni, atendida por la comunidad del CAM. Descanse en paz.


Homenaje hecho por la parroquia San Daniel Comboni de San Salvador

Fallece el P. Modesto Generali

Fecha de nacimiento: 18/10/1927
Lugar de nacimiento: Mombaroccio (PE) / I
Votos temporales: 09/09/1947
Votos perpetuos: 09/09/1953
Fecha de ordenación: 12/06/1954
Llegada a México: 1954
Fecha de fallecimiento: 10/01/2024
Lugar de fallecimiento: Castel d’Azzano / I

Hoy, 10 de enero, falleció en la residencia de Castel d’Azzano, en Italia, el P. Modesto Generali, misionero comboniano que trabajó por más de 40 años en México, a donde había llegado en 1954. Fue formador de muchos combonianos mexicanos y siempre dejó un gran recuerdo entre nosotros.

El padre Modesto nació el 18 de octubre de 1927 en Mombaroccio, Italia. Hizo su primera profesión religiosa el 9 de septiembre de 1947 en Venegono y fue ordenado sacerdote el 12 de junio de 1954. Recién ordenado, su primer destino no fue África, como lo soñó, sino México. Aquí llegó en 1954 y luego de una probadita de la pastoral en las misiones de Baja California Sur, dedicó la mayor parte de los 44 años que vivió en el país (con un breve paréntesis en España entre 1977 y 1979), a la formación de futuros misioneros.

Fue uno de los fundadores del seminario menor en Sahuayo, Michoacán, y de ahí pasó al seminario de San Francisco del Rincón, en donde lo recuerdan muchos ex-alumnos y combonianos como un gran profesor y ejemplo de sacerdote. También fue administrador del Centro de Animación Misionera, en donde se elaboran las revistas Esquila Misional y Aguiluchos (1993-1994), y antes de regresar a su tierra natal, en 1998, se ocupó de la economía provincial.

Lo recordamos como un misionero sencillo y entregado a todas las tareas que se le confiaron, un religioso alegre por su consagración y un hombre muy atento a las necesidades de los demás. Un comboniano muy identificado con el carisma de san Daniel Comboni y una persona que ha hecho honor a su nombre, pues ha sido modesto y servicial.

En 1998 regresó definitivamente a Italia, donde realizó varios servicios. Actualmente se encontraba en la comunidad de Castel d’Azzano, donde falleció el día de hoy, 10 de enero de 2024, a la edad de 96 años. La Provincia comboniana de México pierde a otro de sus pilares misioneros, pero gana un nuevo intercesor ante el Padre. Descanse en paz.

(Reseña tomada de Esquila Misional, marzo de 2021, p. 7)


TESTIMONIOS

¡Hoy mi corazón está triste, se ha ido un gran hombre, se ha ido mi formador! Modesto Generalli Garganelli, italiano de nacimiento y yo creo que más mexicano que los nopales.

Fue nuestro formador por tres años, en el seminario Comboniano de San Pancho (San Francisco del Rincón). 35 chiquillos inquietos que soñaban con ir a las misiones, a África, aguerridos y traviesos y para todos tuvo tiempo para formarnos.

Lo recuerdo diciendo: “La vida es trabajo, chaviza. Si ustedes conocieran al que inventó el trabajo ya lo hubieran asesinado”. Siempre al pendiente de nosotros, dando vueltas en el dormitorio a las tres de la mañana, con su rosario en la mano, velando el sueño de todos. Caminando por los pasillos con un cuaderno en la mano preparando las clases de biología y cuando le quedaba tiempo, platicando con cada uno de nosotros para saber nuestras inquietudes y vericuetos de la vida de cada quien. ¿Cómo están por tu casa?, ¿Cómo va la panadería? ¿Ya se arreglaron los problemas entre tus papás? ¿Cómo olvidar esa pequeña lanza africana, afilada como navaja, que utilizaba para rajar las bolsas de cloro con las que se desinfectaba la alberca?.

Siempre al pendiente de nuestra formación. En una ocasión el Chino Amezcua y yo tuvimos la iniciativa de disecar el esqueleto de un conejo, nos llevó al laboratorio y antes de desollar al animal nos acercó un libro de anatomía de conejos, para que fuéramos aprendiendo los nombres de los órganos del susodicho animal. Pablo Moreno, el Palillo, es testigo de esa ocasión. Alguna vez, saliendo de una junta de padres de familia en el colegio de los hijos, mi esposa me hizo un comentario: “Tú no dejas de ser Scout”, a lo que le contesté: “Más bien no dejo de ser comboniano”. De ese tamaño es la influencia del P. Modesto. Un hombre generoso que no escatimó esfuerzos para lograr que “La chaviza” se educara.

Vaya pues mi reconocimiento y eterno agradecimiento al personaje que hizo de todos nosotros hombres de bien, comprometidos con su entorno, al pendiente de sus obligaciones, hermanados por siempre. Gracias Modesto, gracias por siempre. Pronto nos volveremos a ver, “Chaviza”.

(Maurico Andrade, antiguo seminarista comboniano)


Estimados P. Rafael Güitrón y Misioneros Combonianos.
Nuestro más sentido pésame por el fallecimiento del P. Modesto Generali.

Nos ha conmovido hondamente a la Familia León Parra y al personal que labora en nuestra Firma Profesional el conocer del sensible deceso del P. Modesto.

Tuvimos la suerte y el privilegio de tratarlo por muchas décadas, desde su época como formador de tantos jóvenes que ahora son misioneros y que bajo su tutela recibieron aquellas primeras impresiones y con su ejemplo el carisma comboniano.

En distintos momentos y con la oportunidad de poder convivir y trabajar junto a él, nos mantenía muy atentos cuando nos relataba que en el mismo año de su ordenación y siendo un sacerdote muy joven de 27 años fue designado a venir a México, sin prácticamente hablar el idioma y encargándose de manera pronta de la formación de futuros misioneros mexicanos.

Muy bien y con afecto es recordado el P. Modesto por muchas familias de Sahuayo donde fue parte de los fundadores de aquel seminario y de San Francisco del Rincón donde con su característica sencillez, simpatía y humildad se supo ganar el cariño de los habitantes de aquellas comunidades, en esos inicios de los años 50´s y cuando la presencia comboniana en México apenas contaba con seis años de que los primeros misioneros habían llegado a este país. Así entonces y sin error a equivocarnos podemos dar testimonio que el P. Modesto estuvo al frente de la vocación de aquellos primeros combonianos mexicanos.

El P. Modesto se caracterizó siempre por ser un sacerdote ordenado y muy dedicado en las asignaciones que se le confiaban; altos fueron los encargos que tuvo que atender al estar al frente en su momento de la economía del CAM de México y simultáneamente ser el Ecónomo Provincial; en una época de grandes cambios para la Congregación ya que acompañó al P. Enrique Sanchez, Provincial en aquel entonces, en la transición que hizo la Iglesia en México al obtener la Congregación personalidad jurídica propia mediante la promulgación de la Ley de Asociaciones Religiosas y la subsecuente creación de la AR de los Combonianos en el año de 1993.

Recordamos al P. Modesto como un incansable sacerdote, de caminar ágil, de gentil trato como bien su nombre tenía, de amble sonrisa y de fino sentido del humor.

Lamentamos profundamente la pérdida de un gran sacerdote y misionero, que desde el momento de su ordenación le dedico su esfuerzo y juventud para apuntalar lo que ahora es la Provincia Mexicana y colaborar en la formación de tantas generaciones de muchachos.

No nos pasa desapercibido el reconocer que en un lapso menor a un mes han fallecido dos grandes miembros de la Congregación en México: el P. Modesto y el propio Hno. José Menegotto y que como anécdota, platicando en alguna ocasión al mismo tiempo con ambos, mencionaban que eran coetáneos del mismo año 1927, con una diferencia de un mes de edad, y que al Hermano José le tocó recibir al P. Modesto en su llegada a Baja California.

Nos queda claro que la vida tiene muchas coincidencias, ya que la fecha de fallecimiento de ambos, igual que la de su nacimiento, solamente tuvo una diferencia de pocos días…

No cabe duda que en muy poco tiempo la Provincia Mexicana ha perdido a dos Misioneros ejemplares que fueron en el ámbito de sus actividades pilares en los inicios de la misma, dedicando su vocación y esfuerzo a México siendo muy jóvenes y en su calidad de extranjeros y, como ellos en diversos momentos nos lo compartieron, se sentían después de los años mexicanos.

Vayan estas líneas de cariño y nuestro pésame muy sentido para toda la Congregación y nuestro respeto y afecto de tantos años a todos Ustedes.

Que descanse en paz, buen camino P. Modesto…

(Familia León Parra y personal de nuestra Firma Profesional)


Recordando al P. Modesto Generali
Homilía de la misa de su funeral

P. Modesto Generali (18.10.1927 – 10.1.2024) nos dejó repentinamente el 10 de enero, hacia las 8:30 de la mañana, en nuestra Comunidad de Castel d’Azzano (VR). Tenía 96 años.

P. Modesto llevaba unos dos años en Castel d’Azzano. En el último periodo, le surgieron varios problemas de salud. La noche antes de fallecer, sufrió un gran deterioro general. Nos dejó, amorosamente cuidado por los miembros de la comunidad de Castel d’Azzano y el personal de servicio.

El viernes 12 de enero, celebramos su funeral en la capilla de nuestra comunidad de Castel d’Azzano, en presencia de familiares y amigos y de algunos hermanos de las comunidades vecinas, entre ellos el P. Fabio Baldan, superior provincial. La celebración fue presidida por el P. Renzo Piazza, superior de la comunidad. Aquí publicamos su homilía

1. ¿Quién es el P. Modesto?

Para hablar del P. Modesto convendría descalzarse, en señal de respeto por una persona santa que pasó su vida sin mostrarse, en el servicio humilde, en la alegría de entregarse hasta el final.

Nacido, como el P. Piero Lampetti, en Mombaroccio (PU) en 1927, entró muy joven en el seminario comboniano de Riccione (1939), condiscípulo del P. Gino Pazzaglia y del difunto Don Oreste Benzi, fundador de la comunidad Papa Juan XXIII. Al año siguiente se trasladó al nuevo seminario de Pesaro (Villa Baratoff), viviendo los difíciles tiempos de la guerra, obligado también a trasladarse a lugares más seguros en el momento de los bombardeos. Fue ordenado sacerdote el 12 de junio de 1954 en Milán. En el recordatorio de ordenación cita una frase de Don Bosco: “Cuando un hijo abandona a sus padres para obedecer a su vocación, Jesús ocupará su lugar”. Y añade: “Que mi sacerdocio sea un himno eterno de gloria a Dios, un ancla de salvación para las almas. Jesús, bendice a mi familia, a los que me hicieron bien y me ayudaron a llegar a tu altar. Virgen Santa, guarda y guía a tu sacerdote.

2. La misión

Partió inmediatamente para México: permaneció allí 42 años, interrumpidos por 2 años en España, para 44 años de servicio misionero ad gentes. En México fue también ecónomo provincial: quienes le conocieron atestiguan que nunca encontraron un ecónomo más libre, acogedor y generoso que él. En España permaneció sólo 2 años, pero 35 años después le enviaron a despedirse y agradecerle su servicio como educador, y le invitaron a participar en la celebración del 70 aniversario de la comunidad de Palencia.

En el 98 tenía 71 años y le pidieron que sirviera a la Provincia Italiana. Volvió a Pesaro, después de 50 años, y permaneció allí otros 25. En Castel d’Azzano celebró sus 95 y 96 cumpleaños, sirviendo diariamente como guardaespaldas del P. Piero Lampetti.

3. En misión en Pesaro.

En Pesaro estuve con él desde 2011 hasta 2015. (Un icono: Samuel corriendo cuando se le llama). Pesaro era la sede de la Formación Permanente y muchos la reconocían como una comunidad acogedora. En realidad, el corazón de la hospitalidad era el P. Modesto.

¿Qué hacía el P. Modesto por los demás, de entre 84 y 88 años y más? Abría y cerraba las puertas por la mañana y por la tarde; preparaba la capilla para la misa (sacristán); iba a celebrar la misa en casa de las Hermanas de Via Amendola o en las parroquias vecinas; iba a comprar el pan; atendía el teléfono y hacía de conserje; preparaba y disponía el refectorio. Durante la comida y la cena corría a contestar al teléfono, encontrándose a menudo comida fría en la mesa. Supervisaba el buen funcionamiento de la máquina de café…; se encargaba del ministerio; una vez a la semana “iba de misión” a celebrar la Eucaristía en el hospital, en el pabellón de salud mental…

Cuando llegaban los grupos de hermanos, se encargaba de recoger a los amigos, arreglar la habitación para los invitados teniendo en cuenta sus deseos, poner los nombres en las puertas, imprimir la lista de participantes, preparar la gran capilla para la Eucaristía, ir a comprar medicinas para los que las necesitaban. Lo mismo hacía cuando venían otros grupos para momentos de oración o retiro. Nunca una queja, nunca una voz levantada, nunca un enfado. ¡Y esto durante más de 20 años!

4. 60 años de sacerdocio

En 2014 celebramos el 60 aniversario de su ordenación sacerdotal. Una celebración íntima, con familiares cercanos: era la fiesta del Corpus Christi. Hoy hemos querido retomar las lecturas de aquel día y escuchar algunos fragmentos de su homilía, especialmente relevante y apropiada para el momento que celebramos. “Participamos del único pan, para nosotros hombres, peregrinos, en el desierto de la vida, en medio de las dificultades, las pruebas, las tentaciones del mundo: tenemos que caminar por terrenos difíciles y necesitamos este alimento especial.

Nos preguntamos: pero después de este mundo, cuando ya se han agotado nuestras fuerzas y el cuerpo está agotado, ¿adónde vamos? ¿Qué hay más allá? ¿Cómo será? Tendremos vida, una vida plena, una vida eterna, dice Jesús, y nosotros creemos en sus palabras. Así pues, el Corpus Christi es una fiesta de esperanza. Al mismo tiempo, es una fiesta de fraternidad, de justicia, de amor fraterno, porque todos estamos invitados a la misma mesa para comer este pan misterioso.

Si nos sentamos a la misma mesa, significa que somos amigos, parientes. Y así, este sentarse a la mesa de la Eucaristía nos convierte a todos en amigos, en parientes, en una sola familia en el mundo.

¿Nos reconocemos realmente como hermanos (¡hermanos todos!) en torno al cuerpo y la sangre de Cristo? ¿Somos capaces de superar diferencias, odios, intereses? ¿Somos capaces de vivir en tranquilidad y paz, en respeto mutuo… y esto empezando por la familia? Intentemos, hermanos y hermanas, vivir este misterio. Vivirlo y ser coherentes con lo que hemos escuchado en el Evangelio. Por eso, esta fiesta que celebramos es un día de alegría, de esperanza y de acción de gracias al Señor.

Incluso la celebración de su funeral es un canto de acción de gracias al Señor por lo que realizó en su vida, pues se reconoció instrumento en sus manos…

Al final de aquella Eucaristía, yo había comentado: “El Padre Modesto no ha utilizado nunca la palabra yo en su homilía de hoy. Tenía derecho a hacerlo, porque es sacerdote desde hace 60 años… Pero siempre ha hablado de Jesús y nunca de sí mismo. Este es el misionero”.

Gracias, P. Modesto, porque con tu servicio has hecho visibles los rasgos característicos de la persona de Jesús, que no vino a ser servido, sino a servir.

5. En las periferias de la vida.

Cuando dejé Pesaro para venir a Castel d’Azzano me saludó diciéndome: “Ánimo para la nueva misión: ¡ve y trabaja en las periferias de la vida!”.

También tú, P. Modesto, de nombre y de hecho, viniste a vivir poco tiempo en estas periferias. El Papa Francisco nos recuerda que en las periferias encontramos a los pequeños y a los pobres, el rostro sufriente del Señor. Mirando su breve paso entre nosotros, vemos que el Señor nos ha visitado y nos ha concedido la gracia y el honor de acogerle y servirle. Ahora es tiempo de que otros te acojan: los Santos, los Mártires, San Daniel Comboni, la Virgen de Guadalupe. A ellos te encomendamos. Ve y descansa en paz, P. Modesto.

Publicado en comboni2000.org

Fallece el Hno. Carlos Morani

Fecha de nacimiento: 03/09/1946
Lugar de nacimiento: Benevento/I
Votos temporales: 12/05/1973
Votos perpetuos: 23/04/1977
Llegada a México: 1975
Fecha de fallecimiento: 18/12/2023
Lugar de fallecimiento: Brescia/I

Hoy, 18 de diciembre, falleció en Brescia, Italia, el Hno. Carlos Morani, misionero comboniano italiano que trabajó en México entre 1975 y 1980. El Hno. Carlos nació el 3 de septiembre de 1946 en Benevento, Italia. Hizo su primera profesión el 12 de mayo de 1973 y los votos perpetuos el 23 de abril de 1977. Llegó a México en 1975 y fue destinado al seminario de San Francisco del Rincón, donde trabajó como ecónomo de la comunidad y en la animación misionera. En 1980 regresó a Italia y en 1985 fue destinado a Perú. En 1992 regresó de nuevo a Italia y en 1996 volvió a la misión, en esta ocasión a Ecuador, donde permaneció 15 años: de 1996 a 2006 y de 2008 a 2013. En 2014 regresó definitivamente a Italia, donde falleció el 18 de diciembre de 2023.