«Y dejando las redes, lo siguieron»

Fieles al ideal de nuestro fundador, san Daniel Comboni, seguimos animando a los jóvenes para que sean “santos y capaces” y no teman responder con generosidad al llamado de Dios. Recordemos que el Señor invita a personas reales, con historias concretas y en circunstancias específicas para vivir la misión que les confía.

Nuestro preseminario tuvo como lema: “Y dejando las redes, lo siguieron”, inspirado en el pasaje del Evangelio de san Marcos (1,18), en el que Jesús invita a sus primeros discípulos –Pedro, Andrés, Santiago y Juan– a seguirlo a orillas del mar de Galilea. Con este lema queremos reafirmar que la vocación es una invitación de parte de Dios, y no, de los méritos humanos. Quien llama es Dios mismo, presente en la persona de Jesús.

Este año, la sede de nuestro encuentro fue el postulantado de San Francisco del Rincón, Guanajuato, y se realizó del 13 al 17 de julio. Contó con la participación de once jóvenes provenientes de distintos estados de la República Mexicana: Guanajuato, Michoacán, Ja-lisco, Veracruz, Zacatecas, Coahuila y Ciudad de México. Animados por el deseo de profun-dizar en el misterio de su vocación, los participantes respondieron con generosidad a la invitación que Dios les hizo.

El objetivo del preseminario fue ayudar a los jóvenes que sienten el llamado al sacerdocio o a la vida religiosa misionera a encontrar criterios y pistas que les permitan discernir, fortalecer y madurar su vocación. Los asistentes se retiraron varios días de su rutina cotidiana para concentrarse, meditar y escuchar la voz de Dios y así aclarar sus inquietudes.

El encuentro se caracterizó por diversos espacios formativos y de convivencia. Se ofrecieron tiempos para la reflexión personal y grupal y así discernir si Dios los llama a la vida religiosa misionera. Asimismo, se facilitaron momentos para experimentar el don de la vida comunitaria mediante actividades de diálogo, recreación, deporte y convivencia fraterna. Espacios que permitieron a los jóvenes interactuar directamente con sacerdotes, Hermanos combonianos y seminaristas del postulantado.

También se vivieron con intensidad diversos momentos de oración: la celebración diaria de la Eucaristía, el rezo de la Liturgia de las Horas –laudes, vísperas y completas–, el rosario y la adoración al Santísimo Sacramento. Además se impartieron charlas vocacionales a cargo de sacerdotes combonianos. En ellas se presentaron la vida, vocación y carisma de nuestro fundador, la historia del Instituto, las etapas formativas y la presencia de la Familia Comboniana en el mundo. Del mismo modo, se abordó la importancia de la vocación cristiana y se expusieron las distintas formas de servir a la Iglesia.

Es preciso recordar que toda vocación se encarna en una persona concreta que, con sus límites y capacidades, procura responder al llamado de Dios. Los asistentes al preseminario buscaron vivir la misma experiencia de los primeros discípulos. Con el lema “Y dejando las redes, lo siguieron”, quisimos destacar que en toda vocación está presente la exigencia del Maestro. Jesús respeta plenamente nuestra libertad; no impone condiciones, sino que invita para que nuestra respuesta se transforme, por amor, en una donación total.

Reconozcamos que toda respuesta vocacional pasa por experiencias semejantes a las que vivieron los primeros discípulos. La primera es el desapego: las redes representaban su trabajo y sustento, y dejarlas significa estar dispuestos a dejar nuestra zona de confort y las seguridades materiales por un bien mayor. La segunda es la inmediatez de la respuesta: el evangelista señala que lo siguieron “de inmediato”. Esto nos enseña que, cuando se reconoce el llamado de Dios, dudar o postergar indefinidamente la decisión, puede alejarnos del proyecto que Él tiene para nosotros. La tercera es la transformación de la misión: los pescadores no dejaron de ser útiles; simplemente cambiaron su enfoque. Pasaron de “pescar peces” a ser “pescadores de hombres”, lo que significa poner nuestras habilidades y talentos al servicio de los demás para transformar positivamente sus vidas.

Les pedimos que oren por la vocación de estos jóvenes que han respondido al llamado de Dios para iniciar la vida misionera. Pidamos al Señor que, a ejemplo de los primeros discípulos, perseveren con fidelidad en esta opción fundamental de sus vidas y que, aun en medio de las dudas, los temores e incertidumbres propias de todo proceso vocacional, sepan siempre “dejar sus redes y seguir al Maestro”. Que vivan con alegría, fidelidad y perseverancia esta primera etapa de su formación misionera comboniana.

Si deseas experientar un acompañamiento vocacional, no lo dudes:
¡CONTÁCTANOS! La misión te espera. ¡No tengas miedo!