Curso Latinoamericano de Animación Misionera

Del 28 de junio al 24 de julio se está desarrollando en la sede de las OMPE (Obras Misionales Pontificio Episcopales de México) la 48ª edición del Curso Latinoamericano de Animación Misionera (CLAEM).

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Fotos: PUM/OMPE México

«No es la Iglesia la que tiene una misión, sino la misión de Dios la que tiene una Iglesia». Este es el eje central de la reflexión propuesta por el padre John Kennedy Joseph, misionero del Verbo Divino, profesor en diversas instituciones de educación superior en México y especialista en eclesiología y pastoral, durante la cuadragésima octava edición del Curso Latinoamericano de Animación Misionera (CLAEM), uno de los principales espacios de formación misionera en América Latina.

El Curso, que se desarrolla del 28 de junio al 24 de julio, ofrece un itinerario de profundización teológica y pastoral sobre la «Missio Dei», la iniciativa trinitaria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que envía a la Iglesia a participar, como sacramento del Reino, en su obra de reconciliación, justicia y salvación en la historia.

Un camino bíblico y teológico

El CLAEM, organizado en Ciudad de México por las Pontificias Obras Misionales en colaboración con el Instituto Intercontinental de Misionología, reúne durante cuatro semanas a directores diocesanos de misiones, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y laicos implicados en la animación misionera. El objetivo es fortalecer su formación bíblica, teológica y pastoral.

El camino de reflexión sobre la Missio Dei comienza con las grandes páginas del Antiguo Testamento: desde la vocación de Abrahán y la historia del pueblo liberado de Egipto hasta la figura del Siervo del Señor y el ministerio profético, la misión se presenta como un hilo conductor que atraviesa toda la Escritura, preparando la plena revelación del designio salvífico de Dios en Jesucristo.

La primera semana, animada por la hermana María del Socorro Becerra Molina, HMSP, ha permitido volver a leer la historia de la salvación como expresión de la misericordia de Dios que ve la aflicción, escucha el clamor de los pobres y desciende para liberar, y ayudó a contemplar al Espíritu Santo como verdadero protagonista de la evangelización, a partir de Pentecostés y de los Hechos de los Apóstoles.

La misión como «forma histórica del amor trinitario»

Durante la segunda semana, el padre John Kennedy Joseph ha dedicada varias conferencias a la eclesiología de la misión, desarrollando su fórmula: «No es la Iglesia la que tiene una misión, sino la misión de Dios la que tiene una Iglesia». Desde esta perspectiva, la misión de la Iglesia nace de la misión de Cristo, enviado a su vez por el Padre, y se despliega bajo la fuerza del Espíritu; por ello, explicó el ponente, «toda misión cristiana es trinitaria: encuentra su origen en el Padre, su forma en Cristo y su fuerza en el Espíritu».

Lejos de toda lógica de conquista o de propaganda religiosa, la Missio Dei es, según el padre John Kennedy, la forma que toma históricamente el amor trinitario: Dios crea, llama, libera, perdona, sana y reconcilia, y la Iglesia existe para servir y dar testimonio de este amor en contextos concretos.

De este modo, la misionología (que contempla la Missio Dei) y la eclesiología del Pueblo de Dios aparecen íntimamente vinculadas: la misión como iniciativa del Dios Uno y Trino está relacionada con la Iglesia, pueblo histórico y sacramental, como forma concreta a través de la cual este amor se manifiesta en las culturas, en los territorios y en las periferias.

Pueblo de Dios, territorio y semillas del Reino

El padre John Kennedy Joseph también ha vuelto a proponer la renovación eclesiológica del Concilio Vaticano II a la luz de la noción de Missio Dei, insistiendo en la categoría de «Pueblo de Dios». A la luz de la Constitución conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium, ha recordado que la Iglesia no se define ante todo como una sociedad perfecta, sino como misterio de comunión, pueblo convocado por Dios y sacramento de salvación, en el que el bautismo funda la igualdad radical entre todos los fieles.

Se trata de un pueblo descrito como una comunidad histórica, visible y situada, que vive en culturas determinadas, habita territorios concretos, afronta conflictos reales y discierne los signos de los tiempos en medio de pueblos concretos. El territorio, por tanto, no es solamente un espacio geográfico, sino un lugar marcado por la vida del pueblo que lo habita, con su memoria, sus sufrimientos y sus esperanzas.

«Jesús no anunció en primer lugar la Iglesia, sino el Reino. La Iglesia existe para servir al Reino». Una vocación –ha recordado el padre Kennedy– que se realiza encontrando el modo de caminar juntos. Por ello, la auténtica sinodalidad en la Iglesia no es una invención metodológica ni una receta de «construcción de equipos», sino la forma histórica experimentada de la vida como Pueblo de Dios: laicos, mujeres, jóvenes, pobres, pueblos indígenas, migrantes, víctimas, ministros ordenados y consagrados, llamados a vivir y discernir juntos lo que el Espíritu pide, orientados al servicio de la misión.

Es el pueblo de una «Iglesia en salida» –según la expresión desarrollada por el Papa Francisco–, solícita en acercarse a los excluidos y en servir al Reino en sociedades marcadas por la injusticia, la violencia y las crisis ecológicas.

Para el padre Kennedy, el Reino constituye, por tanto, el horizonte de la misión. Don gratuito de Dios y tarea histórica, se hace visible allí donde se manifiestan la vida, la justicia, la reconciliación, la fraternidad y la paz, especialmente entre los pobres y excluidos, según las grandes intuiciones desarrolladas y asumidas después del Concilio Vaticano II también en las grandes Asambleas continentales de las Iglesias latinoamericanas de Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007).

“Conectados”: la nueva red de Misioneros Digitales de América Latina y el Caribe

“Conectados” es el nombre de la nueva red eclesial que reunirá a los Misioneros Digitales de América Latina y el Caribe.La constitución de la red es uno de los frutos Primer Encuentro de Responsables y Coordinadores de Comunidades de Misioneros Digitales del continente, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), a través del Centro para la Comunicación, junto con el Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede.

(Texto y foto: ADN Celam)

El evento ha reunido a 46 líderes de la pastoral digital y de comunidades de misioneros digitales de 20 países, en la sede de las Obras Misionales Pontificio Episcopales de México (OMPE), algunos de ellos en representación de sus Conferencias Episcopales, otros vinculados al proceso sinodal de ‘La Iglesia te escucha’, y algunos más en representación de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), de Cáritas América Latina y el Caribe, y del Instituto Fe y Vida, referente de la pastoral hispana en los Estados Unidos.

Justamente, el propósito principal del encuentro que inició el 21 de febrero y concluyó el domingo 23, con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, ha sido “constituir la red latinoamericana y caribeña de misioneros digitales, inspirados por el Magisterio del Papa Francisco, y en continuidad con el proceso sinodal en el que la misión en el entorno digital representa uno de los derroteros para hacer posible una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

El encuentro ha sido una oportunidad de conocimiento mutuo para los misioneros digitales, favoreciendo la “cultura del encuentro”, así como el compartir de experiencias y “buenas prácticas” de pastoral digital, ofreciendo espacios formativos y de crecimiento espiritual a quienes lideran comunidades de misioneros digitales y procesos de pastoral digital en sus países.

Una red con múltiples propósitos

De ahí que la naciente red “podrá contribuir a articular diferentes líneas de acción sobre contenidos e incidencia, formación misionera, diálogo y comunión entre misioneros y obispos, así como el acompañamiento de comunidades misioneras, el uso de nuevas tecnologías y de Inteligencia Artificial, y cuestiones como la sostenibilidad y la financiación de la misión digital”, afirmaron los organizadores.

“El balance de este encuentro ha sido muy positivo”, destaca Mons. Daniel Blanco, obispo auxiliar de San José de Costa Rica y Coordinador del Consejo del Centro para la Comunicación del Celam, al sostener que “durante estos días también hemos podido reconocer los desafíos y las oportunidades que tenemos en la misión digital de la Iglesia, en continuidad con el proceso sinodal que estamos viviendo”.

Por su parte, Mons. Lucio Adrián Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, manifiesta que “este red nos ayudará a seguir escribiendo una nueva página en la historia misionera de la Iglesia, desde el compromiso que asumimos de ‘samaritanear’ en el ámbito digital y en las redes sociales”.

Entre los fundadores de la nueva red Conectados se encuentran cinco obispos, nueve presbíteros, tres religiosas, 14 laicas y 15 laicos, provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad Y Tobago, Uruguay, Venezuela y el Vaticano.