P. Luigi Codianni, nuevo Superior de los Misioneros Combonianos

Hoy, el P. Luigi Fernando Codianni, de 60 años, ex Consejero General en Roma, ha sido elegido Superior General de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús (MCCJ). El P. Luigi, de nacionalidad italiana, tiene una considerable experiencia religiosa y misionera en los ámbitos de la administración y del servicio al gobierno, particularmente en las circunscripciones combonianas de Brasil e Italia.

El 6 de noviembre de 2024, el P. Tesfaye Tadesse Gebresilasie dimitió como Superior General del Instituto Comboniano, tras su nombramiento como Obispo Auxiliar de la Archieparquía de Addis Abeba (Etiopía). En el ejercicio de su función vicaria, el P. David Costa Domingues, en nombre del consejo general, convocó la votación para la elección extracapitular del nuevo superior general.

El padre Luigi Fernando Codianni nació el 13 de junio de 1964 en Celenza Valfortore, Italia. Ingresó en el Instituto con su primera profesión religiosa en 1988 en Venegono Superiore, Italia. De 1988 a 1993, estudió Teología en São Paulo (Brasil). El 15 de mayo de 1993 fue ordenado sacerdote en Celenza Valfortore, diócesis de Lucera-Troia.

El padre Codianni realizó su primer trabajo pastoral en Italia, de 1993 a 2001. Después de esta experiencia misionera en su patria, fue destinado a la Provincia de Brasil Nordeste. De 1994 a 2010, fue Superior Provincial de Brasil Nordeste. En 2011, regresó a Italia, donde, entre otros compromisos, fue ecónomo provincial.

En el Capítulo General de 2022, fue nombrado Consejero General y, a continuación, se hizo cargo de las circunscripciones de Europa, del sector económico y de los aspectos jurídicos y de representación.

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Ordenado el nuevo obispo de Hawassa, Etiopía

El Padre Gobezayehu Yilma, que fue nombrado vicario apostólico de Hawassa, Etiopía, el 15 de noviembre, fue ordenado obispo el 9 de febrero de 2025, en la catedral “Pacto de la Misericordia”, poniendo fin a una larga espera de cuatro años para un nuevo obispo en la circunscripción católica más grande en términos de fieles en Etiopía.

Por: P. José da Silva Vieira y P. Pedro Pablo Hernández
Misioneros Combonianos
Desde Hawassa, Etiopía

Monseñor Gobezayehu Yilma -que tomó el nombre episcopal de Merhakristos («guiado por Cristo» en ge’ez, la antigua lengua litúrgica de Etiopía)- fue ordenado por el cardenal Berhaneyesus Souraphiel, archieparca de Addis Abeba, asistido por monseñor Abraham Desta, vicario apostólico de Meki, y monseñor Tesfaye Tadesse, obispo comboniano auxiliar de la archieparquía de Addis Abeba.

Mons. Massimo Catterin, encargado de negocios de la Nunciatura vaticana en Addis Abeba, agradeció a Mons. Merhakristos por haber aceptado la llamada de Dios para ser Vicario Apostólico de Hawassa.
Otros siete obispos -seis de Etiopía y uno de Nigeria- estuvieron presentes, junto con más de 100 sacerdotes, tanto locales como de otras diócesis o institutos misioneros. También había un gran número de religiosas y catequistas, y una enorme multitud que llenaba la catedral y tres grandes carpas en el exterior: unos 5.000 fieles católicos. También había numerosos invitados de Europa y Estados Unidos, políticos locales y representantes de iglesias protestantes.

La liturgia, alegre, bien organizada y concurrida, se celebró en rito latino en amárico y duró más de cinco horas. Se recitaron oraciones en las diversas lenguas presentes en el vicariato: sidama, guji, borana y gedeo. El acto fue retransmitido por la televisión etíope Pax Catholic TV y la Sidama Media Corporation, así como por Internet, Radio Fana en tres lenguas (amárico, oromo y sidama) y en un circuito cerrado fuera de la catedral.

El misionero comboniano Padre Juan González Núñez, administrador apostólico de Hawassa durante más de cuatro años, saludó la ordenación del nuevo obispo con gran alegría. «El período ‘provisional’ fue tan largo que parecía haberse convertido en permanente. Pero nadie olvidó la espera, y todos siguieron rezando para que Hawassa tuviera un pastor. Y el día propicio ha llegado. Hoy, 9 de febrero de 2025, celebramos su consagración y su toma de posesión de la sede vacante. Este es el motivo de nuestra alegría», escribió en su mensaje.

En los discursos pronunciados al final de la celebración, monseñor Massimo Catterin, encargado de negocios de la Nunciatura vaticana en Addis Abeba, agradeció a monseñor Merhakristos que aceptara la llamada de Dios para ser vicario apostólico de Hawassa. «Recuerde que fue consagrado obispo en el Año Jubilar», dijo. Agradeció al P. Núñez su generoso servicio como Administrador Apostólico.

Mons. Merhakristos nació en Dodola, en la zona de Bale, hace 46 años. Antes de ingresar en el seminario mayor de Meki, estudió agricultura en la Universidad de Jima. Después siguió una formación teológica en el Instituto Franciscano Capuchino de Addis Abeba y fue ordenado sacerdote en 2005. Tiene un máster en Estudios del Desarrollo por el Instituto Kimmage de Estudios del Desarrollo, una licenciatura en Doctrina Social Católica y un doctorado con una tesis sobre la evaluación ética del paradigma del Estado desarrollista basado en la antropología cristiana de Juan Pablo II por la Universidad Pontificia de Maynooth, Irlanda.

Antes de su nombramiento como Vicario Apostólico de Hawassa, Mons. Merhakristos fue Vicario Adjunto del Vicariato Apostólico de Meki y Director Ejecutivo de Caritas-Meki. Mons. Merhakristos es el quinto obispo del Vicariato de Hawassa y el primer etíope que lo gobierna. Los obispos anteriores eran todos italianos: tres combonianos y un salesiano.

El Vicariato Apostólico de Hawassa, en el sur de Etiopía, se extiende sobre una superficie de más de 100.000 kilómetros cuadrados, con nueve millones de habitantes. Cuenta con casi 290.000 fieles, distribuidos en 20 parroquias y 558 capillas.

Dos misioneros combonianos, el padre Bruno Maccani y el padre Bruno Lonfernini, ambos expulsados del sur de Sudán, llegaron a Hawassa el 18 de diciembre de 1964, para iniciar una empresa misionera de gran éxito, primero entre los Sidamo, luego entre los Gedeo y los Guji. Más tarde, se les unieron los Misioneros del Espíritu Santo entre los borana, los salesianos, que se hicieron cargo de la misión de Dilla de los combonianos, y los Apóstoles de Jesús, de Kenia, que se hicieron cargo de dos misiones combonianas, una entre los gideos y otra entre los gujis, e iniciaron la presencia católica entre los sidamos. Los jesuitas y los Fidei donum abrieron sendas misiones entre los gujis.

Actualmente, el Vicariato cuenta entre su personal con 531 catequistas a tiempo parcial y 109 a tiempo completo, 74 religiosos de 11 congregaciones misioneras y una local, 47 religiosos y seis hermanos de cuatro institutos misioneros, 21 sacerdotes diocesanos, nueve seminaristas mayores y dos diáconos.

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100 años de evangelización de la diócesis de Mbaïki

Por: LMC España

La LMC toledana Tere Monzón ha participado en la celebración del centenario de la evangelización de la diócesis de Mbaïki, R. Centroafricana, que pastorea desde 2021 el comboniano burgalés Mons. Jesús Ruíz, que fuera primer formador de los LMC en los años noventa.

La celebración ha tenido lugar el primer fin de semana de febrero en la comunidad de Mongoumba, donde los LMC mantenemos desde el 2000 una comunidad internacional, que actualmente componen Tere y Elia (Portugal). Y es que la evangelización de esta diócesis se inició en este pueblo, en la frontera con la ciudad de Betu, RD Congo, de donde llegaron los primeros misioneros remontando el río Ubangui.

«Nuestra diócesis ha organizado una peregrinación de todas las parroquias. Este fin de semana hemos recibido a más de 40 sacerdotes y religiosas de diferentes congregaciones, países y continentes.
El encuentro ha contado con una parte formativa, sobre la historia evangelizadora, pasado, presente y futuro. El sábado por la tarde, el obispo Mons. Ruíz inauguró el monumento conmemorativo y después, las congregaciones religiosas explicaron sus distintos carismas y los trabajos que desarrollan en la diócesis. También contamos con testimonios de catequistas y otras personas comprometidas en sus parroquias.» 

Nuestra querida comunidad de Mongoumba sigue siendo un ejemplo de presencia continuada de la Familia Comboniana, al servicio del Pueblo de Dios.


Apertura del Centenario de la Evangelización
de Lobaye en África Central

Por: Misioneras Espiritanas

Desde 1931, las Hermanas Espiritanas están presentes en la diócesis de Mbaïki, capital de la prefectura de Lobaye, en la República Centroafricana. Este año, están encantadas de unirse al pueblo de la República Centroafricana para celebrar el centenario de la evangelización de Lobaye. En 1925, los primeros misioneros espiritanos llegaron a esta región para llevar el Evangelio. Se formaron comunidades cristianas que aseguraron la transmisión de una fe viva e inquebrantable hasta nuestros días.

Con motivo de la apertura del año jubilar de los 100 años de evangelización en Lobaye, se organizó una gran peregrinación. Peregrinos de varias parroquias de la diócesis de Mbaïki y Betou se dirigieron al Centro Espiritual de Mongoumba.

Por la tarde, los cristianos que fueron testigos de la presencia de los Misioneros pudieron compartir sus experiencias y recuerdos en forma de relatos.

El 1 de febrero, nuestras Hermanas Espiritanas asistieron a la ceremonia oficial de bendición del Centro Espiritual de Mongoumba por Su Excelencia Mons. Ruiz Molina, Obispo de la Diócesis de Mbaïki.

También se pronunciaron conferencias para celebrar la ocasión. Para la historia, el Padre Samedi Joseph, jesuita de la República Centroafricana y originario de Mongoumba, se basó en los cuadernos dejados por los pioneros, en particular los Espiritanos, los Bleus de Castres y las Hermanas Espiritanas. La segunda conferencia versó sobre el tema: «El desafío de la realidad del anuncio hoy», a cargo del abate Emmanuel, director del seminario menor de Mbaïki.

Según monseñor Ruiz Molina, cada cruz del bastón del peregrino debe superar la altura de los fieles, para significar que la misericordia de Dios es más grande que nuestros pecados.

Teresa de Calcuta, inscrita en el Calendario Romano General

Santa Teresa de Calcuta, canonizada por el papa Francisco en 2016, acaba de ser inscrita en el Calendario Romano General. El decreto ha sido hecho público hoy por el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. La memoria facultativa se celebrará el 5 de septiembre. A continuación el texto íntegro del decreto.

DECRETO

Sobre la inscripción de la celebración de santa Teresa de Calcuta, virgen, en el Calendario Romano General

«El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor» (Mc 10, 43). Viviendo radicalmente y proclamando con audacia el Evangelio, santa Teresa de Calcuta es un testimonio de la dignidad y el privilegio del servicio humilde. Eligiendo no ser sólo la más pequeña, sino la sierva de los más pequeños, ella se convirtió en modelo de misericordia e icono auténtico del buen Samaritano. La misericordia, en efecto, ha sido para ella la «sal» que daba sabor a cada una de sus obras, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de cuantos ya ni siquiera tenían lágrimas para llorar su pobreza y sus sufrimientos.

El grito de Jesús en la cruz, «Tengo sed» (Jn 19,28), penetró en lo más profundo del alma de Teresa. Por eso, toda su vida se dedicó por completo a saciar la sed de Jesucristo de amor y de almas, sirviéndolo entre los más pobres de los pobres. Llena de amor de Dios, irradiaba en igual medida el mismo amor a los demás.

Canonizada en 2016 por el Sumo Pontífice Francisco, el nombre de santa Teresa de Calcuta no deja de brillar como fuente de esperanza para tantas personas que buscan consuelo en las tribulaciones del cuerpo y del espíritu.

Por tanto, el Sumo Pontífice Francisco, acogiendo las peticiones y los deseos de Pastores, religiosas y religiosos, como de asociaciones de fieles, y considerando la influencia ejercida por la espiritualidad de santa Teresa de Calcuta en numerosas regiones del mundo, ha dispuesto que el nombre de Santa Teresa de Calcuta, virgen, sea inscrito en el Calendario Romano General y su memoria libre sea celebrada por todos el 5 de septiembre.

Esta nueva memoria sea incluida en todos los Calendarios y Libros litúrgicos para la celebración de la Misa y la Liturgia de las Horas, haciendo uso de los textos litúrgicos adjuntos a este decreto que las Conferencias de Obispos deben traducir, aprobar y, tras la confirmación de este Dicasterio, publicar.

Sin que obste nada en contrario.

En la sede del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 24 de diciembre de 2024.

Arthur Card. Roche
Prefecto

Vittorio Francesco Viola, O.F.M.
Arzobispo Secretario


Comentario del Emmo. Cardenal Artur Roche,
Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Santa Teresa de Calcuta en el Calendario Romano General

El 24 de diciembre de 2024, día en que el papa Francisco abrió la puerta de la Basílica Vaticana, marcando el inicio del Año Jubilar de la Esperanza, el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos emitió un Decreto en nombre del Santo Padre (Prot. N. 703/24), por medio del cual, se inscribía la celebración de santa Teresa de Calcuta, virgen, en el Calendario del Rito Romano, el día 5 de septiembre con el grado de memoria libre.

Dicha inserción, voluntad del Santo Padre Francisco al acoger las peticiones de obispos, religiosos y asociaciones de fieles, y considerar la influencia de la espiritualidad de santa Teresa de Calcuta en todo el orbe, quiere proponerla como un extraordinario testimonio de esperanza para todos los que han sido descartados en la vida.

Junto al Decreto se encuentran, en lengua latina, los elementos que han de ser añadidos en todos los calendarios y libros litúrgicos para la celebración de la misa y la Liturgia de las Horas, como también en el Martirologio Romano.

Ahora compete a las Conferencias de Obispos el traducir, aprobar y, tras la confirmación de este Dicasterio, publicar los textos litúrgicos de dicha celebración, tal como está previsto en la actual normativa (Cf. Carta apostólica en forma motu proprio Magnum principium).

En la homilía de la celebración eucarística, durante la cual tuvo lugar el Rito de Canonización de santa Teresa de Calcuta (4 de septiembre de 2016), el papa Francisco la señalaba como generosa dispensadora de la misericordia divina, que como la «sal» da sabor a todo y como la «luz» ilumina las tinieblas, impregnaba todo lo que ella emprendía.

Esta Sierva de los últimos entre los últimos es, por tanto, icono auténtico del Buen Samaritano. «Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales, – citando la homilía del Santo Padre -, permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres».

En los textos litúrgicos de dicha celebración, la oración colecta nos ofrece el corazón de su espiritualidad: la llamada a saciar la sed de Jesucristo en la cruz, respondiendo con amor a las necesidades de los más necesitados. Por ello, suplicamos a Dios Padre, que, imitando su ejemplo, sirvamos a Cristo, presente en nuestros hermanos afligidos.

Respecto al Leccionario, la primera lectura es un texto del profeta Isaías sobre el ayuno agradable a Dios (cf. Is 58, 6-11), seguido del salmo 33: «Bendigo al Señor en todo momento».

El evangelio, precedido por el aleluya, el cual subraya la revelación de los misterios del Reino a los más pequeños (cf. Mt 11, 25), propone el hermoso texto del Evangelio según san Mateo, el cual, tras enumerar las obras de misericordia, presenta unas palabras, vividas de modo elocuente por Madre Teresa: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40).

Con respecto a la Liturgia de las Horas, tras la nota hagiográfica, está la segunda lectura del Oficio de lectura, un texto tomado de la carta que la Santa escribió al padre Joseph Neuner en 1960, en la cual, abriendo su alma, manifiesta la oscuridad de la ausencia de Dios en la que vivió durante muchos años, pero ofrecido a Dios con alegría, para que, soportando fielmente esta prueba, pudieran ser iluminadas muchas almas.

Concluyen los textos litúrgicos con el elogio del Martirologio Romano que la sitúa ahora en el primer lugar de las celebraciones del día 5 de septiembre.

Que la inserción de dicha celebración en el Calendario Romano General nos ayude a contemplar a esta mujer, faro de esperanza, pequeña en estatura, pero grande en el amor, testimonio de la dignidad y del privilegio del servicio humilde en defensa de la vida humana, tanto de aquellos que han sido abandonados, descartados y despreciados, como en el interior del seno materno.

Arthur Card. Roche
Prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

“Memoria ad libitum” de Santa Teresa de Calcuta, virgen, en el Libro del Rito Romano

46 años de presencia comboniana en Costa Rica

Hoy, 6 de febrero, se cumplen 46 años de la llegada de los Misioneros Combonianos a Costa Rica. En aquel entonces, el P. Juan Pedro Pini y el Hno Fernando Bartolucci, pertenecientes a la Provincia comboniana de México, iniciaban una nueva presencia en la capilla de la Sagrada Familia de San José. La comunicad comboniana formaba parte de la Provincia de México. Con el tiempo fue aumentando el número de misioneros, se abrieron comunidades en otros países hasta conformar la que actualmente es la Provincia de Centroamérica.
Compartimos aquí la primera carta que el P. Juan Pedro Pini escribió a sus superiores al poco de llegar.

«Queridísimo Padre,

Gracias por los saludos y por alentarnos para nuestro trabajo. Las primeras impresiones acerca de Costa Rica son buenas, también si sentimos ya que se vislumbran las sombras, pero que sirven para dar mayor luz a las situaciones.

Nuestra capilla, la Sagrada Familia, se encuentra a diez minutos del centro de la capital San José.  Está situada en una región de pobres y de trabajadores (cerca de diez mil).

Hay mucha frialdad en el confrontar la religión, y numerosas plagas sociales: alcoholismo y drogas, difundida también aún entre los niños de 7 años, quienes caen víctimas de quienes quieren ganar a costa de ellos.

Hay también, pequeños grupos que trabajan por sus hermanos, como el movimiento carismático (han realizado apenas una reunión nacional, a la cual han tomado parte 25 mil personas), la Legión de María, grupos que se ocupan de la catequesis, etc. Son una ayuda válida para el Párroco. Nuestra parroquia (“Nuestra” no porque nos ha sido confiada, sino porque en ella se encuentra nuestra residencia, con la iglesia anexa de la Sagrada Familia) es la más numerosa de la capital, cerca de 80.000 personas.

Estamos encargados de la misa de la tarde, de dos misas dominicales y de la asistencia a los grupos que se reúnen en la noche. La gente nos ayuda económicamente, trayéndonos víveres o cualquier ofrenda en dinero: pensando que son pobres, hacen demasiado. Creo que un Padre que quisiera dedicarse al apostolado en la misión urbana –estilo Virgencitas de México, tendría de frente un gran trabajo para hacer.

Ya habíamos hecho contacto con el Arzobispo, con el Administrador Apostólico, que ha sido muy gentil con nosotros, y con el Nuncio (nos ha regalado una botella de vino, ¡para animarnos!). El Director Nacional de las Obras Pontificias nos ha regalado, en cambio, una cocina eléctrica para preparar de comer, y un set de platos con los cuales podremos ir enfrente diez años.

Nadie aquí tiene idea de lo que significa un centro de animación. Diversos padres que he encontrado en el seminario me han preguntado si voy a predicar la actividad misionera al pueblo: es aquello que pasaba en México los primeros años. De alguna manera, estamos ya publicando artículos sobre Daniel Comboni por medio del semanario Eco Católico, anunciando la presencia de los combonianos. Un poco cada vez nos daremos a conocer también a través de Radio Fides y de la televisión.

Con el Hermano Bartolucci, mi compañero de aventuras, hemos ya encontrado en el centro, a tres cuadras de la catedral, una especie de oficina parecida a aquella que habíamos abierto en Guadalajara. Nos servirá para iniciar los contactos con el público, difundir la revista, etc. Toda la vida de la zona se desarrolla alrededor del centro, y por cualquier cosa la gente va a San José. En marzo arreglaremos la oficina y nos darán un apartado postal. Así comenzaremos con gran estilo.

Hay gente que ya nos conoce, porque recibían de México Esquila Misionera: podrán ser buenos colaboradores, y ayudarnos especialmente al inicio.

Por lo que hemos podido notar, la vida es carísima, comparada con México. Todo es importado de los Estados Unidos, y aumentado con los impuestos del gobierno. Estamos bajo la protección de San José, y nos parece de haber regresado a buen tiempo cuando se predicaba mucho el querido Santo como “ecónomo”, como hacía  nuestro Mons Comboni.

Aquí la gente tiene una fe popular y simple, y es muy fuerte el problema de una renovación espiritual, el modo de predicar recuerda un poco los tiempos pasados. Recitan con devoción el Santo Rosario en todas las familias, se reúnen en grupos para leer la Palabra del Señor, miran al sacerdote y lo tienen casi como un ser superior. Tienen mucho para enseñarnos a nosotros los misioneros. Veremos con calma cómo responderán a la invitación para las vocaciones. La base me parece buena.

He descubierto este ambiente un poco por todo lado, aún si donde nosotros vivimos hay aquellos problemas de los que hablé al inicio. Parece que las autoridades eclesiásticas nos han dado trabajo según nuestros dientes: en una zona pobre, marginalizada y para convertirse. Debemos dar gracias al Señor por esto; muchos sacerdotes se maravillan de cómo hemos aceptado inmediatamente este trabajo.

Envíennos por favor Famiglia Comboniana, Boletines y Publicaciones, para que podamos estar al tanto de todo. Nos encomendamos a las oraciones de todos».

P Juan Pedro Pini

San José (Costa Rica), 27 de febrero de 79

Falleció el P. Héctor Villalva

El P. Héctor Villalva Arroyo, misionero comboniano, falleció en la mañana del 5 de febrero en la residencia del Oasis, en Zapopan, Guadalajara (Jalisco). El P. Héctor, de 89 años, llevaba ya tiempo en la residencia de los combonianos para los misioneros ancianos y enfermos, donde recibía los cuidados que su estado de salud exigían, particularmente su enfermedad de Alzheimer.

Fecha de nacimiento: 12/07/1935
Lugar de nacimiento: Santa Rosalía (Chihuahua) / M
Votos temporales: 09/09/1964
Votos perpetuos: 09/09/1967
Fecha de ordenación: 03/07/1966
Llegada a México: 1973

Fecha de fallecimiento: 05/02/2025
Lugar de fallecimiento: Guadalajara / México

Héctor nació en Santa Rosalía de Cuevas, Municipio de Doctor Belisario Domínguez (Estado de Chihuahua), el 12 de julio de 1935, hijo de Juan Villalba y Ramona Arroyo. Cursó sus estudios primarios y secundarios en la localidad. En 1954 ingresó en el Seminario Conciliar de Chihuahua, donde cursó cuatro años de Humanidades. En 1958 inició el trienio de Filosofía.

En su corazón ya tenía claro el deseo de ser misionero. Ya había conocido a algunos misioneros combonianos en México. Durante su primer curso de teología, también habló abiertamente de esto con el obispo de la diócesis de Chihuahua, quien le dijo que estaba dispuesto a «dejarlo ir», y en agosto de 1962 le entregó sus cartas de renuncia.

El 28 de septiembre, Héctor está en la casa comboniana de Tepepam (Ciudad de México) para comenzar el noviciado de dos años. Allí pasa el primer año. En septiembre de 1963 se encuentra en el noviciado de Florencia (Italia) para el segundo año, durante el cual asiste al segundo curso de teología en el Seminario Episcopal de Fiesole. El 9 de septiembre de 1964 emite sus primeros votos religiosos en manos del Padre Maestro Stefano Patroni. Inmediatamente después, se traslada a Venegono Superiore para continuar sus estudios teológicos. El 3 de julio de 1966 fue ordenado sacerdote por San Pablo VI, en Roma.

De regreso a México, fue destinado inmediatamente al seminario menor de San Francisco del Rincón como formador y profesor. En julio de 1968 se encuentra en la ciudad de México, en la sede provincial, como director diocesano de las Obras Misionales Pontificias y asistente nacional de la Liga Misionera Estudiantil. El 1 de enero de 1971 está en el seminario comboniano de Guadalajara, como propagandista y encargado de la animación misionera. Aquí recibe carta de destino a las misiones de Uganda. En septiembre va a Cincinnati (USA) para un cursillo de inglés. En diciembre de 1971 está en Masindi (Uganda), diócesis de Hoima. Permanece allí seis años como vicario parroquial. A principios de 1976, se trasladó a Nyantonzi, en la misma diócesis.

En marzo de 1977, el Superior General, P. Tarcisio Agostini, le envió una carta de destino: «Le comunico que es deseo del Consejo General que regrese a México para ayudar a la provincia en sus diversas actividades. Conozco el sacrificio que te pedimos: dejar temporalmente Uganda y la obra que has comenzado no será fácil para ti. […] En México el Señor está bendiciendo nuestro instituto de manera especial con muchas vocaciones. El sacrificio que os pedimos se convertirá en alegría cuando veáis que estáis preparando a muchos nuevos misioneros para la misión en el futuro. Por eso, te destino a la provincia de México a partir del 1 de julio de 1977».

Después de unas vacaciones familiares, el padre Héctor fue superior del seminario de Guadalajara en septiembre de 1977. En julio de 1980 fue destinado al Centro Vocacional Comboniano de la Ciudad de México, como promotor vocacional.

Tras siete años en México, el padre Héctor pudo regresar a Uganda. En julio de 1984 se encuentra en la parroquia-misión de Kigumba, diócesis de Hoima. Permanece allí poco tiempo, porque el Padre Colombo Fernando, responsable del escolasticado internacional de Kampala, pide insistentemente un asistente y un posible sustituto, y nombra al Padre Héctor. En junio de 1985, el Padre Héctor recibe una carta del Superior General, Padre Salvatore Calvia, destinándole al escolasticado de Kampala, como ayudante del Padre Colombo: «Hay razones de peso que nos han llevado a esta designación. Sé que no es un gran consuelo para ti, pero he aquí mis razones: es un acto de estima hacia ti; estamos seguros de que tu presencia en el escolasticado será muy positiva, llena de equilibrio y estabilidad; hemos querido poner un formador «no italiano» para acentuar la internacionalidad en todas las estructuras del Instituto; por último, pensamos que no tendrás que sacrificar en absoluto el trabajo pastoral, porque en Kampala encontrarás muchas formas de trabajar en la pastoral, especialmente en la parroquia muy cercana de Mbuja».

En junio de 1988, el escolasticado fue trasladado a Nairobi, Kenia, y el Padre Pierli Francesco, nuevo Superior General, se apresuró a destinar al Padre Héctor a la Provincia de Kenia: «Espero que estés contento en tu nueva situación y que el escolasticado pueda comenzar este nuevo capítulo con la misma seriedad y compromiso que le has dado durante los años de su presencia en Uganda».

Tres meses más tarde, he aquí otra carta del Padre Pierli con un nuevo destino: «Conoces mejor que yo la evolución de los acontecimientos en los últimos tiempos: primero el traslado del escolasticado de Kampala a Nairobi, luego la situación precipitada en términos de personal para la formación en el Centro Internacional de los Hermanos (CIF) en Nairobi debido a la repentina partida del Padre Piergiorgio Prandina. Saben muy bien que los formadores no se improvisan. Por eso, después de varias reflexiones, el Consejo General decidió pedirle que estuviera disponible para ser el formador y superior de la comunidad del CIF». En octubre, está en la nueva casa de formación, donde permanece tres años. Aprende kiswahili, para poder ejercer la pastoral en la parroquia local que dirigen los misioneros mexicanos de Guadalupe.

En 1990 regresa a México para celebrar el 25 aniversario del sacerdocio del primer grupo de combonianos mexicanos. El superior provincial de México insiste en que permanezca en su tierra natal. Pero él no acepta. Está esperando un sustituto en el CIF, y le gustaría hacer trabajo pastoral en uno de los barrios pobres de Nairobi.

En diciembre de 1990, el padre Pierli le pide por carta que regrese a Kenya y espere al menos hasta mediados de 1991. Sabe que no accede al deseo de su cohermano, y le explica: «Los criterios que sigo para pedir “sacrificios especiales” son los siguientes: pido muy pocos, porque, al ser especiales, no es fácil encontrar a alguien que pueda soportarlos; los pido a alguien que creo que tiene la estatura moral y espiritual para soportarlos; y espero que el sufrimiento que causan pueda ser muy fructífero, si se acepta con fe».

En junio de 1991, el padre Pierli le envió una carta con el destino a la provincia de Uganda a partir del 1 de julio. El Superior General sintió la necesidad de añadir: «Le agradezco de todo corazón lo que ha hecho y lo que ha sufrido”.

El padre Héctor regresa a México para pasar las vacaciones. En octubre de 1991 está en Roma para iniciar unos cursos de espiritualidad; en enero de 1992 comienza el curso de actualización, hasta junio. En julio está en Kigumba, Uganda, como superior de la comunidad. Allí permanece hasta junio de 1998, cuando regresa a México para un año sabático, al final del cual recibe una carta del P. Manuel Augusto Ferreira, Superior General, destinándole a la Provincia de México a partir del 1 de enero de 1999.

Se traslada pues a Cuernavaca, al prepostulantado-seminario hasta diciembre de 2000, encargado de la animación misionera. En enero de 2001, se encuentra en Monterrey, donde está el aspirantado y el postulantado, siempre a cargo de la animación misionera.

En junio de 2003, es destinado a Uganda. En noviembre, está en Kampala, en la parroquia de Mbuya. Dos meses más tarde, es destinado a la misión de Rushere, diócesis de Mbarara, con el padre Paolo Tomaino. De junio de 2005 a marzo de 2006, está en la misión de Kyamuhunga (Bushenyi), diócesis de Mbarara, para volver de nuevo a Rushere hasta finales de 2011, cuando ya tiene 76 años y comienza a sentirse débil, con dificultad para recordar las cosas. Él mismo expresa su deseo de regresar a México.

El Superior General le escribe una carta destinándole a la Provincia de México. Entre otras cosas escribe: «Has trabajado durante un buen número de años en Uganda y Kenya. Por ello te doy las gracias de todo corazón, en nombre del Consejo General y de todo el Instituto. Te deseo felices y fructíferos años de apostolado en tu patria. Te encomiendo a la Virgen de Guadaluge y a San Daniel Comboni’.

En enero de 2012 estaba en Guadalajara, en el centro para hermanos ancianos, llamado OASIS, donde pasó el resto de su vida. Aquí falleció el 5 de febrero de 2025, rodeado del cariño y las oraciones de sus hermanos.

(Padre Franco Moretti, mccj)


Los árboles mueren de pie

(Al recibir la noticia del fallecimiento del P. Héctor Villalva Arroyo mccj)

Tres cosas no pudo robar el Alzheimer del corazón del padre Héctor Villalva: el arraigo al terruño que lo vio nacer (de hecho hasta el final le cantó ¡qué bonito es Chihuahua!), el amor a África donde trabajó incansablemente por más de 45 años (de hecho hasta el final siguió creyendo que apenas el día anterior había llegado al Oasis y ya estaba listo para regresar a su misión), su mirada tierna acompañada de una sonrisa bondadosa (de hecho hasta el final su rostro se iluminó con una paz que lo unía con la eternidad).

El P. Héctor Villalva y el P. Rafael González, formando equipo de promoción vocacional

Tres cosas – según me confesó él mismo – le llenaban de alegría: el haber sido ordenado sacerdote por el Papa Pablo VI en el Vaticano allá por el lejano 1966, el haber contagiado en México a tantos jóvenes con la vocación misionera y haber excavado tantos pozos de agua potable en Uganda para los más pobres que eran azotados cada temporada por el hambre, el nunca haberse alejado de la oración hecha con un alma jovial y creyente en la bondad de un Dios Padre misericordioso y un cariño filial a la Morenita de Guadalupe.

Tres cosas, con fe y lágrimas, dejas hoy en mi memoria agradecida: los largos diálogos durante nuestros viajes por el país cuando realizábamos nuestro trabajo de pastoral vocacional (ahí me enteré de tus secretos que te hacían un gigante en humanidad y no sólo por tu altura física), tu identificación con san Daniel Comboni en su entrega incondicional misionera dando todo en tu vida y para siempre (muchos comentaban que te parecías a nuestro Fundador en su constancia, aunque tal vez nunca te lo dijeron), tu capacidad de hacer amigos y amigas que perduran en el tiempo sin condiciones (mi propia familia así lo experimenta y también yo, aunque tu preferías las canciones de Carlos Gardel y yo las de Jorge Negrete, aunque yo podía pasarme toda la jornada sin comer y tú me exigías que nos detuviéramos de vez en cuando para echarnos un taquito, o cuando me acusabas de ser muy estudioso y tú prefería contar tus experiencias de vida)… en resumen, Héctor, no dejarás de ser mi ejemplo de sacerdote-misionero-comboniano aunque, por el momento, hayas surcado a la otra Orilla. Un atardecer, estamos seguros, nos volveremos a encontrar junto a Dios…y entonces nos seguirás dibujando todos los rostros de multiformes colores y lenguas que habitan tu alma misionera. Gracias y hasta pronto.

P. Rafael González Ponce mccj

Uno de los primeros grupos de combonianos mexicanos. De izquierda a derecha: P. Baltasar Zárate, P. Aurelio Cervantes, Mons. Jaime Rodríguez y P. Héctor Villalva
El P. Héctor Villalva con el Hno. Arnaldo Bragutti
El P. Héctor Villalva y el P. Agustín Pelayo, con la Hna. Conchita Vallarta, primera comboniana mexicana